Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!

Por Marcela Vignoli y María Celia Bravo

 

La formación de la Unión Cívica Radical concurrencista de Tucumán durante la primera mitad de la década de 1930.

 

Introducción
En este trabajo se examina la formación del concurrencismo como alternativa política propuesta por la Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Tucumán, luego de la coyuntura abierta por el golpe de José E. Uriburu en 1930. La nueva situación surgida de la revolución de septiembre impuso al radicalismo una serie de restricciones que obligaron al partido a debatir sobre la posición a adoptar frente al "régimen". Aunque la abstención se impuso como posición oficial frente al hostigamiento del gobierno, las discrepancias en torno a la misma no tardaron en manifestarse. Un sector de afiliados consideraba que esta postura sólo tenía sentido si estaba acompañada de la revolución. Este binomio táctico que abrevaba en la tradición de la UCR no fue discutido orgánicamente por el partido. En efecto, la revolución no se debatió dentro de la organización como alternativa viable, aunque este procedimiento fue utilizado por un sector de afiliados que no contó con el apoyo de la estructura partidaria, contraria a esta iniciativa. De esta forma, los intentos revolucionarios revelaban la dificultad de la dirección nacional de imponer su autoridad al conjunto de los radicales. Otro cuestionamiento a la posición oficial de la abstención provino de la UCR de Tucumán, que incluso desobedeció lo resuelto por la Convención Nacional del partido.
Esta postura reflejaba la creciente independencia de algunos distritos respecto de la dirección nacional del radicalismo. El concurrencismo decidido en Tucumán erosionó la estrategia nacional del partido y reveló que la abstención impuesta por las circunstancias de la provincia de Buenos Aires, no era compartida por otras direcciones provinciales que procuraban el retorno de la UCR a la disputa electoral.
En este sentido, el estudio del concurrencismo tucumano acerca un elemento más a la hora de estudiar el fragmentado mapa radical de la década de 1930. En este trabajo se analiza no sólo el concurrencismo como solución instrumental a la política del Comité Nacional, sino también, como efecto de las fluidas relaciones que el radicalismo tucumano entabló con el gobierno de justo, ansioso de aliados circunstanciales que proporcionaran legitimidad a su
gestión y restaran fundamento a las criticas realizadas por los radicales de la provincia de Buenos Aires.
1. La UCR tucumana durante los primeros años de la restauración conservadora (1930-1933)
A partir del 6 de septiembre el lugar que ocuparía la UCR dentro del espectro político se convirtió en uno de los principales problemas para el gobierno nacional, así como para los dirigentes y afiliados de la UCR. La solución de este dilema generó distintas respuestas en el campo radical y en el oficialismo. Mientras algunos sectores de la UCR intentaron lograr una reorganización que les permitiera actuar desde la legalidad, hubo otros que pugnaron por la vía de la intransigencia y revolución. Por su parte, el gobierno provisional osciló entre la represión y la cooptación.
Con respecto a las provincias, el gobierno dispuso como una de sus primeras medidas intervenir aquellas que estuvieran bajo influencia personalista. Así, comenzaba a perfilarse uno de los instrumentos que ejercerían los gobiernos nacionales durante la década de 1930, pero que ya habían sido utilizados anteriormente, inclusive por la UCR.
En Tucumán la noticia del cambio brusco del gobierno nacional adquiría características propias relacionadas con el clima provincial generado en torno a la gobernación del radical José G. Sortheix (1928-1930).
Antes del golpe, el gobierno de Sortheix se debatía entre una serie de problemas económicos, entre los cuales el más importante resultaba del conflicto azucarero y uno de los primeros síntomas de la crisis económica mundial. Si bien la UCR provincial había tenido una serie de divisiones durante la década de 1920, a raíz del conflicto suscitado en torno a la cuestión azucarera durante el gobierno de Yrigoyen, las distintas líneas lograron unificarse bajo la figura del Dr. Miguel Campero, gobernador de la provincia entre 1924 y 1928. Sin embargo, los viejos conflictos entre personalistas y antipersonalistas comenzaron a aflorar hacia 1929, con la convocatoria a elecciones municipales en la provincia. No obstante para esta elección los radicales apoyaron al Dr. Antonio Torres, quien respondía al sector personalista de la provincia* Pese al amplio triunfo obtenido por la UCR, tanto en el ámbito nacional como provincial un año antes, la UCR perdió en esta elección frente a la agrupación Defensa Comunal, que llevaba como candidato a Juan Luis Nougués. Defensa Comunal había surgido hacia 1927, como una escisión del partido liberal (expresión del conservadurismo en la provincia). Luego de las elecciones de 1929 este partido adoptaría el nombre de Defensa Provincial Bandera Blanca, siendo su figura más importante Juan Luis Nougués.
En marzo de 1930, la crisis del gobierno nacional involucraba a las realidades provinciales, y en este caso, Tucumán sufría los conflictos partidarios del radicalismo y las dificultades de Sortheix en llevar adelante la gobernabilidad. En este contexto, la convocatoria a elecciones de renovación parcial de las legislaturas nacional y provinciales enfrentó al radicalismo personalista con la competencia electoral de las siguientes agrupaciones: UCR Antipersonalista, Partido Liberal, Partido Socialista Independiente, Partido Defensa Provincial Independiente y Partido Defensa Provincial Bandera Blanca.
Los resultados electorales manifestaron un importante triunfo para la naciente fuerza partidaria Defensa Provincial Bandera Blanca en el distrito capitalino, obteniendo un senador y cuatro diputados frente al senador y los tres diputados alcanzados por el radicalismo oficialista. Los partidos Liberal, Radical Opositor y Socialista Independiente obtuvieron un diputado respectivamente. No obstante, el radicalismo oficialista continuó teniendo mayoría en el recinto legislativo.
El golpe propició un reordenamiento de las fuerzas radicales que esbozaban las distintas líneas que manejaron el radicalismo tucu-mano durante la década de 1930. En efecto, las divisiones en la UCR se hicieron más explícitas, lo que significó que gran parte de los radicales rápidamente quitaran el apoyo otorgado al gobernador Sortheix.
De esta manera, al día siguiente al golpe, un grupo de radicales autodenominados opositores, creaba un comité antipersonalista haciendo coincidir la fecha de inauguración con la revolución del 7 de septiembre de 1893, "En la mañana de hoy fue inaugurado el comité antipersonalista "7 de septiembre" [...] Todos los oradores hicieron en frases cálidas y vigorosas, el proceso político del Ing. Sortheix y del ex gobierno del doctor Yrigoyen".'
