No se aniquila un régimen por decreto, aún cuando sea constitucional sino por la persistente acción de otro nuevo. Hl moderno régimen estará en nuestros corazones pero el colonial subsiste en nuestros hábitos, siempre más poderosos que el deseo abstracto de lo mejor". Juan Bautista Alberdi, "Sistema Económicoy Rentístico de la Confederación Argentina", 1852.
Esta comunicación asume para el caso de Santiago del Estero, una provincia "frágil" por su "hoja de vida institucional", la histórica preocupación de Alberdi acerca de las causas de la prosperidad de las sociedades. La incorporación de las condiciones de calidad llamadas "no-económicas" (institucionales y culturales) a las clásicas exigencias de estabilidad macroeconómica y eficiencia micro económica' que explican un proceso de crecimiento, han redundado en cambios desde gobiernos autoritarios (incluyendo a las denominadas "democracias feudales",
con elecciones no competitivas) hacia sistemas políticamente democráticos y republicanos * '.
Pero, si bien los diferentes grados de competencia política resultantes controlarían la acción de los gobiernos hegemónicos, la evidencia empírica indica que la sola periódica práctica de elecciones competitivas de autoridades públicas, a modo de incorporación del "riesgo electoral", tampoco aseguraría las mejores políticas públicas, en términos de eficiencia y equidad, para con la sociedad en el largo plazo .
Los matices del tema son numerosos y variados, más aún para una provincia como Santiago del Estero, que exhibiría los dos "síntomas": tanto un histórico bajo nivel de ingreso por habitante como una escasa tasa de crecimiento, ambos necesarios para suponerla situada en el extremo estadio inferior estacionario de desarrollo, denominado como "trampa de pobrera". Se efectúa el análisis del gradualmente declinante desempeño provincial durante el último siglo pero, con un especial énfasis en el periodo 1945-1960, en el que se visualiza un particular estancamiento económico relativo de Santiago del Estero -del que nunca se recuperó- en el que disminuyó del 1,5% al 0,8% su participación en el PB1 del país. Simultáneamente, su superficie agrícola no creció, manteniéndose en el orden de las 300.000 hectáreas (el 2,5% de la superficie cultivada de Argentina), al igual que su población que, al mantenerse constante en aproximadamente 480.000 habitantes, redujo su participación del 3% a poco mas del 2% de la población argentina.
Se podrían argumentar como las causas de esta "catástrofe", tanto a la continua inestabilidad institucional nacional y provincial que caracterizó a ese período, como a la abrupta aplicación de una política nacional pro industrial sobre una provincia estruc-turalmente agrícola-ganadera.
Objetivamente, durante esos 15 años se contabilizaron 6 presidentes en el país. Y en la provincia, entre gobernadores e interventores, una decena de autoridades. Ello da una pauta del alto grado de inestabilidad de la insti-tucionalidad política del período, signado por la progresiva regulación de la economía, los cierres de los mercados externos, las intervenciones federales a la provincia, los estados de sitio, los
planes de seguridad interior (de conmoción interna del Estado) y las reformas constitucionales nacionales y de la provincia (una de ellas, en 1949, efectuada en solo 22 horas de sesión continuas en la legislatura).
Pero, además de las numerosas falencias institucionales de los gobiernos nacionales y provinciales, el referido período 1945-1960, también estuvo signado por conflictos de diversa índole: internos, revueltas militares (sólo a un presidente se le efectuaron 30 planteos militares entre 1958 y 1962), con los estudiantes universitarios, con la oposición (prohibición de la libertad de expresión), con la iglesia católica, con la prensa (cierre de diarios en la nación y disolución del circulo de la prensa por decreto provincial), con las organizaciones del trabajo (CGT) y fenómenos inflacionarios (100% de incremento de los precios minoristas entre 1943 y 1949).
Como una inevitable consecuencia de esa prolongada inestabilidad institucional, la ausencia de planificación en la provincia hizo que una importante sequía en 1946, pese a ser similar a la ocurrida anteriormente en 1937, impactara gravemente en la actividad agrícola y ganadera porque no se habían construido las necesarias obras de regulación de aguas y riego.
Además, el sector agropecuario -que explicaba alrededor del 50% del producto bruto provincial-fue gravemente afectado en 1947 con la sanción de la ley 1955 de fomento industrial, que -siguien-
do la tendencia nacional- eximía de impuestos y otorgaba prebendas a las inversiones en industrias en la provincia, con escasos resultados. En 1954 se insistió con una nueva ley de promoción industrial, que -sin el clima de negocios ni la infraestructura necesaria-fracasó nuevamente, logrando solo continuar deteriorando a la actividad agrícola-ganadera provincial.
