Introducción
En el presente diseño de investigación, se ha seleccionado para el estudio, el proceso de transformaciones físicas y de los usos sociales del espacio público del Parque Aguirre en la ciudad capital de Santiago del Estero, durante el período 1970-1995, asociado a la política municipal de concesiones de predios para uso y goce de instituciones privadas.
Este parque, que de un lado está limitado por la ciudad y del otro por el río Dulce y sus playas es el más importante de la ciudad, no sólo por sus dimensiones y sus características paisajísticas, las funciones que cumple desde el punto de vista urbano ambiental como ámbito de recreación, deportivo, cultural y social, sino por que la ciudadanía le reconoce esos atributos. (Mishima, 1999:2)
En la actualidad, la ciudad de Santiago del Estero cuenta con escasos espacios verdes de uso público originado por la gran cantidad de concesiones efectuadas. Específicamente más de 310 Há de superficie que representan el 65% de la superficie total del parque, han sido concesionadas a diferentes instituciones y organismos, lo que reduce el ámbito de uso público (160 Hás) a un 35% de la superficie total. (Mishima, 1999:30).
Por lo expuesto, el objetivo preciso de este proyecto consiste en estudiar el proceso por el cual diversos sectores del Parque Aguirre fueron progresivamente concesionados a instituciones de diversa índole, reduciendo y limitando como consecuencia, el uso público de dicho parque a la comunidad de la ciudad de Santiago del Estero.
El enfoque que orienta esta investigación puede definirse como histórico. Se ha optado por el acercamiento a la problemática desde la perspectiva de un estudio de caso, ya que se pretende realizar una investigación en profundidad para analizar el contexto y los procesos implicados en las transformaciones físicas y de los usos sociales del Parque Aguirre durante el período 1970-1995, asociado a la política municipal de concesiones de predios. Así también, se considera que el estudio de casos es la estrategia más adecuada cuando las cuestiones de investigación están relacionadas con el cómo y el por qué de algunos acontecimientos contemporáneos.
Uno de los problemas observados durante la realización de este diseño de investigación fue la inexistencia, en nuestro medio, de trabajos de investigación histórica que aborden la problemática. Por lo que fue necesario, abordar este tipo de análisis con fuentes escritas de primera mano como lo constituyen las ordenanzas, decretos y convenios, ya que las mismas registran el proceso de concesiones así como las instituciones beneficiadas.
Por último, se señala que la importancia del tema radica en el valor de investigar un proceso de transformación en el que se advierte el vaciamiento de la esfera pública, la pérdida del espacio cultural público y la emergencia en su lugar de espacios “privatizados” donde la ciudadanía deja de ser ciudadanía, deja de ser público y pasa a ser un visitante consumidor. Por lo tanto los derechos del ciudadano quedan recortados al entrar en territorios privados, dirigidos por sus propietarios y/o administradores. El consumidor se convierte en un visitante sometido a las reglas del propietario quien en definitiva es el que establece el orden y fija las normas de “lo que está permitido hacer y lo que no, lo que se puede decir y lo que no, cómo ha de vestirse, cómo ha de comportarse, qué se puede vender y que no se puede vender, a que hora se entra y a qué hora se sale. Hasta la vigilancia y la policía responden al dueño y no al Estado o al ciudadano”. (Remedi, 2000)
Planteo y justificación del objeto de estudio
En el último cuarto del siglo XX se observó una paulatina transformación de las ciudades y de los espacios urbanos y sociales como resultado de una serie de nuevos fenómenos sociales, culturales y tecnológicos. De todas estas transformaciones quizás la más notable, dramática y emblemática, siguiendo el planteo de Gustavo Remedi, sea la modificación sustancial del espacio social a causa de la apropiación del espacio público a manos privadas, situación que intenta evocar mediante la imagen del “asalto al espacio público” en su obra “La ciudad Latinoamericana S.A”. Este autor sostiene que lo más preocupante respecto al “asalto a lo público” no es tanto la apropiación personal de lo público (lo cual sería una forma de democratización) sino el vaciamiento y deterioro del espacio social, la desaparición de un conjunto de formas que favorecían el relacionamiento y la vida democrática. (Remedi, 2000)
En el marco de esta problemática general de las transformaciones de los espacios urbanos latinoamericanos, esta investigación se propone abordar como caso de estudio al Parque Aguirre.