Frente a estos acontecimientos, los radicales opositores al gobierno de Sortheix comenzaron a diagramar, con bastante celeridad, una reorganización que pudiera diferenciarlos del gobierno depuesto y que, por lo tanto, les permitiera actuar desde dentro del esquema político a través de la vía de la legalidad partidaria. De este modo, comenzaron a realizarse reuniones amparadas por la tolerancia con que la intervención de Ramón Castillo trató a la UCR tucumana. Esta situación sería denunciada por los conservadores en la provincia, para quienes: "Tanto desde las altas esferas de la administración provincial como desde los círculos directivos de la provincia se acusa al ex.-interventor Ramón Castillo de haber procedido con una "incompetencia peligrosa", a expensas de la
cual los radicales se unían y fortificaban, mientras que los partidos conservadores, se dividían y debilitaban" Por su parte, el partido conservador Defensa Provincial Bandera Blanca, especulaba con la posibilidad de que el nuevo interventor en la provincia, Luis Arata, lograra marginar a la UCR tucumana del esquema político. De este modo, López Peña, delegado de Bandera Blanca, afirmaba que "Todo andará entre Blancos e intervención, se trata de una armonía entre el gobierno Federal en Tucumán y las agrupaciones que considera afines a su política [...], en lo que a los radicales atañe, se mantiene más firme que nunca la afirmación que no se consentirá más tolerancia". Sin embargo, la tolerancia se refería en este caso a que se "realizará un control severo sobre los dirigentes y afiliados del radicalismo, cerrándoles todo camino a intentonas subversivas"2. Por su parte, advertidos de esta situación los radicales se reunieron con el nuevo interventor para solicitar las garantías necesarias para "la propaganda partidaria", en dicha reunión el interventor Arata declaraba que "ofrecería las garantías prometidas por el Dr. Castillo siempre que la propaganda se ajuste al estado de sitio"3.
Posterior a esta reunión, la prensa tucumana daba publicidad a la ¡dea de un radicalismo purificado "después de sacudir el lastre infamante que le dejó la actuación nefasta de un gobierno irresponsable presidido por un extranjero dentro del partido", a su vez utilizaba la revolución de septiembre como un factor que había beneficiado a la UCR en su reconstrucción luego de "desterrar los personalismos" y "dejando paso a las resoluciones de la mayoría, principio de esencial democracia"4. Durante los meses que siguieron la prensa tucumana publicitó las distintas reuniones de la UCR, las que de algún modo significaban el comienzo de dicha depuración, al referir a la remodelación de la UCR por medio de la reunión de la juventud radical5.
Sin embargo, la UCR provincial no podría mantenerse al margen de las decisiones de la cúpula partidaria a nivel nacional. De este modo, los intentos de reorganización y de participación política estarían sujetos durante 1931 a los vaivenes de las altas esferas radicales. En mayo aparece un manifiesto convocando al radicalismo de todo el país a su reorganización. En dicho manifiesto no se aludía a ninguna exclusión y lo firmaban tanto antipersonalistas como dirigentes yrigoyenistas.6 Se constituyó la Junta Reorganizadora (conocida como Junta del City) y comenzó una etapa de reestructuración, con la apertura de los comités clausurados desde septiembre de 1930.
A su vez Uriburu había convocado a elecciones generales para el 8 de noviembre de 1931, sin incluir la elección para presidente. Sin embargo, esta convocatoria se definió más tarde, después del estallido revolucionario de Corrientes adjudicado por el gobierno provisional a los radicales. La rebelión del Teniente Coronel Gregorio Pomar, el 20 de julio de 1931, dio origen a la deportación de Alvear, a la detención de dirigentes opositores y empujó a Uriburu a convocar las elecciones presidenciales. El comunicado oficial señalaba a los radicales como los principales promotores de esta revolución. En consecuencia, los locales partidarios serían allanados junto con las deportaciones.
Con la ausencia de Alvear, la Junta del City quedaba en manos de Vicente Gallo, quien parecía dispuesto a pactar con el gobierno provisional para conseguir la reapertura de los comités. En septiembre se aprobó la nueva carta orgánica, que si bien mantenía la antigua estructura partidaria, incorporaba la novedad del voto directo de los afiliados. En ese contexto se eligió la fórmula presidencial Alvear- Güemes que fue inhabilitada por medio de un decreto emitido por el gobierno el 25 de julio de 1931, alegando que,
"[...] el movimiento subversivo fracasado en la provincia de Corrientes se ha hecho teniendo en vista una conflagración general promovida por la agrupación radical personalista, la que en acecho engaña a la opinión pública con la apariencia de que está empeñada en una reorganización pacífica preelectoral [...] Por ello el presidente del gobierno provisional de la Nación, en acuerdo general de ministros, decreta:
"Artículo 1. Las juntas electorales y escrutadoras de la Nación y de las provincias no oficializarán listas de candidatos en que figuren nombres de personas que actuaron en el Gobierno y en las representaciones políticas como adictas al régimen depuesto el 6 de septiembre!...]."7
Unos meses después se anulaban las elecciones del 5 de abril.
La respuesta radical fue decretar la abstención absoluta de la UCR en toda la República, posición adoptada el 25 de octubre. Sin embargo, antes de esta decisión se habían explorado otras posibili-dadesque involucraban lastratativasde Vicente Gallo de participar en las elecciones con otra fórmula exenta del veto revolucionario. Este intento se frustró de manera que la UCR reafirmó su postura abstencionista y en noviembre de 1931 ganó cómodamente la fórmula Concordancista: A. P. Justo - J. Roca.
Por su parte en Tucumán la elección de gobernador dio como ganador al candidato del partido Defensa Provincial (Bandera Blanca) Juan Luis Nougués. Era claro que 'los blancos" se habían visto altamente beneficiados por la abstención de la UCR. Las repercusiones de las elecciones no se hicieron esperar, sobre todo en cuanto al efecto que había surtido la estrategia abstencionista de la UCR. Para la prensa, estos resultados revelaban el frracaso de la estrategia "[...]La abstención del radicalismo personalista para las elecciones de ayer, decretada a puertas cerradas y a contramano de la opinión de la masa partidaria [...] ha fracasado rotundamente. [...] Ha de haber, sin duda, muchos votos en blanco: pero el objetivo cardinal [...] la abstención, ha fracasado en toda su línea, pues nunca han registrado los comicios argentinos, tan alto porcentaje de votantes como en las elecciones de ayer."8
Desde esta perspectiva, el nuevo gobierno debía recibir el apoyo y la colaboración de los "verdaderos radicales", llegando de esa manera a la "prudente normalización del país". Según "El Orden", en todo el país y en Tucumán existían "Ciudadanos radicales de bien probada destreza en el manejo de las instituciones"9, entre los
que figuraban, a nivel de la dirigencia radical Vicente Gallo, quien había pretendido la vuelta a los comicios cambiando la fórmula presidencial.
