Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

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Por Lizondo Borda

 

El Quichua de Santiago.

 

PROBLEMAS. - Dice Ricardo Rojas, en su "Historia de la literatura argentina", refiriéndose al quichua de Santiago del Estero: "Lo que hace de Santiago una isla filológica, marcándola con fuerte individualidad, es la desaparición del quichua en la provincias limítrofes y su conservación en la mesopotamia que limitan el Salado y el Dulce. Todo ello plantea, desde luego, tres problemas de historia filológica: 1 °¿Cómo vino el quichua a nuestro país? 2 ° ¿Por qué despareció de las zonas fronterizas? 3 ° ¿Por qué perduró en Santiago y no en otras regiones? La ciencia de los americanos continúa sin haber dado la solución de esos problemas".1 Pues bien, trataremos aquí, si no de dar dicha solución, por lo menos de proporcionar, a tal fin, algunos datos y razones.

Cómo vino el quichua a Santiago

No puede negarse, sin ir contra la arqueología y otras pruebas, que guerreros de los incas -en época no muy anterior a la conquista española- transitaron por el noroeste argentino" y llegaron a dominar algunas de sus muchas tribus. Y por caso puede afirmarse que este dominio, a juzgar por el "Itinerario" áú oidor Matienzo , llegó al valle de Tafí; y hasta podría suponerse que alcanzó a la primitiva provincia de Tucuman, o de Tucumán, que comprendía una parte circunscripta de la llanura próxima a las faldas orientales del Aconquija, o sea una pequeña extensión llana de los actuales departamentos tucumanos de Chicligasta y de Monteros. Y podría suponerse porque, según el veraz cronista Cieza de León, los indios de Tucuma "fueron señoreados por los Ingas, e muchos de ellos andaban vestidos".4
Pero no puede sostenerse, en manera alguna, que el dominio incaico, ni siquiera el tránsito de guerreros de los incas, llegara a los llanos y selvas de Santiago del Estero. Y no puede sostenerse, porque no hay antecedentes históricos ni vestigios arqueológicos que lo permitan. Antes bien, hay algunas pruebas que llevan a sostener lo contrario. Una de estas pruebas sería la afirmación del citado Cieza de León, de que los incas, fuera de la circunscripta
provincia de Tucuma, "no señorearon por aquella parte más.. ."5 Otra sería el ya mencionado "Itinerario"'del oidor Matienzo, donde éste, desde que sale a los llanos de Tucumán, o sea desde la ciudad de Cañete en adelante -para el Río de la Plata-, no cita una sola jornada con tambo incaico... Y otra prueba, en fin, casi decisiva, serían los testimonios de algunos compañeros de Diego de Rojas, según los cuales, Hnajna Capac, señor natural de los reinos del Peni, no pudo sojuzgar ¡agente que está detrás de los Andes de Tucumán con excepción, sin duda, de la dicha provincia de Tucuma."
Ahora bien, si la influencia incaica no llegó hasta Santiago del Estero, es dable suponer, fundadamente, que el idioma oficial de los incas, esto es el quichua, no fue introducido ni propagado por ellos, en dicha provincia, antes de la conquista española. Y así dan a entender, por otra parte, de manera indudable, valiosos elementos de prueba como los siguientes:
Uno es la carta del célebre P. Alonso de Barnaza, que cita Lafone Quevedo en su "Tesoro de catamarqneñismos". En ella, que data de 1594, hay este párrafo: "Los Sanavionas e Indamas (indios de Córdoba) son poca gente y tan hábil, que todos han aprendido la lengua delCu^co (esto es el quichua), como todos los que sirven a Santiago y a San Miguel, Córdoba y Salta y la mayor parte de los indios de Esteco..."'
Y en este párrafo se deja com-
prender claramente que, si todos los indios que servían a Santiago habían aprendido el quichua (enseñado por los padres misioneros, según se desprende de la carta), esos indios lo habían ignorado antes.
Otro precioso elemento de prueba lo constituye la información y probanza de méritos de Diego Xuarez, clérigo presbítero, que se efectuó en la ciudad de Santiago del Estero, en diciembre de 1592 y en enero de 1593." En dicha información, Diego Xuarez formula a sus testigos la siguiente pregunta (4o del interrogatorio que propone):
"Iten si saben y han visto como hablo y entiendo la lengua general del Perú (el quichua, según ya se dijo) y la que se habla en esta tierra. A lo cual contestan:
Fray Alonso de la Torre: "que por ser hijo (Diego Xuarez) nacido y criado en esta ciudad entiende hablará y sabrá las lenguas que la pregunta dice como la saben los demás nacidos y criados en esta tierra";
Fray Pedro Nuñez: que "Diego Xuarez por ser nacido y criado en esta tierra sabe hablar las lenguas que la pregunta dice...";
Fray de Ángulo: que "le ve hablar muy espedita y elegantemente así la lengua general del Perú, que llaman quichua, que se habla en el Cuzco, la cual sabe este testigo, como la lengua de los indios naturales desta tierra, con las cuales lenguas puede aprovechar mucho a los naturales por haber muy pocos sacerdotes en esta tierra o ninguno que sepan la lengua de los naturales della, por ser tan dificultosa como es...";
Andrés de Herrera: que "Diego Xuarez es nacido y criado en esta ciudad, e habla la lengua general que llaman el Cuzco y la desta tierra, lo cual es muy bueno que un sacerdote lo sepa por haber pocos que la sepan hablar...";
