Hay muchos temas urgentes: la cosecha de agua en los Andes, los cambios en los cultivos, el impacto en la salud, la deforestación; el cambio climático es tan grave que no podemos perder tiempo, según Canziani. Y actuar rápidamente es especialmente clave en América Latina, donde "se carece de un sistema serio de observaciones".
Defender la posibilidad de que las generaciones futuras puedan vivir como nosotros.
¿De qué sirve un Premio Nobel, si no conduce a la acción?
Mucha gente pudo haber quedado sorprendida de que un panel intergubernamental recibiera el-Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué esta gente está involucrada en la paz del mundo? ¿Por qué asignarle ese galardón a un grupo de gente que se dedica a la ciencia?
La paz es saber de qué manera la sociedad humana puede modular sus reacciones sociales y económicas en un mundo en el que haya una equidad total en el uso de los recursos, en la disponibilidad del agua y en todo cuanto hace a una mejor producción- y una mayor productividad.
Simple y llanamente: de ahí viene nuestro compromiso como científicos ante el mundo, de la necesidad de expresar que las conclusiones del panel han hecho evidente los peligros de una carrera desenfrenada como la que estamos llevando con el consumo excesivo de recursos.
El Banco Mundial ha sido-claro: los peligros que genera el cambio ambiental y el cambio
climático global son: el tamaño de la población mundial, el excesivo uso de los recursos y la falta de tecnologías apropiadas para producir y consumir esos recursos.
Nosotros, como personas involucradas desde hace años en el estudio de los problemas ambientales estamos conscientes de que cada uno de los lectores debe tener en cuenta cuál es su participación en estos procesos, hacer el más efectivo uso de los recursos, perjudicar menos al resto de la gente, a sí misma y a su propia generación futura.
En este contexto el Premio Nobel de la Paz es un ejemplo claro de que la paz no es simplemente un hecho de no arrojar bombas o tirar tiros. La paz es saber de qué manera la sociedad humana puede modular sus reacciones sociales y económicas en un mundo en el que haya una equidad total en el uso de los recursos, en la disponibilidad del agua y en todo cuanto hace a una mejor producción y una mayor productividad.
En el mundo moderno hay muchas tecnologías nuevas que han llevado a situaciones de progreso notable. La revolución verde de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de hace varias décadas, está • probablemente hoy guiada con un nuevo incentivo: una especie de revolución por el recurso hídrico, habida cuenta de que se ha duplicado el consumo del agua desde principios del siglo XX hasta 1940 y que se ha multiplicado dos veces más a fines del siglo. Esto
está indicando que todos debemos informarnos de qué manera podemos darle, a la gente que no tiene un recurso hídrico seguro, una solución posible.
El agua es un elemento vital que probablemente generará en un futuro no muy lejano negocios de trillones de dólares. Hoy una botella de agua es un elemento muy valioso para países que no tienen agua, aunque cualquiera de nosotros puede despreciarla al abrir su canilla, su grifo y dejarla correr libremente.
Esto es lo que uno pretende. Como meteorólogo dedicado a las cuestiones ambientales, lo que quiero transmitir a los lectores es que asumamos la responsabilidad de preservar los recursos y defender la posibilidad de que las generaciones futuras puedan vivir como nosotros.
Según estudios del doctor Juan Carlos Labraga, investigador del Centro Nacional Patagónico y especialista internacionalmente reconocido en el tema, aunque la previsión en este caso es compleja, existe consenso sobre ciertos parámetros. Los escenarios indican que el mayor calentamiento se produciría en el Noroeste. En verano, la máxima diaria podría incrementarse en 1,2 a 4,2 grados. Con respecto a las precipitaciones, en verano y otoño, el sur y la región occidental (al oeste del meridiano de 67 grados O) experimentarán una disminución de las precipitaciones. Pero la oriental experimentará el fenómeno contrario, particularmente en el norte de la Mesopotamia. En invierno y primavera, la zona norte experimentará aumento de lluvia, pero en Cuyo y el norte de la Patagonia, disminución.