A partir de estos resultados, la postura de un sector de dirigentes de la U.C.R provincial se centró en lograr la vuelta del radicalismo a los comicios, decisión que los alejaría virtualmente de la dirigencia partidaria a nivel nacional, ya que la abstención decidida en 1931 reflejaba la posición del partido frente al encarcelamiento y prisión de sus dirigentes y ante la falta de garantías de comicios libres por parte del gobierno, pero también esta táctica permitía enmascarar las dificultades organizativas de la UCR como partido nacional profundizadas por el golpe de setiembre de 1930.
En efecto, a partir de 1932 la UCR provincial actuó en rebeldía a lo dispuesto por el Comité Nacional y sus esfuerzos estuvieron orientados a conseguir la participación electoral. Mediante una reorganización cuidadosamente planeada, la UCR tucumana intentaba volver a la escena política local en el marco de las posibi-I idades que el gobierno nacional le ofrecía. A principios de 1932, el llamado a la reconstrucción institucional del país, a partir de la convocatoria al Congreso Nacional, así como el levantamiento de la censura, el Estado de sitio y la anulación del veto sobre la UCR generaron el terreno propicio para una reorganización partidaria, esta circunstancia se vería ampliamente beneficiada cuando posteriormente el gobierno provincial de Juan Luis Nougués comience a perder apoyos, incluso el del gobierno nacional.
En 1932, los festejos del 7 de septiembre, sirvieron para publicitar los actos de la UCR, los discursos de sus dirigentes entre quienes se encontraba el ex. gobernador Sortheix y la convocatoria a elecciones dentro del partido, que se realizaría a fines de octubre del mismo año.
La disputa en torno a la dirección provincial del partido generó la aparición de tres listas, los moderados o atemperados, los intransigentes o izquierdistas y los unionistas. La primera tendencia respondía a figuras de reconocida trayectoria como Miguel Critto (presidente del partido hasta ese momento); Miguel Campero (ex. gobernador durante la década de 1920); Celedonio Gutiérrez, Manuel García Fernández, Arturo Alvarez y Eudoro Aráoz, entre otros. Los intransigentes, por su parte, contaban entre sus candidatos a dirigentes que durante este período habían sufrido persecuciones y encarcelamientos, entre ellos estaban, Lozano Muñoz, Mendoza Padilla, Nicanor Posse, Remis, entre otros. Por último, los unionistas respondían a Roque Raúl Aragón. La elección se dirimió entre las dos primeras listas, dando como ganadora por un amplio margen a la facción moderada. Liderada por Miguel Critto, esta tendencia dentro del radicalismo lograría tener el control del partido durante los años siguientes de la década de 1930.
La línea a seguir a partir de la elección de estas autoridades respondía al interés del radicalismo por la participación legal dentro del esquema político partidario de la provincia y de la nación. Con respecto a la facción perdedora, había primado entre sus figuras más destacadas la intransigencia e incluso se inclinaban por la evolución. No obstante la pérdida de estas elecciones, los "izquierdistas" no abandonaron la idea de llevar a cabo esta estrategia.
En noviembre de 1932 esta renovación se completó con la elección de delegados para el Comité Nacional, para la Convención Nacional y la mesa directiva de la Convención partidaria10. Sin embargo, hacia fines de ese año estallaba un movimiento cívico-militar planeado por el teniente coronel Atilio Cattáneo el cual tenía ramificaciones en todo el país, aunque el epicentro era la Capital Federal. Descubierto por la policía, el intento se frustró, sin embargo esto no impidió que el gobierno justista declarara el estado de sitio en todo el país y encarcelara a dirigentes radicales entre quienes se encontraban el propio Yrigoyen, Alvear, Guemes y otras figuras destacadas de la UCR. Asimismo, ci rcu ló la noticia que de triunfar el movimiento debía informarse en Tucumán al ex gobernador Sortheix, Lozano Muñoz, Hermanson, Pedro Alzabé y Roque Raúl Aragón11. De este modo, la policía encarceló a algunos de estos dirigentes. Por su parte, el Presidente del Partido, Miguel Critto pidió la liberación de los dirigentes.
Después de cuatro meses de prisión serían liberados, comenzando nuevamente hacia 1933 un período de reorganización radical. Sin embargo, el ciclo revolucionario no se había cerrado y a fines de 1933 estallaba otro movimiento en Santa Fe.
2. El radicalismo tucumano:
entre la abstención y la concurrencia
El 27 de diciembre de 1933 en la provincia de Santa Fe se convocó a la reunión de la máxima dirigencia del radicalismo. La Convención pretendía continuar el proceso de reorganización partidaria iniciado bajo la dirección alvearista y decidir la posición del partido frente a las elecciones. Los radicales tucumanos pretendían que cada distrito tuviera libertad de acción para decidir la concurrencia o no a los comicios, postura í|ue erosionaba la autoridad política a la dirección nacional del partido. De modo que la pertinencia de la abstención constituyó el eje de la discusión en la Convención Nacional de Santa Fe.
La delegación tucumana a la convención elegida en noviembre de 1932, estaba integrada por Celedonio Gutiérrez, Silvio Belfio-re, Gustavo Córdoba Navarro, Alberto P.Marimón, Solano Peña, Ramón Paz Posse, Alberto Viera, Elias Paolini y Ambrosio Aybar. Acompañaban a estos nueve delegados oficiales, Eudoro D. Aráoz (en calidad de miembro del Comité Nacional), y Miguel C. Critto, en calidad de presidente de la UCR de Tucumán. Asimismo, el Comité "Leandro N. Alem", de Rosario de Santa Fe, había invitado a otros dos dirigentes destacados del radicalismo tucumano, Roque Raúl Aragón y Lozano Muñoz, para participar en un acto a favor de la abstención e intransigencia política del radicalismo que se llevaría a cabo el 26 de diciembre. Luego de este evento los dirigentes radicales se dirigirían a la ciudad de Santa Fe para participar de la Convención Nacional.
En la Convención del 27 de diciembre de 1933 se manifestaron
claramente las dos tendencias que dividían las opiniones del partido: la que aconsejaba la abstención y la que sugería la necesidad de concurrir a los comicios. Avanzado el proceso de reorganización partidaria el radicalismo se destacaba en el universo partidario como la organización más importante del país al contar con "más de quinientos mil inscriptos en los registros, cantidad que puede multiplicarse [...] conocida como es la influencia del Radicalismo y su arrastre electoral". En función de este capital político, los concurrencistas afirmaban que la presentación del partido en las elecciones era una prueba de su responsabilidad cívica puesto que se trataba de expresar la opinión de una importante porción de la ciudadanía. La prensa tucumana opinaba que:"[...] la asistencia a las urnas, tendría por su parte la virtud de patentizar el pensamiento de una buena mayoría ciudadana. Sería el medio legal de hacer conocer al país lo que anhela la voluntad popular, ya que no es necesario señalar la importancia que reviste la renovación parcial del congreso y de la mayoría de las legislaturas provinciales."12 Frente a los comicios de marzo de 1934 el radicalismo tucumano no dudaba en obtener un claro triunfo electoral y aducía que la abstención de la UCR en 1931 había permitido que el partido Defensa Provincial Bandera Blanca, escisión del conservadurismo, accediera al gobierno de la provincia.