Como el mencionado parque se encuentra dentro del área perteneciente al ejido municipal, es la Municipalidad de la capital de Santiago del Estero, la que con su accionar ha transformado áreas de aprovechamiento público en áreas privadas y de uso restringido, que solo pueden ser utilizadas por determinados sectores de la comunidad.
La delimitación temporal del problema definido obedece a que, cuando se realizó la tarea de revisión de fuentes, se observó que a partir de 1970 se iniciaron las gestiones de asociaciones privadas para conseguir la concesión y posterior donación de parte de dicho espacio público del Parque Aguirre, de las cuales la primera de ellas fue la del “Santiago del Estero Golf Club” quien obtuviera por ordenanza Nº 340/71, la cesión de parcelas por el término de 20 años, y a los pocos meses, por ordenanza Nº 361/71 la donación de un importante predio en el espacio del parque, hasta ese momento, público y por lo tanto de uso comunitario.
También debe señalarse que el actual Ejido Municipal fue fijado por ley Provincial Nº 3573 del 11 de Septiembre de 1970, lo que es reconocido por la municipalidad de la capital por ordenanza Nº 330 del 21 de Octubre de 1970, con una superficie de 8.873 hectáreas.
Por último, a partir de la década del '70 se acelera el proceso de urbanización, entendido como transferencia de habitantes del campo a las ciudades. Se llega a la duplicación de la cantidad de habitantes capitalinos, distribuidos en barrios escasamente articulados con la trama de la ciudad original. (Mishima, 1999:22) Este conjunto de referencias permite justificar la definición temporal del objeto de investigación y presentar la pertinencia de ubicar el inicio del proceso en el año 1970.
Por otra parte, la delimitación final del objeto de estudio: 1995, responde a que, la comuna, en dicho año, inició una serie de esfuerzos tendientes a recuperar y ordenar el uso de los recursos que representan para la ciudad de Santiago del Estero y sus habitantes el Parque Aguirre y el Rió Dulce, esfuerzos que se han materializado en una serie de ordenanzas que buscan la recuperación de estos espacios de uso público. Entre ellas, la Nº 2503/95 que delimita los sectores y áreas protegidas del parque, la normativa edilicia general, los procedimientos para concesionar bares, confiterías, actividades similares y/o anexas, y otras reglamentaciones que rigen las concesiones de predios públicos municipales que pueden ser otorgados a instituciones sin fines de lucro.
El hecho de iniciar este tipo de análisis a través de la documentación revisada en el archivo del Honorable Concejo Deliberante y en el archivo de la Secretaria de Gobierno de la Municipalidad se explica por la ausencia, en el medio, de trabajos de investigación sobre el tema. En este sentido se estima que las fuentes principales proporcionarán una serie de datos que permitirán identificar las instituciones beneficiadas, las condiciones que -en algunos casos- fueron interpuestas por el gobierno municipal y, especialmente, las implicancias de este traslado de lo público a lo privado.
La elección de este espacio público urbano y su proceso de transformaciones como “caso” a estudiar deriva de varias cuestiones históricas y metodológicas.
En primer lugar, se debe señalar que en Santiago del Estero el paso de la aldea a la ciudad se inicia a comienzos del siglo XX, con la construcción de los espacios públicos comunes y colectivos. La plaza central, los edificios e iglesias, se constituyeron en los referentes simbólicos identificados y apropiados por la sociedad. Fueron los espacios de encuentro, intercambio social e integración comunitaria. También lo fueron las calles comerciales vecinas a la plaza principal, el Mercado Armonía y los puestos de bebidas, sobre la vieja acequia de la Avda. Belgrano. El río Dulce y el Parque Aguirre acompañaron la vida de la ciudad como expansión para paseos, excursiones y pesca.
El Parque Aguirre no nació con criterios estilísticos ni paisajísticos. Las razones de su creación fueron fundamentalmente de saneamiento ambiental. Se ejecutó la tarea de plantación en hileras compactas y a tresbolillo, con el único propósito de desecar pantanos y aguas estancadas. Sin embargo, Antenor Álvarez dirá que “el Parque Aguirre, es uno de los mejores de la República. Contribuye, pues, al ornato público como a la cultura y el buen gusto, y aún sobre todo a la estética general de la ciudad, no solo por la belleza y armonía de su trazado en la plantación, sino también, por que significa saneamiento e higiene.” (Álvarez, 1941: 203)
Con el transcurrir del tiempo, el predio original de reducidas dimensiones, de 3 has. aproximadamente, se extendió a las actuales 480 has que presentan numerosos ejemplares de flora santiagueña.