Pedro de Sotelo: "queste testigo no entiende la lengua de los naturales desta tierra, e que por se el dicho Diego Xuarez nacido y criado en ella no es posible sino que sabrá las dos lenguas del Perú e desta tierra por hablarla con los indios entre quien nacen e se crían siguiéndose de ellos y le parece a este testigo que ha oído hablar la lengua general del Perú que se hable en esta tierra y este testigo la entiende...";
Jhoan Pérez Moreno: "que cree por cierto y no duda dello que el dicho Diego Xuarez sabe hablar las dos lenguas que. la pregunta dice por ser nacido y criado en esta tierra y ha estado en el Perú";
Juan Cano: "que por haberse criado en esta tierra dicho Diego Xuarez y haber estado en el Perú muchos años no duda sino que sabe bien hablar las dos lenguas que la pregunta dice",
J. Garci Sánchez, en fin: "que Diego Xuarez es nacido y criado en esta tierra y ansí sabrá hablar las lenguas que la pregunta dice porque se usan en esta ciudad..."
De los cuales testimonios resulta: a) que hacia fines del siglo XVI se hablaba en la jurisdicción de
Santiago del Estero dos lenguas indígenas: una, el quichua, y otra, la lengua de los indios naturales de esta tierra; b) que los nacidos y criados en la ciudad y en la tierra de Santiago -incluyendo entre ellos a los hijos de los pobladores españoles- , sabían dichas dos lenguas; c) que el quichua era hablado y entendido hasta por pobladores no nativos de Santiago; d) y que la lengua de los naturales, que se hablaba en la tierra santiagueña, era muy dificultosa, y muy pocos, o ninguno de los no nativos incluyendo a los sacerdotes, la sabían hablar.
Y la consecuencia de todo esto es, respecto del quichua: que esta lengua no era (por ser otra) la propia de los indios naturales de la tierra de Santiago del Estero. De modo que, si algunos de estos indios, o de otros que servían en dicha jurisdicción, hablaban el quichua, ello era porque la habían aprendido después de la entrada de los conquistadores españoles, -como da a comprender, de manera indudable, el P. Alonso de Barzana.
Ahora bien, si el quichua no fue introducido en Santiago por los incas, y si apareció en dicha provincia cuando la conquista y colonización españolas en ella, fácil es colegir que sus introductores y propagadores iniciales fueron: en primer término, los propios conquistadores -secundados sin duda por sus yanaconas quichuistas-, ya que ellos, por haber venido del Perú sabían en su mayor parte dicho idioma.
Quedaría resolver otro punto: el
de esa lengua, tan dificultosa, que hablaban los indios naturales de Santiago. ¿Qué lengua era? ¿La tonocoté? Quizás... Pero aquí se trata ya de otro problema, extraño a los que estamos estudiando.
Porqué perduró el quichua en Santiago
La perduración hasta hoy día, del quichua, en Santiago del Estero, se debe indudablemente a varias causas, pero no extraordinarias o desconocidas, como pudiera creerse, sino muy explicables y naturales. Tales serían por ejemplo:
a) El aislamiento en que, debido a las selvas que los rodeaban, vivieron, durante siglos, indios y mestizos quichuizados de las regiones santiagueñas, vecinas del río Salado; b) El haberse, posiblemente -por motivos accidentales -, impregnado más de quichua los habitantes de Santiago, que las de otras provincias argentina del noroeste; c) El mayor número de indios que desde el principio aprendieron el quichua, en Santiago del Estero; d) Otras causas por el estilo.
Por qué desapareció el quichua de otras provincias argentinas
Cuanto a la desaparición actual, del quichua, de otras provincias argentinas (como Salta, Catamar-ca, La Rioja, etc.) donde antes se hablara, ello debe atribuirse, naturalmente, a causas contrarias a aquellas, apuntadas, que explicarían la perduración de ese idioma en Santiago. Tales, por ejemplo:
a) La comunicación más o menos fácil y constante, de todas esas regiones con centros de población donde se usaba, o llegó a usarse, únicamente el español;
b) La menor impregnación de quichua que posiblemente hubo entre las gentes de dichas provincias;
c) El menor número de indios que seguramente, en esas zonas, aprendieron el quichua;
d) Otras causas análogas.
Glosa final
Contestados así los problemas que Rojas se plantea, respecto del quichua de Santiago, .queremos añadir, para terminar, una observación y un deseo alrededor del mismo tema.
La observación es ésta: dándose el caso extraordinario de que en la provincia de Santiago del Estero -"isla filológica" en pleno corazón argentino-, se hable desde hace siglos hasta hoy día, el armonioso e imperial idioma de los incas, ¿cómo no ha habido un quichuista estudioso que haya hecho un vocabulario y un arte (como por gramática decían los antiguos) de ese valiosísimo quichua santiagueño? Si lo
hubieran hecho, no sólo ¡qué interesante! sino ¡qué importante hubiera sido comparar este quichua con el del Perú y de Bolivia y ver las diferencias hoy habidas entre uno v otro, y fijar las modificaciones que el primero ha sufrido, trasplantado v aislado en Santiago! Mas nada se ha hecho -a excepción de algunas observaciones sueltas del P Mossi- . Y esto es una lástima, una verdadera lástima; y más cuanto que ese inapreciable quichua santiagueño no tardará, según dicen en desaparecer, en morir, como tantas creaciones magníficas del hombre.
Ojalá, pues, antes de que esto suceda, algún benemérito espíritu recoja y eternice ese quichua, esa flor de leyenda y
maravilla que aún exhala su perfume exquisito, perdida en las cálidas selvas de Santiago del Estero.

 

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