El discurso de apertura de la Convención a cargo del presidente del Comité Nacional, Marcelo T. de Alvear, ponía énfasis en el deseo de lograr la normalización de la vida civil argentina. Recordando las elecciones del 5 de abril de 1931, Alvear manifestaba que la presencia del radicalismo durante esas elecciones era la muestra más contundente del deseo de paz y tranquilidad, pero al mismo tiempo decía que ese ideal no podía conseguirse a cualquier precio, a costa de acomodos o transacciones, sino con honor y dignidad.
Por su parte, los delegados tucumanos, a través de Miguel Critto, presidente de la Junta Provincial de la UCR, hacían saber a Alvear que en la provincia existían garantías suficientes como para concurrir a los comicios, destacando el hecho de que el radicalismo tucumano era lo suficientemente poderoso como para ganar la elección sin peligro alguno.
La Convención la Comisión de Asuntos Políticos no pudo arribar a un acuerdo en tomo a la abstención y emitió despachos divididos.13 El de la mayoría firmado por los convencionales de la Capital, Buenos Aires, Jujuy, Salta, Catamarca, Entre Ríos, San Luis y Córdoba proponía mantener la abstención intransigente en toda la República que debía ser activa, para explicar los motivos y alcance de la misma. Si se modificaran las circunstancias políticas que fundamentaban esta resolución, el Comité Nacional debía convocar nuevamente a una Convención Nacional.'4 Por su parte, el despacho de la minoría, firmado por Celedonio Gutiérrez, convencional tucumano, exponía los motivos por los cuales el radicalismo debía concurrir a las elecciones en toda la República:
"1 ... el electorado de toda la República, con raras excepciones, en los comicios realizados desde el 8 de noviembre hasta la fecha había manifestado inequívocamente su deseo y su voluntad de concurrir a los mismos. En la Capital Federal, como en Tucumán, el porcentaje de votantes había alcanzado cifras enormes, desconocidas hasta entonces.
"2 ... de la exposición que hicieron en el seno de la comisión todos los delegados de la provincia y de la Capital Federal se deducía claramente que con la sola excepción de la Provincia de Buenos Aires, en ninguna parte se perseguían correligionarios y se vivía una normalidad real aunque legalmente aparente.
"3 ... el radicalismo de Tucumán se había desilusionado con los sucesivos fracasos de los conatos revolucionarios en todo el país cuyo origen y dirección siempre eran equívocos y en ningún caso dirigidos por las autoridades legítimas del partido."15
La postura de Tucumán reflejaba la clara voluntad electoralista de sus dirigentesy la necesidad de aprovechar a su favor los intersticios del sistema cuyas condiciones diferían notablemente en los distintos distritos provinciales. Respecto de la alternativa revolucionaria, que constituía un núcleo fuerte de la tradición de la UCR, sostenía que fomentaba la indisciplina y obstaculizaba la organización partidaria. Sin embargo, en la Convención esta posición fue absolutamente minoritaria. La votación resultó favorable a la tesis abstencionista de manera rotunda, 119 votos contra 9. Se dejaba en claro, al mismo tiempo, que la abstención tendría un carácter activo, aunque no se hacían precisiones respecto de qué modalidad se adoptaría para cumplir con este requisito. Respecto a la posición minoritaria, el diario "El Orden", principal agente de difusión del concurrencismo informaba: "Los votos registrados en contra de la abstención fueron los de los nueve delegados tucumanos, que en todo momento trataron de imponer su tesis de acuerdo al mandato imperativo conferido por el radicalismo de esta provincia norteña."'6
Sin embargo, el final de la Convención estuvo signado por un conato revolucionario que se produjo en la provincia de Santa Fe, luego de que la Convención decidiera la abstención. En ese sentido, coincidimos con Darío Macor, quien afirma que "[...] el levantamiento armado de 1933 fue más civil que militar y el lugar elegido reforzó esta primacía de lo político, con claros mensajes a la dirigencia partidaria y al resto del campo opositor al gobierno justista [...] Precisamente, la reunión de la Convención Nacional del partido en Santa Fe coronaba el proceso de reorganización interna en la que el alvearismo fue conquistando el control de los principales resortes del poder; el movimiento parece haberse planeado también contra el partido."17 De modo que la abstención activa podía servir de fundamento a sectores del partido opuestos a la dirección nacional que reivindicaban la tradición revolucionaria de la UCR con un doble propósito, oposición intransigente al gobierno de Justo, pero también a la jefatura de Alvear. En ese sentido, los concurrencistas afirmaban que las tentativas revolucionarias tenían "propósitos equívocos" y asociaban la abstención activa con los levantamientos armados. El diario "El Orden" vocero de la corriente que pugnaba por la asimilación del radicalismo al sistema electoral sostenía que"[...] la iniciación de estos movimientos subversivos,
se produjo, [...] no bien fue difundida la noticia de haberse votado la abstención llamada activa [...].""
En la provincia de Tucumán también circularon rumores de que estallaría una revolución el 29 de diciembre. El gobernador Nou-gués estaba advertido de esta posibilidad. En la madrugada del día 28, las líneas telegráficas con la Capital Federal se cortaron (se acusó a Jacinto Ríos, afiliado de lá UCR, de este sabotaje). Se afirmaba que la revolución estallaría a las cinco de la madrugada. El gobierno tomó medidas para reprimir el intento y concentró "en la plaza Urquiza el cuerpo de Bomberos y el escuadrón de seguridad". A esta altura de los acontecimientos, la noticia de la inminente revolución fue publicada por la prensa. Según "El Orden""[...] en casa de Jacinto Ríos, había unas setenta personas reunidas, otras cuarenta, se encontraban en casa de Néstor Gómez; un número más o menos igual había en casa de un tal Segura, en casa de Rufino Iñigo un número aproximado de cien y más treinta personas en casa de Eudoro Arroyo." Pero la policía no tomó medida alguna esperando que iniciaran algún acto. Al parecer, en cuanto los militantes radicales se dieron cuenta de que el plan había sido descubierto, comenzaron a disgregarse. El 30 de diciembre "El Orden" revelaba el plan de los revolucionarios. Si lograban derrocar a Nougués, el dirigente Roque Raúl Aragón se haría cargo del gobierno. Posteriormente, la policía encarceló a los presuntos revolucionarios acusándolos de "tentativa de sedición y rebelión y desacato al Gobernador de la Provincia". Los detenidos eran Rufino Iñigo, Juan Lozano Muñoz, Jacinto Ríos, Dr. Carlos Martín, Ángel Zampella, Ramón Córdoba, Pedro Espeche, Miguel Ángel Segura, Felipe Lambetti, Carlos Domingo Abregú, Juan G. Vacaflor, Francisco Jondet y Carlos R. Jiménez." La revolución en Tucumán no logró concretarse, pero la de Santa Fe proporcionó al gobierno el elemento que precisaba para hostigar a la dirección nacional del radicalismo.