Santiago del Estero en los últimos años del siglo XX se constituyó en una ciudad con un desarrollo preponderante en el eje Norte Sur, de densidad media, con una trama compacta, una red vial escasamente articulada. La superficie urbanizada de la ciudad es de 3300 Hectáreas, que se complementan con 560 Hectáreas de espacios verdes. De esta superficie verde, un 85,7% la constituye el Parque Aguirre, cuyo desarrollo le da a la ciudad una característica particular, porque la bordea en su límite Este en toda su extensión de casi 4 km., con un ancho variable promedio de 1.100 metros. (Mishima, 1999:2)
El crecimiento urbano señalado respetó al río en su cercanía con la ciudad. Esto permitió, que a lo largo de los años, y luego de haberse construido diversas defensas para las inundaciones, este importante espacio verde costero, de 480 hectáreas, a no más de 400 metros del área central, se consolidara como espacio de uso público urbano. “A comienzos de la década del 90 el Parque Aguirre encuentra concesionadas importantes áreas destinadas a entidades privadas, debilitándose más su rol de constituir el espacio público más importante de la ciudad. Hay una suerte de pérdida de conciencia del valor del patrimonio natural. No son aprovechadas en su totalidad las márgenes ribereñas para posibles actividades productivas ni como recurso paisajístico de la ciudad. No se ha extendido la parquización acompañando el crecimiento de la ciudad a lo largo de la ribera del río.” (Diagnóstico, 1.998:30). En la actualidad se está tratando, tal como antes señaláramos, como política del estado municipal de recuperar las áreas posibles para el uso público.
El Gobierno Municipal y la política de concesiones
El fin del siglo XX ha impuesto nuevos desafíos a los gobiernos locales, ya no como una opción de gestión sino como una realidad, que requiere de un proceso de modernización, de la forma de llevar a cabo y formular las políticas públicas municipales.
La modernización municipal significa, cambios profundos en la redefinición del rol del estado municipal, el que ya no debe ser concebido como mero administrador de recursos y proveedor de servicios, sino como cogestor activo y promotor del desarrollo local. De tal forma una de las funciones principales de un estado municipal moderno es la de gerenciar y articular la interacción de los distintos actores de la sociedad local. (Diagnóstico, 1998: 57)
En este apartado cabe destacar como antecedentes los aportes de la investigación académica de Castor López, quien ha desempeñado las funciones de Subsecretario de Servicios Públicos y de Coordinación Económica de la Municipalidad de Santiago del Estero entre los años 1991 y 1999. La experiencia de Castor López en la gestión pública municipal hace al interés de sus estudios, no sólo por su enfoque técnico, sino por la casuística de gestión de la ciudad. De su trabajo nos interesa el planteamiento de soluciones de políticas públicas innovadoras, compatible con los principios de propiedad privada, gobiernos limitados y mercados libres. También analiza el debate de un tema estructural como lo constituye: el rol del Estado en su economía, y en particular ofrece una exploración conceptual de los marcos teóricos en que se sustentan las organizaciones económicas responsables de la provisión de los bienes y servicios urbanos, históricamente denominados “públicos” y por lo tanto a cargo de los municipios, también llamados “gobiernos locales”.