Esta situación descripta se analiza -como una evidencia empírica- en el marco académico de las reconocidas teorías del crecimiento económico para explicar, tanto el escaso desenvolvimiento relativo de Santiago del Estero en el largo plazo (en el contexto de una también insuficiente evolución de Argentina en el mundo) como en el período 1945-1960, cuando la provincia incurre en ese particular "retardo de crecimiento"-su participación en el producto nacional disminuyó un 50%- del que nunca se restableció. El análisis a nivel subna-cional responde a lo inusual de los mismos y a la vigencia en nuestro país de un federalismo institucional aún muy degradado .
La hipótesis de esta comunicación es que el referido abrupto estancamiento económico provincial se debió a la simultánea concurrencia de aspectos adversos, tanto nacionales como locales, pero fundamentalmente de carácter institucional, imponiendo una suerte de "brida" limitante del desarrollo durante esos 15 años, que han rezagado el proceso de convergencia del desarrollo provincial respecto del nacional.
La evidencia empírica
Argentina, durante los últimos 50 años ha tenido una baja perfo-mance económica, en términos relativos a las racionales expectativas, basadas, -a su vez- en sus dotaciones disponibles de los tradicionales factores de la producción de bienes y servicios . En ese contexto de paulatina declinación del país, Santiago del Estero replicaba una también persistente involución relativa durante el último siglo', con un claro escalón de descenso en el período 1945-1960. (atadrol)
Así, Santiago del Estero puede presentarse como la paradigmática experiencia de una provincia "frágil", en términos de su histórica débil capacidad de organización social y económica, en una continua decadencia gradual en el largo plazo -la "trampa de pobreza"- que reflejaría el fracaso de una sociedad que no puede percibir la necesidad de cambiar para crecer, desarrollarse y progresar.
Carencia ésta, que también puede ser ejemplificada con el fenómeno biológico denominado del "sapo hervido", experimento en el cual un sapo, colocado en un recipiente con agua cuya
temperatura se incrementa gradualmente, muere hervido. En cambio, salta del recipiente y salva su vida si el agua se calienta abruptamente'".
Crecimiento, desarrollo, progreso y evolución.
El crecimiento económico puede definirse como la creciente disponibilidad de bienes y servicios per cápita en una economía. Para ordenar el uso de las expresiones "crecimiento", "desarrollo", "progreso" y "evolución", en el año 1959," se incorporó a los marcos teóricos del crecimiento económico el relevante criterio que una sociedad puede crecer incrementando la dotación de algunos o de todos los factores productivos disponibles y/o la productividad de algunos o de todos ellos (productividad global) en función del tiempo (generalmente en el corto plazo).
Pero al concepto de desarrollo se lo reservó para la razón del producto obtenido sobre el producto potencial de una sociedad. Estableciéndose que ésta podría crecer, aún sin desarrollarse, cuando su potencialidad crece
aún más que su efectiva producción.
Y una sociedad incluso podría crecer y desarrollarse sin progresar porque esta calificación requiere el simultáneo incremento del grado de satisfacción de sus necesidades sociales. Por ultimo, la evolución económica es definida como un proceso de cambio cualitativo positivo de la sociedad, o sea que ésta también podría crecer, desarrollarse y progresar, pero sin evolucionar.
El proceso de crecimiento:
Habría un generalizado consenso en las lógicas arguméntales de las teorías llamadas "clásicas" del crecimiento económico', respecto al postulado que el proceso es liderado por 2 grandes factores: a) una persistente acumulación de un stock creciente de los recursos productivos: capital físico -infraestructura, máquinas, etc.- y capital humano -trabajo- y b) continuas mejoras en la eficiencia productiva-innovaciones tecnológicas, conocimientos, etc.- de ambos recursos.
El primer factor supone el permanente funcionamiento del proceso macroeconómico de la inversión, mediante el cual una sociedad -a partir de una dotación inicial de recursos que, eficientemente combinados, producen bienes y servicios- genera un ingreso. Parte de ese ingreso se destina al consumo actual y el resto, el ahorro, es derivado a la inversión. Sólo si esta nueva inversión es productiva, se generará un ingreso adicional que incrementará tanto el consumo como la inversión de esa sociedad y así sucesivamente en lo que se denomina el "sendero virtuoso" del crecimiento económico.
El segundo factor, supone el riguroso cumplimiento microeco-nómico de la relevante condición de "técnicamente productiva" de la inversión. Es la componente de eficiencia, cuyos principios rigen la adecuada "mezcla de los factores" para la más conveniente producción de bienes y servicios. Cabría una breve referencia a la hipótesis geográfica -contenida en la económica- que impone el relevante condicionamiento de la región que la sociedad integra territorialmente, aún cuando el continuo cambio tecnológico en comunicaciones y transporte, la atenúa gradualmente.
Asimismo, la apertura comercial de una sociedad —por su significado en términos de ampliación de mercados- resultaría una de las evidencias empíricas más relevantes del crecimiento económico. Lo explica que el libre comercio interior y la integración económica con el exterior agili-
zan, tanto el proceso macroeconómico de inversión como también posibilita las innovaciones y el emprendimiento, fundamentales para una permanente mejora de la eficiencia productiva.