Traducidos a hechos concretos, estos parámetros tienen inquietantes implicancias. "En lo que respecta a la Argentina, no cabe duda de que su territorio, árido y semiárido en más del 50% de su extensión, sufrirá las consecuencias del incremento de temperatura y la fusión de glaciares y del hielo continental" , afirma el doctor Osvaldo Canziani, codi-rector del Grupo de Trabajo II del Panel Intergu-bernamental de Cambio Climático (IPCC).
Según el científico, los cambios en la distribución e intensidad de las lluvias así como el incremento de la sequedad debido al aumento de la evapotranspi-ración real, impondrán restricciones a la agricultura, particularmente por los problemas derivados de los cambios en las precipitaciones y por la disminución del hielo de los glaciares.
¿Cómo nos afecta a los argentinos el cambio climático?
¿De qué sirve conocer que en los próximos años aumentarán las tormentas y el granizo, desaparecerán los cultivos de trigo o maíz, crecerán el chagas, el dengue y la malaria, leishmaniasis, se multiplicarán los casos de cáncer de piel en el Sur o migrarán los peces característicos de nuestras aguas si no se toman medidas para minimizar sus efectos y aumentar nuestra capacidad de adaptación al cambio climático?
"Hoy, a la Argentina no se le está dando mucha importancia en el mundo desarrollado par su falta de previsión en el ordenamiento territorial. No disponemos de información (de estudios progresivos de seguimiento climático e hidrológico) y no sabemos siquiera, par ejemplo, dónde se sembrará manan a, y si queremos defender la capacidad de producción
ya deberíamos estar pensando adonde trasladaremos los cultivos que serán afectados par el aumento de la temperatu-ra", señaló el doctor Osvaldo Canziani que estudia los efectos, la vulnerabilidad y la adaptación del planeta al cambio climático. Y agrega: "Esun problema deplanificación, y lamentablemente, como en el resto de la región, no tenemos planes a mediano ni a largo plateo para enfrentar los efectos del cambio climático. Medirla que está ocurriendo es responsabilidad de cadapaísy nuestros gobiernos no la están haciendo ".
Pero ¿qué es lo que el aumento de las temperaturas de hasta 1,2°C en 2020 y de hasta 4,50 C en 2080 puede provocar en la Argentina durante este siglo? La lista incluye: lluvias, tormentas y granizos- intermitentes y erráticos en todo el país; tomados desde Santa Rosa, La Pampa, hacia el Norte; alteración del área del Río de la Plata y el Delta por inundaciones, cambios del nivel del mar, ingreso de agua salina al suelo y aumento de las tormentas; reducción de la producción de energía hidroeléctrica por falta de agua en la zona de Cuyo, el Noroeste y una parte de la Patagonia. "Aunque no es inmediato, porque para 2020 se prevé que primero desaparezcan los pequeños glaciares tropicales y en la Argentina no faltará el agua durante la primera mitad del siglo, a partir de 2050 debería comenzar a preocuparse", indicó la doctora Graciela Magrín coordinadora del Capítulo 13 del IPCC sobre América Latina.
En el informe de París emitido por el I.P.C.C, se especifica de qué modo cada lugar de la tierra se verá afectado por el fenómeno meteorológico generado por el Cambio Climático. De allí se determina que el Noroeste Argentino para el futuro, integrará en parte un gigantesco desierto, denominado "EL SAHARA DE SUDAMERICA". Este desierto abarcara además de nuestra provincia Santiago del Estero, a La Rio ja, San Juan, San Luis, Mendoza y Catamarca.
Se expandirán las zonas de contagio de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores como la malaria, el dengue, leish-maniasis y el Chagas, además de enfermedades emergentes.