El autor señala que la mayoría de las investigaciones efectuadas en la Argentina sobre la economía del sector público centraron su análisis a nivel nacional y, en menor medida, sólo para las provincias más importantes. En particular, para nuestra investigación, nos interesa de su trabajo, uno de los cinco casos analizados en la ciudad de Santiago del Estero, el referido a los espacios verdes: plazas y parques. Al respecto señala que, la oferta total de espacios verdes se presenta mediante cuatro parques: Aguirre, Sur, Norte y Oeste, que representan más de 155 hectáreas. Sólo el Parque Aguirre, sin considerar sus concesiones privadas internas, tiene más de 130 hectáreas. Señala que en este parque y a lo largo de la ribera del Río Dulce existen otras 350 hectáreas de espacios verdes, cuyo mantenimiento está actualmente a cargo de concesionarios privados. (López, 2003: 53)
López, con el convencimiento de que “el estancamiento económico santiagueño se debe, fundamentalmente, a profundas fallas en su organización económica y de que numerosos sectores estatales y privados regulados –bajo el fuerte supuesto de que siempre actúan en beneficio del bienestar general- son las muestras más cabales de esa deficiente organización”. Desde la Municipalidad de la Capital se gestiona con una política de desregulaciones y concesiones “con alma” al sector privado, es decir, una política de “medios privados para fines públicos”, a partir de la cual se han concesionado, el kartódromo, el zoológico, el camping, entre otros, en el Parque Aguirre. (López, 2004: 31)
Esta política de “herramientas privadas para objetivos públicos” demostró, al decir de López, que el mejor uso de los recursos disponibles es el deber social prioritario del sector público, debido a que la racionalidad da más posibilidades de crecimiento económico y movilidad social a todos los sectores de la población, y señala que “donde antes se crecía con privilegios, licencias y permisos -a los que nunca accedían los sectores con menores recursos e influencia de la sociedad- ahora se puede crecer con esfuerzo personal, productividad y competitividad”. (López, 2004: 32)
Por otra parte, se puede agregar que la Carta Orgánica municipal en el artículo 14 de su Capítulo II “Del Medioambiente” declara al ambiente, patrimonio de la sociedad, estableciendo la preservación, conservación, defensa y mejoramiento del mismo. Asimismo, el artículo 15º dispone la creación, defensa y mantenimiento de áreas protegidas, que merezcan ser sujetas a un régimen especial de gestión.
Sin embargo, a pesar de las normativas existentes, el problema central detectado es el deterioro creciente de la calidad de vida urbano-ambiental de la ciudad que se ha manifestado en la falta de hábitos de respeto al medioambiente por parte de la comunidad, y que se observa fundamentalmente en las conductas a veces indiferentes o desaprensivas, en temas tales como el arbolado urbano, contaminación sonora y visual e higiene urbana. (Mishima, 2000:16)
Consultado el proyecto final de maestría en Dirección y Gestión Pública Local, de la Arq. Nilda Rodríguez de Mishima, en el que se propone recuperar, potencializar y rediseñar los espacios de uso público del Parque Aguirre, se obtuvieron datos de referencia para el estudio de nuestro tema.
La disminución de la superficie del Parque Aguirre de uso público, se ha producido en su mayoría entre los años 1976 y 1992, y ha sido causada por una ausencia de objetivos políticos claros, donde los gobiernos locales facilitaban las concesiones a entidades privadas, las que hacen uso exclusivo de los predios.
Esto alimentó el surgimiento de polígonos cerrados a favor de sectores medios y altos de la sociedad, lo que ha traído como consecuencia que grupos importantes de población no asociada a las entidades concesionarias, se vean restringidos en el uso del parque.
Esto debilita la identidad patrimonial del parque y por consiguiente se reduce el compromiso ciudadano.
La presencia de áreas subutilizadas, es producto de la ausencia de planes y/o programas de inversión progresiva para usos alternativos potenciales.
Tampoco las entidades concesionarias de predios contribuyen ni costean el desarrollo y conservación integral de los sectores públicos. Es decir que los convenios de concesión no son equitativos con la ciudad. (Mishima, 1999:30)
La ocupación del espacio público
Xavier León Vega y Alexander Naranjo Marquez en su obra “Quito: ¿Es el espacio público cada vez más privado?”, producto de la reflexión sobre las condiciones de vida en Quito, señalan que las cuestiones más sensibles en relación al espacio público se ponen en evidencia a través de la pérdida de la calidad urbana y la carencia de espacios verdes y de recreación. También advierten que existen factores que contribuyen a agravar los problemas, como es el caso de la ocupación indebida del espacio público y la privatización de los mismos, entre otros. Advierten que existen casos en los que el Consejo Metropolitano o las Administraciones Zonales han cedido, permutado, entregado en comodato, o permitido la apropiación indebida de bienes públicos de la ciudad contraviniendo expresas disposiciones y ordenanzas municipales. Al no contarse con los respectivos informes municipales, se generan acciones inmediatas a través de las que se disponen muy ágilmente de los bienes públicos. Para el logro de esos fines se han modificado ordenanzas municipales otorgando al Consejo Metropolitano la posibilidad de cambiar el destino de los bienes públicos, pudiendo incluso venderlos, lo que contraviene resoluciones del Congreso Nacional, Tribunal Constitucional y la propia Ley de Régimen Municipal. (Vega y Marquez, 2005: 20-21)
Esta ocupación del espacio público, es una problemática abordada también por Gustavo Remedi en “La ciudad Latinoamericana S.A. o el asalto al espacio público” (2000). En este trabajo, el autor se pregunta “¿cuáles son las implicaciones del traslado de lo público a lo privado? ¿qué nuevos agentes intervienen y regulan las relaciones sociales trasladadas al terreno privado?”, a esto responde que, en definitiva, lo más preocupante no es tanto la apropiación personal de lo público -lo cual considera sería una forma de democratización- como el vaciamiento y deterioro del espacio social, la desaparición de un conjunto de formas que favorecen el relacionamiento social y la vida democrática, y su contracara, el modo en que un conjunto de corporaciones han ido apropiándose de los espacios sociales y culturales, y han pasado a hegemonizar practica y simbólicamente la formación del público y de la opinión pública.