En efecto, el levantamiento armado de 1933 permitió al gobierno nacional decretar el estado de sitio: "En presencia de estos desagradables sucesos que lastiman el prestigio del país, [...] el gobierno tiene conciencia de dominar en absoluto la situación con el concurso de las instituciones armadas y de la masa sana del país que repudia esta nueva e incalificable intentona criminal. El P.E. con estado de sitio o sin él, mantendrá el orden en toda la República y defenderá con la energía el principio de la autoridad".20 En virtud de los últimos acontecimientos, el presidente Justo ordenó el encarcelamiento de los principales dirigentes radicales. El 29 de diciembre las fuerzas nacionales rodearon el hotel Ritz de Santa Fe donde se encontraban alojados algunos dirigentes radicales y en la mañana del 31 de diciembre los confinó en Martín García. De esta forma, los conatos revolucionarios de un sector de la UCR resultaban funcionales al gobierno nacional que utilizó dicha circunstancia para encarcelar a su principal oponente Marcelo T. de Alvear y desarticular asía la dirección nacional de la UCR.
Desobedeciendo la resolución de la Convención, y a pesar de la detención de los principales dirigentes nacionales, el radicalismo tucumano afirmó su vocación concurrencista y comenzó a preparar la campaña electoral de marzo de 1934.
Así, el primer distrito que se incorporó al sistema electoral luego de la Revolución de 1930 fue Tucumán, provincia que atravesaba una profunda crisis fiscal que deterioró la gestión de Nougués. Jaqueado por la penuria económica y con los empleados públicos impagos por varios meses, la Legislatura sancionó, a instancias del Ejecutivo, una ley que gravaba con dos centavos el kilo de azúcar. Esta medida fue recibida como un ataque a los intereses de los azucareros, principalmente de los industriales, cabe aclarar que dirigentes destacados del radicalismo provincial como Paz Posse, García Fernández y Solano Peña eran además propietarios de ingenios. En tal sentido, se sumarían a la oposición el Centro Azucarero Regional, la Compañía Azucarera Tucumana, la Federación Agraria y los cañeros, quienes participaron en una manifestación en junio de 1933. Los diputados demócratas solicitaron el juicio político al gobernador, medida que fue respaldada por la UCR que había conseguido una representación legislativa importante luego de las elecciones de marzo de 1934. De modo que la concurrencia del radicalismo provincial a los comicios aceleró la crisis del gobierno de Nougués y, en consecuencia, determinó la intervención.
2. La conformación del Concurrencismo Tucumano
Con vista a las elecciones a realizarse en marzo de 1934, la Junta de Gobierno de la UCR de Tucumán se reunió a fines de enero para decidir la vuelta a los comicios.21 En el encuentro se resolvió, por 9 votos contra 6, convocar a un plebiscito de afiliados quienes decidirían el camino a seguir ante los comicios. La particular circunstancia en que se resolvía esta cuestión, reclamó de la UCR una extensa justificación ya que la misma contradecía la resolución votada mayoritariamente en la Convención Nacional de 1933. El manifiesto de la Junta de Gobierno del partido hacía referencia a dos cuestiones fundamentales que justificaban la vuelta a los comicios. En primer lugar, la solicitud de los mismos afiliados de concurrir a las urnas en una situación de acefalía del Comité Nacional, debido al encarcelamiento de la mayoría de la Mesa Directiva luego de los sucesos ocurridos a fines de 1933. En segundo lugar, se sostenía que la abstención no había sido acatada por los afiliados en todo el país, por tal razón, se infería que los radicales deseaban la presentación del partido en los próximos comicios. Bajo estos fundamentos el manifiesto justificaba la necesidad de consultar al electorado, como "fuente originaria de toda autoridad partidaria" y para "mantener la integridad del radicalismo".22
El plebiscito se realizó el 10 de febrero y los afiliados debían manifestar su voluntad de concurrir o abstenerse a los comicios de marzo de 1934. El procedimiento a seguir estipulaba que los que estuvieran de acuerdo con la concurrencia debían, además, consignar el nombre de los candidatos para diputados nacionales y legisladores provinciales. Con respecto a las candidaturas a diputados nacionales, la UCR planteaba unidad de acción, ya que en el acto plebiscitario sólo se votaría por el binomio Eudoro Aráoz-
Miguel Critto. Con respecto a las candidaturas provinciales también se presentaría con una sola lista en los departamentos de Trancas, Leales, Monteros y Cruz Alta; sin embargo, en los departamentos de la Capital y Graneros se presentaban dos listas. En la Capital una de éstas respondía a la figura de Eudoro Aráoz y la otra a Manuel García Fernández. Esta escisión en la Capital, preanun-ciaba futuras divisiones que se harían más patentes hacia fines de 1934 cuando estuviera en disputa la gobernación de la provincia.
Esta medida que implicaba la desobediencia a las resoluciones de la Convención incidiría naturalmente en el resto de los distritos y forzaría a revisar la táctica de la abstención. Al respecto el diario "El Orden" afirmaba que: "Toda la Nación tiene fija su mirada hoy en el radicalismo tradicionalista de Tucumán, cuyos dirigentes dando un amplio ejemplo de cordura y patriotismo se han pronunciado por la concurrencia a los comicios contribuyendo así a la pacificación interna del país, [...] el ejemplo de Tucumán cundirá rápidamente por otras partes de la nación, arrancando al partido de la mano de los demagogos [...] ."23 Los radicales de Tucumán participaron masivamente en la consulta respaldando la decisión de participar en las elecciones.24 Respaldada por tan contundente resultado, la UCR tucumana volvía a participar en la compulsa electoral.
En las elecciones de marzo de 1934, el resultado obtenido por la UCR fue ampliamente favorable. Se impuso como primera fuerza en los comicios de diputados nacionales donde obtuvo 45.000 votos, le seguía el Partido Demócrata Nacional 20.000 y Defensa Provincial Bandera Blanca, el partido gobernante, sólo consiguió 10.000 votos. La ventaja de la UCR se hacía más patente en la elección de legisladores provinciales; en este caso, la UCR obtuvo 11 diputados, Defensa Provincial 2 y similar número de representantes obtuvo el Partido Demócrata Nacional. Con respecto a los senadores provinciales, también elegidos por departamento, los radicales obtuvieron 8 bancas, el Partido Demócrata Nacional 2, mientras Defensa Provincial sólo obtuvo 1.