En el Sur, habrá más casos de cáncer de piel y problemas respiratorios infantiles si sigue disminuyendo el ozono, que protege al planeta de los rayos solares nocivos. Por otro lado, en el Gran Chaco se agudizará la degradación del suelo que es especialmente frágil ante el avance de la desertización y la salinización, es decir, la acumulación excesiva de sales del agua. Esta es especialmente preocupante para las zonas de producción agrícola y ganadera, ya que afecta a los cultivos, reduce la calidad del suelo y limita los usos potenciales de las aguas subterráneas. Según Magrín, en el 50% de las tierras áridas y semiáridas de América Latina aumentarán la desertización y la salinización. Pero si se toman las medidas adecuadas para aprovecharlo sin excesos los cambios del clima beneficiarían a la producción de soja, un cultivo capaz de tolerar un aumento de la temperatura ambiente de hasta 3°C.
En cambio, el futuro del trigo, el maíz y el girasol para la próxima mitad de siglo es menos promisorio, ya que bastan apenas 1 a 1,5°C más de la temperatura, lo que se-espera que ocurra antes de 2020 "para que desaparezcan", coincidieron los expertos. Sin embargo, el monocultivo termina
por acelerar la degradación del suelo, Según Canziani, la solución es relocalizar los cultivos y los peces en riesgo en zonas más frescas. Se estima que en el corto plazo el maíz puede perder un 14% de productividad, mientras que la cebada, el trigo y la avena, un 10%. El arroz y el azúcar seguirían el mismo camino. "Para reducir estos efectos hay que hacer un estudio del suelo y un relevamiento total del ordenamiento territorial que incluya la evaluación de los recursos naturales, el clima y los ríos."
No sirve de nada realizar las mediciones desde el espacio —dijo Canziani. Un radar o un satélite sin pie en el suelo no sirven para obtener los datos que necesita la Argentina para los próximos años.
Entre las principales carencias de los países de América Latina están la ausencia de estrategias de protección de los ecosistemas naturales y de evaluaciones de riesgo por falta de información y la puesta en marcha de un sistema de adaptación efectivo, según coincidieron los expertos. "Ea Argentina pierde decenas de becas de formación superior por falta de una política nacional de desarrollo. Investigadores trajimos al país medidores de acide% de lluvia que nunca se usaron, que es un problema crítico en los países en desarrollo -dijo Canziani- tras aclarar que esto no lo señalaba en nom-
bre del IPCC-. Desperdiciamos la ayuda que nos brindan otros países, que siguen insistiendo porque están preocupados por la falta de información disponible".
Según el geólogo Jorge Codig-notto, autor del Capítulo 13 del IPCC, que estudia el efecto del calentamiento global en las costas, las predicciones indican que en 2025 el 85% de la población argentina se concentrará en las zonas costeras. "Esto no se puede detener, pero sí se pueden tomar medidas adecuadas, como no hacer derlas obras edilicias -comentó-. En las ciudades marítimas son frecuentes las calles perpendiculares a la costa. Cuando llueve y hay sudestada, hacen que el flujo pluvial no vuelva a la arena para evitar la erosión de la costa, sino que termina en el mar". Pero no todo está perdido. La buena noticia es que somos una población con alta capacidad de adaptación, según un estudio dirigido por Canziani en cámaras termodinámicas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. (<Nuestra alimentación y el entorno nos favorecen", finalizó.
El papel de la educación y la sensibilización
La insuficiente conciencia ambiental frente al cambio global pone de manifiesto que además de los retos económicos y tecnológicos existen otras barreras que dificultan o incluso impiden el cambio de la percepción del problema y la puesta en práctica de actitudes individuales y colectivas responsables. Existen evidencias claras de un escaso conocimiento e ideas erróneas en torno al cambio global en general y al climático en particular y lo que es más grave, sobre la estrecha relación que existe entre el bienestar humano y la conservación de los ecosistemas. Esta situación es explicable si tenemos en cuenta que aproximadamente la mitad de la población humana vive en las ciudades y que la vida urbana hace perder la conciencia de la dependencia de la humanidad de los servicios de los ecosistemas.
Las generaciones actuales tenemos en nuestra mano decisiones que afectan a las condiciones de vida de las generaciones futuras.