En este sentido, “el asalto al espacio público” se traduce en el desplazamiento de espacios y practicas espaciales que favorecen las relaciones sociales y el crecimiento de una esfera pública sana y el aumento de espacios inservibles y formas hostiles, que distorsionan, inhiben y obstaculizan su desarrollo. (Remedi, 2000).
Diseño metodológico y perspectiva de análisis de fuentes históricas
El enfoque que orienta esta investigación puede definirse como histórico. Se diferencia de trabajos anteriores, como los de Castor López y Rodríguez de Mishima, porque que estos fueron el resultado de una gestión pública municipal en la que actuaron como protagonistas y tuvieron el propósito de generar estrategias y programas que mejoren la eficacia y eficiencia del gobierno municipal.
La propuesta de abordar este tipo de análisis con fuentes escritas de primera mano -como lo constituyen las ordenanzas, decretos y convenios- tiene parte de su justificación en la inexistencia en nuestro medio, de trabajos de investigación histórica que aborden la problemática a partir de los mencionados documentos escritos. Es decir, el análisis de las fuentes permitirá identificar quienes fueron los responsables de las concesiones y quienes sus beneficiarios, acercarnos a una delimitación espacial de los predios otorgados y a la duración de las concesiones, a las condiciones que fueron interpuestas en cada caso por parte del gobierno municipal, y finalmente, identificar regularidades o ciclos de otorgamientos durante las distintas gestiones municipales.
Las fuentes a consultar son numerosas para poder hallar respuestas históricamente satisfactorias a los interrogantes aquí planteados. Pero una de las que servirán para aclarar las cuestiones fundamentales y que brindará el entramado jurídico institucional, en el cual se desarrolla la vida local son la Ordenanzas municipales que intentan regular los detalles mínimos de la vida urbana en todos sus aspectos políticos-administrativos, socioeconómicos y religioso-culturales de la vida en la ciudad capital de Santiago del Estero.
Distintos autores han señalado “la gran riqueza de documentos con que cuentan la mayoría de los archivos urbanos, [lamentándose] que mucho de ellos permanezcan en prolongado letargo con el riesgo de perderse, privándonos así de su conocimiento”. (Belmonte López Huici et.al.: 1987: 40). De estos archivos nos interesan fundamentalmente dos tipos de documentos: las ordenanzas y los decretos-acuerdos municipales.
Si bien es cierto que las fuentes, en su mayor parte, son de carácter jurídico, no por ello se dejaran de lado otras que permitan ubicar en su contexto los resultados de la investigación estableciendo las conexiones que se dan entre los distintos hechos de una misma realidad.
La función legislativa del gobierno comunal de la ciudad capital de Santiago del Estero está a cargo del Honorable Concejo Deliberante. Sus atribuciones y deberes son proponer, debatir, sancionar ordenanzas de organización y funcionamiento municipal y fundamentalmente de interés y necesidad comunitaria. Es por ello que fue necesario recurrir a su producción legislativa, para tomar contacto con la documentación existente, que permitiera identificar las ordenanzas de concesión de predios en el “Parque Aguirre”.
Luego de localizar la documentación, se procedió a la revisión, lectura intensiva, y selección de documentos municipales desde el año 1970 hasta 1995 inclusive. Se relevaron por su pertinencia en relación con el objeto de estudio más de 40 documentos entre ordenanzas y decretos, que fueron ordenados por año y en algunos casos agrupados por corresponder al mismo beneficiario. En esta etapa se observó que durante los años 1973, 1976, 1979, 1980, 1981, 1982, 1993 no se conservan ordenanzas de concesiones.