El contundente triunfo radical tuvo amplias repercusiones. La UCR se consolidó como la fuerza mayoritaria de la provincia al controlar la Legislatura Provincial, los demócratas nacionales mantenían un caudal respetable de votos, pero por la representación departamental se les adjudicaba 2 legisladores, mientras que el partido oficialista, Bandera Blanca, había sufrido un descalabro electoral significativo, que preanunciaba el desenlace abrupto del gobierno de Nougués.
Para los dirigentes de la UCR, no sólo de Tucumán, sino también de otras provincias, la victoria electoral significaba un duro golpe a la abstención como táctica política. A su vez, la incorporación del radicalismo al sistema de partidos fue celebrada por el gobierno de Justo ansioso de dotar de legitimidad a su gobierno. En la apertura de las sesiones legislativas de 1934, el presidente Justo aprovechó la ocasión para señalar el caso tucumano como un testimonio de las garantías que ofrecía el sistema electoral:
"[...] le es grato al Poder Ejecutivo dejar constancia de que sus reiteradas declaraciones y advertencias respecto a su propósito inquebrantable de garantizar comicios honorables y puros, abiertos a todas las corrientes de opinión que aspiren a exteriorizarse por medios legítimos, han tenido amplia confirmación en las elecciones de renovación de la Honorable Cámara de Diputados, recientemente realizadas. [...] El resultado de los comicios realizados en la provincia de Tucumán, en que el triunfo ha correspondido en decisiva jornada a disidentes de la agrupación política que resolvió la abstención dos meses antes del acto conoidal, constituye el más incontestable testimonio de la falta de fundamento de esta medida."25
La rebeldía tucumana frente a la abstención de la UCR nacional ha sido analizada por la historiografía argentina como parte de las estrategias del gobierno de Agustín P. Justo en su intento de cooptar al radicalismo opositor al Comité Nacional, al tiempo que le permitía neutralizar la principal objeción de la cúpula radical para la participación en el juego electoral, es decir, la falta de garantías. De esta manera, para Tulio Halperín Donghi, "El triunfo electoral en Tucumán, de una corriente concurrencista [...] constituye en efecto un promisorio y primer triunfo de la estrategia que Justo ha adoptado frente al partido mayoritario [...]."26
La concurrencia de la UCR de Tucumán significaba una afrenta a la autoridad del Comité Nacional que como represalia decidió la intervención del distrito. Esta medida no llegó a concretarse pero generó un profundo debate interno en el partido que colocó al radicalismo tucumano en el centro de la escena. El intento de intervención no causó demasiada sorpresa en la provincia pues los dirigentes locales esperaban de un momento a otro este pronunciamiento en virtud de la manifiesta desobediencia a lo resuelto en la última Convención. La Junta de Gobierno de la UCR tucumana se reunió en casa del dirigente Critto para elaborar una respuesta frente a la posible intervención del distrito. En esta oportunidad diría el dirigente Celedonio Gutiérrez:
"[...] el radicalismo Tucumano ha ganado siempre las elecciones, por si mismo, y no por la influencia que le haya podido prestar
o restar, el Comité Nacional. [...] Es en cierto modo una resolución arbitraria, que no exhibe normas o principios fundamentales [...] Yo al igual que todos los componentes de la Junta de Gobierno del radicalismo de Tucumán la rechazamos enérgicamente. Más aún hemos refirmado en nuestro fuero íntimo y partidario las razones que existieron para concurrir a las elecciones de renovación legislativa, ya que el mandato de los correligionarios de toda la provincia importa una definición superior a la de la Convención de Santa Fe. [...] Hemos rechazado el agravio que se ha inferido a la Junta de gobierno de Tucumán, por esa pretendida sanción, porque la concurrencia al comicio se debió a imperativos categóricos de la masa popular y cuyas consecuencias se palpan elocuentemente en la actualidad, por el eco de general auspicio que ha encontrado en toda la República y por los cambios políticos de significación producidos en la provincia. [...]."27
De modo que los radicales tucumanos sostenían que el contundente resultado electoral obtenido obedecía exclusivamente a los trabajos de la UCR de Tucumán, negando toda injerencia a la dirección nacional del partido. Por otro lado, consideraban que el triunfo en los comicios reflejaba la voluntad de los afiliados de la provincia que era superior a lo resuelto por la Convención. Sin embargo, hasta agosto de 1934 los radicales tucumanos tendrían que enfrentar la situación creada por su participación en los comicios de marzo. El resultado inmediato fue el virtual alejamiento del Comité Nacional que, en lo sucesivo, tuvo mayores dificultades para sostener la abstención en los distintos distritos que deseaban seguir el ejemplo de Tucumán.
De modo que la dirección de la UCR tuvo que lidiar con el gobierno nacional, interesado en debilitar la abstención como táctica política, pero también con la firme voluntad electoralista de algunos de los dirigentes radicales.
El enfrentamiento con el Comité Nacional favoreció la unión de distintas fracciones del radicalismo tucumano que rechazaron la posible resolución de intervenir la Junta de Gobierno local. El 31 de julio de 1934 se reunió nuevamente la dirección provincial de la UCR28 para considerar esta cuestión y se resolvió declarar nula y sin efecto la resolución del Comité Nacional. Esta decisión profundizaba el alejamiento de la UCR provincial de la dirección nacional del radicalismo. Para el dirigente Miguel Critto, el Comité Nacional "desconocía la vida de Tucumán", en consecuencia no podía castigar la actitud del radicalismo de la provincia. Además, agregaba: "no es posible continuar con este período oscuro e indeciso de la vida política del partido histórico, que decreta la abstención conociendo que la mayoría de los afiliados quiere ir a las elecciones, que rechaza todo movimiento subversivo porque no quiere cargar con su enorme responsabilidad".29 De modo que la UCR provincial invocaba las especificidades regionales de cada distrito para reclamar autonomía en las decisiones relativas a la cuestión electoral. Tales argumentos cuestionaban la dinámica orgánica del radicalismo que, durante la jefatura de Yrigoyen, se había caracterizado por el centralismo del Comité Nacional acostumbrado a interveniren las situaciones de los distintos distritos.30
Sin embargo, la unión de los radicales tucumanos se mantuvo poco tiempo. Muy pronto la UCR local comenzó a dividirse en virtud de los próximos comicios para elegir gobernador, reunión convocada para fines de 1934. Ante la perspectiva de una próxima victoria electoral el radicalismo tucumano se dividió en torno a dos figuras: la que respondía a Eudoro D. Aráoz (eudoristas) y la que adhería a Miguel M. Campero (camperistas). La Junta de Gobierno local, por su parte, multiplicó sus reuniones para lograr un acuerdo entre estas dos corrientes para que la división no perjudicara electo-ralmente al partido. En este sentido, se decidió que el radicalismo tucumano ¡ría a los comicios de diciembre desdoblado en dos fórmulas pero se acordaba que las plataformas electorales serían similares: ambas fórmulas se comprometían a derogar el impuesto de dos centavos al kilo de azúcar, sancionado durante el gobierno de Nougués y rechazado por los sectores azucareros; en su reemplazo se consideraría un impuesto de medio centavo al Kg de azúcar propuesto por los industriales. Asimismo se proponían perfeccionar las conquistas sociales obtenidas hasta ese momento y la protección a las nuevas industrias y cultivos que se implanten en la provincia. También se presentaba un plan de caminos para toda la provincia y el acogimiento a la Ley Nacional de Vialidad, que había sido rechazada por el gobierno de Nougués con el fundamento de que erosionaba la soberanía provincial en lo relativo al diseño de la red de caminera. Se proponía regular el sistema impositivo en función de la equidad en la distribución de la carga pública, que debía incidir proporcionalmente de acuerdo a la capacidad contributiva de los habitantes. Por último, se consideraba el fomento a las cooperativas, especialmente a las agrícolas e industriales.