Es evidente que las nuevas políticas del cambio global deben promover procesos educativos y participativos que incrementen la percepción social de la interrelación insustituible entre los servicios de los ecosistemas y el bienestar humano. Esta acción, debería facilitar el diseño e implemen-tación de modelos de desarrollo que mejoren la resiliencia de los sistemas socioecológicos recono-
ciendo la existencia de umbrales de cambio, ^certidumbres y sorpresas. A nadie escapa la importancia de la educación y la sensibilización en materias de medio ambiente para mitigar y adaptarse al cambio global. Sin embargo, la educación y la sensibilización ambiental no se dirigen exclusivamente hacia el sector educativo formal, sino al conjunto de la sociedad (ciudadanos, instituciones políticas, empresas,organiza-ciones políticas y sociales).
Se trata de actividades dirigidas a la concienciación, negociación y capacitación para la acción ambiental de las instituciones y las personas para el cambio de creencias, normas, valores y comportamientos para la mitigación y adaptación al cambio global. La participación de la sociedad es la clave fundamental para obtener los cambios que se necesitan y
para ello es preciso incrementar la sensibilidad ante la degradación medio ambiental. Sólo a través de la participación se puede conseguir la cohesión social necesaria para resolver los complicados problemas a los que se enfrentan las sociedades actuales ante el cambio global.
Es importante promover la interrelación entre educación medioambiental y participación ciudadana en decisiones concernientes al medio ambiente. La voluntad de los ciudadanos de involucrarse en procesos públicos de decisión depende del grado en que se sientan afectados personalmente por el tema, así como de su sentido individual de "competencia subjetSw" (Fiori-no, 1990). Con toda probabilidad ambos criterios pueden fácilmente ser influenzados por la educación medioambiental. Simultáneamente, la creciente participación ciudadana es necesaria como una valiosa contribítgión a la educación medioambiental así como una contribución a la búsqueda de la sustentabilidad, desarrollando programas de educación medioambiental.
Salud y Medio Ambiente
Es necesario elaborar además, una serie de recomendaciones preventivas sobre higiene y salud para hacer frente a las consecuencias del Cambio Climático, como consejos ante las olas de calor y las olas de filo. El cambio climático es probable que aumente el riesgo de incendios forestales, que en algunas regiones del mundo (por ej. Malasia, Brasil, Bolivia
y Paraguay) se han asociado con un aumento del riesgo de consultas ambulatorias por enfermeda-
des respiratorias. Después de la ola de incendios que afectó a Florida en 1998, se produjo un aumento de las visitas a los servicios de urgencias por asma, bronquitis y dolor toráxico.
El aumento de la desertifica-ción y la sequía, representa una seria amenaza para la salud de las personas. Sus impactos para la salud, se producen principalmente por la escasez de agua y el empeoramiento de su calidad y el incremento de incendios. Cabe destacar la correlación entre la disminución por desertización y sequías de la producción agrícola y el aumento de la pobreza. Las consecuencias más importantes para la salud derivada de la sequía, son la malnutrición y el hambre, enfermedades de origen hídrico, el aumento de enfermedades infecciosas, respiratorias y lesiones por quemaduras. Además, hay que añadir las graves consecuencias para la salud derivadas
del incremento de población desplazada de zonas rurales a las ciudades en países en vías de desarrollo. Toda la información suministrada por los científicos del Panel Intergubemamental de Cambio Climático, muestran una realidad catastrófica para la humanidad y en base a ello se deben realizÉfc acciones a la brevedad para educar a la población sobre dicho fenómeno climático, sin que ello genere alarma. Se debe proceder con seriedad y responsabilidad para que los argentinos del futuro sepan organizar sus vidas y conocer en detalle, con rigor científico, todo lo relacionado al hecho meteorológico en cuestión.
Se debe alertar a toda la sociedad para lograr un cambio de actitud y comportamiento hacia el ambiente para que cada uno cuide el agua, el aire, la tierra y en definitiva, preservemos nuestra propia vida, nuestra propia casa. ■
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