El estado de las fuentes es, en general, bueno, si bien es cierto que no están completas, ni correctamente organizadas, por lo que se hizo necesario confrontar con el Digesto.
Si bien este, se inicia con ordenanzas que datan de 1930 y se actualiza hasta el año 2003. Los documentos que se consideraron pertinentes al planteo del problema, por corresponder a ordenanzas, decretos y convenios de concesión de predios en el Parque Aguirre, se ordenaron por beneficiario y por año. En algunos casos fue necesario agrupar documentos de diferentes años que contemplan un mismo beneficiario y que evidencian diferentes gestiones.
Otras de las fuentes consultadas constituyen la “Carta Orgánica Municipal” 1995 de la ciudad de Santiago del Estero. Esta fue consultada, y se considera pertinente definir a partir de ella que es lo que comprende el Patrimonio Municipal. Art.90.-El Patrimonio del Municipio comprende: a) La totalidad de los bienes inmuebles, muebles, semovientes, créditos, títulos, derechos y acciones adquiridos o financiados con recursos propios o provenientes de las subvenciones, donaciones, y legados aceptados por las autoridades municipales. Asimismo, son bienes municipales los inmuebles fiscales que se encuentran dentro del ejido municipal de conformidad con lo dispuesto por la Constitución Municipal. b) Sus bienes públicos, calles, veredas, paseos, parques, plazas, caminos, canales, puentes, cementerios y todo otro bien y obras públicas municipal destinada para el uso y utilidad general; como asimismo, todo bien que provenga de algún legado o donación y se halle sujeto a la condición o cargo de ser destinado a los fines mencionados, y los demás que la Provincia transfiera en lo sucesivo por leyes especiales. c) Los ingresos fiscales correspondientes y el producto de su actividad económica y de sus servicios. d) El producto de los decomisos y remates.
Por otra parte, cabe señalar que se consultó el “Diagnóstico consensuado de la ciudad”. Documento de trabajo Nº 3. Plan estratégico de la ciudad de Santiago del Estero. 1998. Este documento de trabajo constituye una producción específica que parte del análisis de la ciudad desde sus distintas dimensiones, lo físico-espacial, la problemática socioeconómica, el ambiente, su gente y sus instituciones, su historia etc. Nos proporciona importantes datos de los espacios públicos y de todos ellos interesa en particular el “Parque Aguirre”. Del mismo se han extraído importantes notas, que constituyen antecedentes para nuestra investigación.
Conclusión
Para concluir, quisiéramos señalar que la historia como disciplina en Santiago del Estero ha tenido y tiene prestigiosos historiadores que han abordado los movimientos históricos en todas las épocas, analizando la totalidad de sus aspectos: políticos, económico-sociales, y culturales. Sin embargo, el estudio de las transformaciones urbanas, la evolución particular de sus instituciones político-administrativas, han permanecido en cierto modo descuidados, fuera de la atención de los historiadores de nuestro medio, y creemos que el conocimiento de estos aspectos aportará -a pesar de lo acotado del caso definido- un avance para la historia urbana local.
Belmonte ha llamado la atención, recuperando el planteo de distintos especialistas, sobre “la gran importancia de la historia local y destaca la labor de los historiadores dedicados a su estudio [ya que] son capaces de poner de relieve la evolución de una ciudad en todos sus aspectos, añadiendo una importante piedra al edificio de la historia general. [...] nunca son demasiados los datos que se puedan aportar para el conocimiento de la historia, [...] la historia urbana es imprescindible para el establecimiento minucioso y detallado de los hechos generales.” (Belmonte López Huici et al, 1987:40)
Las fuentes consultadas nos permiten concluir que durante el período 1970-1995, el Parque Aguirre sufrió transformaciones fundamentales que afectaron la vida cotidiana y la esfera pública que son los soportes de la vida democrática. Es por ello que en la actualidad se trata de evitar que el uso de este espacio debilite su rol de espacio público democrático, principio este básico que toda gestión pública debe respetar, diseñando estrategias y proyectos de intervención para el logro de objetivos claros.
Nuestra investigación intenta realizar un aporte sobre esta etapa del proceso de transformación de un espacio urbano donde la Municipalidad y la sociedad santiagueña fueron los principales responsables y protagonistas de acciones que a lo largo de veinticinco años reflejaron la falta de conciencia ciudadana de los valores naturales de la ciudad y la debilidad de los compromisos institucionales.
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