Por otra parte, las dos fracciones radicales se comprometían a que sus electores a gobernador votarían en la primera ronda por el candidato que hubiera obtenido la mayoría de votos. A su vez, el gobernador electo debía trabajar con el conjunto del partido y respetar la plataforma de la UCR. En esa misma reunión se designó a Miguel Critto, Eudoro D. Aráoz y Miguel M. Campero para entrevistar al interventor nacional Ricardo Sola sobre las condiciones que debían regir los comicios. El interventor ofreció garantías absolutas en el acto eleccionario y la presencia del ejército nacional para controlar la situación.
Por su parte, la Convención Nacional de la UCR estaba planeando una reunión, para diciembre de ese mismo año en la cual se decidiría si se continuaba con la abstención. Se dudaba si para la ocasión serían invitados los delegados tucumanos. Finalmente, en noviembre de 1934 el Comité Nacional decidió reincorporar a la UCR de Tucumán, pero indicó que en las elecciones próximas el radicalismo tucumano debía presentarse unificado. En consecuencia, proponía como candidato de transacción a Miguel Critto. La UCR provincial no aceptó tal indicación y en las elecciones el radicalismo se presentó dividido en dos facciones.
Los resultados generales de las elecciones reflejaban que, sobre un total de 531 mesas, con 120.652 inscriptos, habían votado
92.632, lo cual representaba un porcentaje de concurrencia del 79 %. Respecto a los candidatos, Miguel Campero (UCR) había obtenido 31.470 votos; José Padilla (Concordancia) 30.406 votos y Eudoro Aráoz (UCR) 22.495 votos. Luego de realizada la elección, debía reunirse el colegio electoral. Los camperistas confiaban en que se pondría en práctica el pacto pero los "eudoristas" dudaron durante aproximadamente un mes si votarían por Campero o no. Finalmente en enero de 1935 el Colegio Electoral proclamó gobernador a Campero por 33 votos contra 20 de la Concordancia.
La Convención Nacional que se había reunido en Buenos Aires el 27 de diciembre de 1934, resolvía días después el levantamiento de la abstención, despacho aprobado por 98 votos contra 49 en contra. "Entre sus consideraciones, la mayoría de la comisión dejaba establecido que la opinión partidaria reclamaba la acción electoral".3'
Los motivos de la vuelta de la UCR a los comicios en 1935 han sido tema de discusión en la historiografía argentina. El debate parece girar en torno a la pregunta ¿concesión al oficialismo ó posiciones de las bases partidarias que reclamaban a través de distintas estrategias la acción electoral? También cabría interrogarse sobre las modificaciones que se habían operado en el escenario político para que Alvear, y algunos dirigentes decididamente abstencionistas en 1933, optaran un año después por la alternativa de la concurrencia.
En este sentido, adherimos a lo propuesto por Luciano de Privite-Ilio para quien "Si bien hasta 1934, el Comité Nacional de la UCR había aceptado pagar ciertos costos a cambio del beneficio que la abstención suponía para la religión cívica partidaria, el fracaso público de esta estrategia daba por tierra con el cálculo. El riesgo era ahora la fragmentación del partido, detrás del cual acechaba expectante el presidente Justo".32
El triunfo en Tucumán forzó a la Convención Nacional del radicalismo a levantar la abstención. Esta táctica obedecía a la situación particular de la provincia de Buenos Aires, distrito controlado por el poderoso partido conservador, decidido a recurrir al fraude para impedir el triunfo radical y mantener una circunscripción clave en la composición de la Cámara de Diputados de la Nación. En efecto, el partido Demócrata Nacional de la provincia de Buenos Aires, constituía el fundamento central de la Concordancia y de la hegemonía de Justo en el Congreso quien estaba dispuesto a permitir todo tipo de irregularidades electorales en ese distrito del que dependía el control del cuerpo legislativo. Distinta era la posición del presidente respecto de circunscripciones de menor peso electoral como Tucumán, que aportaban legitimidad al sistema electoral pero no ponía en peligro su hegemonía parlamentaria. De modo que la firme convicción electoralista de UCR tucumana era funcional a los intereses de Justo, puesto que enfrentaba la resolución de la Convención Nacional, erosionaba la abstención como táctica y alentaba a los radicales de otros distritos a presionar por el levantamiento de la misma. Según Ana Virginia Persello, "[...] la experiencia tucumana se constituyó, para los partidarios de la vuelta a los comicios, en una muestra de la sinceridad del gobierno cuando manifestaba la vigencia de las garantías electorales."33
Asimismo, el triunfo del concurrencismo reflejaba las dificultades de la dirección nacional para imponer su autoridad. La situación de la UCR, posterior al golpe de militar de 1930, revelaba la creciente autonomía de los partidos radicales provinciales y la particular modalidad de la jefatura de Alvear, decidido a mantener la integridad del radicalismo y evitar un enfrentamiento irreversible ante las situaciones de indisciplina consumadas en los distritos provinciales.
Consideraciones ríñales
Luego del golpe del 6 de setiembre la UCR, bajo la dirección de Alvear, se concentró en la reorganización del partido y recurrió a la abstención electoral, como último recurso, ante la anulación de las elecciones resueltas por el gobierno provisional de Uriburu y por la falta de garantías electorales en la provincia de Buenos Aires. Esta decisión se mantuvo desde 1931 hasta 1935. En gran medida, la desobediencia de la UCR de Tucumán -que desde 1933 bregaba por la concurrencia a los comicios- incidió en el abandono de esta táctica.
De esta forma, la UCR tucumana desobedeció la decisión abstencionista reafirmada por la mayoría radical en la Convención Nacional de 1933 y conformó la UCR concurrencista de Tucumán. Para los radicales provinciales, el año 1934 empezó y terminó con dos victorias contundentes sobre los demás partidos de la provincia, además encontró la aprobación en el presidente Justo, quien ofreció el triunfo radical en la provincia como prueba de las garantías que su gobierno otorgaba para la participación electoral.
Notas
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1. En dicha oportunidad los discursos estarían a cargo de Celedonio Gutiérrez, Lozano Muñoz y Eudoro Aráoz, conocidos dirigentes radicales tucu-manos, quienes tendrían una importante actuación durante la década de 1930.
2. La Gaceta, en adelante LG19/01/31
3. EO 23/01/31. En dicha reunión participaron ¡os delegados de lajunta Reorganizadora de la UCR, Roque Raúl Argón y Tomás Chueca.
4. LG26/01/31
5. Reunión preparatoria para el Congreso de la Juventud Radical, EO 28/01/31
6. Vicente Gallo, Arturo Goyeneche, Mario Guido, Enrique Mosca, Roberto Ortiz, José Tamborín, Ricardo Caballero, Adolfo Guemes, Roberto Parry, Honorio Pueyrredón, Francisco Ratto, pablo TorUloyAlvear.
7. HalperínDonghi, Tullo. Op. Cit. Pag. 371.
8. "ElFracasodelaAhstenciónradical..."E09/ll/31
9. "Normalización del País" EO; "La vitalidad democrática y los hombres del radicalismo" EO 10/1/32; los hombres radicales a que hacía referencia el diario en esta noticia eran: Alejandro Pérez, Miguel M Campero, Manuel García Fernández, EudoroD. Aráoz, Solano Peña, Tomás A Chueca, Alberto AybarAugier, Roque Raúl Aragón, Miguel Mendoza Padilla. Agregaba que estos "Normalización del País" EO; "La vitalidad democrática y los hombres del radicalismo" EO 10/1/32; los hombres radicales a que bacía referencia el diario en esta noticia eran: Alejandro Pérez, Miguel M. Campero, Manuel García Fernández, Eudoro D. Aráoz, Solano Peña, Tomás A Chueca, Alberto AybarAugier, Roque Raúl Aragón, Miguel Mendoza Padilla. Agregaba que estos hombres, "son figuras de primera fila y de vigoroso
relieve en el seno del radicalismo tucumano, suficientemente capacitados para investir y servir honrosamente las aspiraciones del partido y del país". "Enloscomiciosdeayerhavotadoel75,53%"E09/ll/31
10. Mesa directiva de la Convención partidaria: Pte. Francisco Gordillo, Vlce 1°, Ovidio Warnes Palacio, Vice2 J. Peralta, Sec. Villanueva, Alzabé, M. Rodrigo yKLucena.
Delegados al Comité Nacional: Eudoro Aráoz, Tomás Chueca, A. Mvarez, AybarAugier, Barros, AlzabéDelegados a la Convención Nacional: Celedonio Gutiérrez, Silvio Belfiore, Solano Peña, Córdoba Navarro, A Viera, R. pazPosse, Marimón, E. Paolini, Cornetjoubin.
11. EO, 17/12/32
12. "La Convención radical" EO, 28/12/33-
13- La convención estaba constituida de la siguiente forma, Capital: Rojas; Buenos Aires: Cisneros; Santa Fe: Grasst; Córdoba: Silva; Santiago del Estero: Zanoni; Salta: Aranda;Jufuy: Bertrés; Mendoza: Larraya; Catamar-ca:Alderete Salas; San Luis: Gótica; Entre Rios: Mac Kay; Tucumán: Celedonio Gutiérrez; LaRioja: Vera Vallejos.
14. Del Mazo, Gabriel. El Radicalismo. Ensayo sobre su historia y doctrina Caída de la República Representativa, el "contubernio" y la "década infame" 1922 -1945. Córdoba, Suquía, 1983-Pág. 240.
15. EO. 6/1/34
16. "Decretaron la abstención activa"EO 28/12/33
17. Macor, Darío. "Partidos, coaliciones y sistema de poder" en Cattaruzza, Alejandro (Dir.). Nueva Historia Argentina, "Crisis Económica, avance del Estado e incertidumbrepolítica"" T. VU. Buenos Aires, Sudamericana, 2001. pág.90.
18. "Se ahogó en sangre la revolución "EO 29/12/33
19. "Desistieron de sus planes al saber que estaban delatados"EO30/12/33
20. "Comunicado oficialsobre la revolución"EO29/12/33
21. Por la realización del plebiscito votaron: Celedonio Gutiérrez, Miguel M. Campero, Eudoro Aráoz, Chueca, Solano Peña, Romano, Alejandro Pérez, Ibarreche, Miguel Critto; en contra se pronunciaron: Alberto Barros, Alzabé, Mendoza Padilla, Rochajaubíy Gómez.
22. E031/1/34
23- "Cabrá a la Provincia de Tucumán escribir un histórico capítulo"EO 1/2/34
24. "Aún cuando hasta el presente momento no tienen las autoridades del radicalismo la cifra exacta de los votantes, éstos calculan que han llegado a unos 20.000. Ello acusa un gran porcentaje de votantes, ya que llegan a unos 30.000 los inscriptos en los padrones partidarios"EO 9/2/34
25. HalperínDonghi. La República Imposible (1930-1943). Buenos Aires, Ariel, 2004.Pág. 441442
26. Ídem pág. 119
27. "Larespuesta"EO30/6/1934
28. estuvieron presentes en dicha reunión: Solano Peña, Eudoro Aráoz, Miguel Campero, Tomás Chueca, Alejandro pérez, Celedonio Gutiérrez, Julio C. Romano, Julio Ibarreche, Osear Parajón Ortiz, Francisco Gordillo.
29. EO 13/08/34
30. En varias oportunidades la intervención era solicitada por los propios distritos para resolver situaciones conflictivas, aunque en algunas coyunturas esta práctica generó discordias que llegaron a dividir el radicalismo.
31. DelMazo, GabrielOp. Cit. Pág. 256
32. De Privitellio, Luciano. "Lapolítica bajo el signo de la crisis" en Cattaruzza, Alejandro Op. Cit. Pág 117.
33- Persello, Ana Virginia. El Partido Radical. Gobierno y oposición (1916-1943), BuenosAires,SigloXXI, 2004,Pág.l78
* Este trabajo fue realizado en el marco del proyecto PICT 13099, ANPCyT
F301 del CIUNT. Agradecemos a Darío Macor, Marcela Ferrari y César
Tcachpor bs comentarios y sugerencias vertidos sobre la primera
versión de este trabajo presentado en XJomadas Interescuelas
Departamentos de Historia.
** Licenciada en historia. Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán
(Cátedra de Historia de la Historiografía) y ANPCyT.
*** Doctora en historia. Facultad de ñlosofía y Letras de la Univesidad
Nacional de Tucumán (Cátedra de Historia Argentina II Período
Independíente) y CON1CET.









 

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