Además, el incremento de las relaciones comerciales internacionales exige instituciones económicas de mayor calidad: moneda sana, regulaciones modernas, etc., que reducen los costos de las transacciones económicas y aceleran el crecimiento
También existe, como otr condición del crecimiento económico, la denominada "hipótesis institucional" , que excede las instituciones solo económica y sostiene la necesidad de la preexistencia de la "mega institución'^ democracia republicana, con 1 existencia de un sector público con los valores básicos de un gobierno de la mayoría pero, corj su poder limitado y dividido, eg respeto a la representación de la minorías, el control y el balanc de su gestión y la vigencia de un
pleno estado de derecho, conformando la manera mas pura de 1 seguridad de la estabilidad jurídica. Cabe agregar que reglas relativamente "malas", pero inmutables en función del tiempo, también constituirían formas sub óptimas de algún grado de seguridad jurídica.
Las instituciones políticas y
jurídicas fijan las "reglas de juego" de una sociedad . Resultan ser las restricciones auto impuestas para canalizar el interactuar humano, generando incentivos a los intercambios comerciales pacíficos y voluntarios pues, las transacciones económicas que se derivan -en términos de su cantidad }' envergadura- son el corazón del crecimiento económico.
La tesis implícita es que la inevitable discrecionalidad de los gobiernos autoritarios —incluso aunque estos sean considerados "benévolos"- derivaría en arbitrariedades contrarias al respeto a los derechos de propiedad privada y, por ende, afectaría necesariamente el normal proceso macroeconómico de inversión descripto"', aún cuando las normas -no republicanas- no sean modificadas .
Por ultimo, se adiciona como una condición más del crecimiento económico, la llamada "hipótesis cultural" que afirma que existen costumbres, tradiciones y creencias (incluyendo las religiosas) compartidas por las sociedades que se reflejan en normas no escritas que, a su vez, se instalan en la conciencia colectiva y generan hábitos y conductas comunes intergeneracionales.
Si estas visiones colectivas arraigadas resultan contrarias a los valores -los denominados "fundamentales"- que propician el crecimiento económico: la necesidad del esfuerzo y el ahorro para la inversión, el énfasis en el emprendimiento, la creatividad, la educación, el mérito y la excelencia, entre otros, esa sociedad enfrentará limitantes adicionales para su crecimiento.
Las referidas teorías clásicas del crecimiento económico asumían una productividad decreciente a escala de los recursos disponibles, lo que generaría un proceso de convergencia de las tasas de crecimiento de las distintas provincias de un país -o países de una región- en el largo plazo, porque los factores susceptibles de acumulación quedarían finalmente constantes, en términos per cápita'7. Pero, el crecimiento económico no se detendría porque aumentaría la tasa de ahorro e inversión y/o mejoraría la eficiencia productiva -la llamada "productividad total o global de los factores"- por innovaciones tecnológicas externas .
Frente a este marco teórico clásico de la denominada "convergencia absoluta" con la evolución tecnológica exógena, surgieron otros modelos teóricos, con contrastes empíricos muy consistentes, llamados de "convergencia condicional" al cumplimiento de adecuadas políticas públicas y con cambios tecnológicos endógenos.
Había sido intuido y se está formalizando actualmente', con sólidos argumentos, la convicción que los crecimientos económicos de las sociedades se podrían explicar con un solo modelo general pero desde 5
estadios de situación inicial muy diferentes entre sí.
Cada estadio tiene un nivel de ingreso por habitante inicial y una tasa de crecimiento característica. Los 2 extremos serían el de los países llamados "desarrollados", con PBI per cápita relativamente elevados y tasas de crecimiento moderadas y estables en el largo plazo, y el de aquellas naciones que habrían quedado "atrapadas" en las denominadas "trampas de pobreza", con bajos ingresos por habitante y escasas o nulas tasas históricas de crecimiento.
Las sociedades de ingresos medios y aún bajos, pueden ubicarse en otros 3 estadios intermedios: Los países calificados como "emergentes o en vías de desarrollo" con los referidos procesos de crecimientos "convergentes", creciendo a mayores tasas que las naciones desarrolladas. Se estarían "dirigiendo hacia" el desarrollo.
Existen también los países que exhiben tasas de crecimientos "no-convergentes", eventuales y esporádicamente superiores a las de las naciones desarrolladas, pero menores en el largo plazo. Por último, en el denominado "desplome", están los países que transitarían el derrotero hacia las citadas "trampas de pobreza".
Cada estadio tendría un contexto y una dinámica específica distinta. Las probabilidades de transición entre estadios no son necesariamente iguales ni simétricas. Cada situación inicial, definiría -bajo un mismo marco teórico global- una estrategia de crecimiento económico diferente. Se podría enunciar vulgarmente que actualmente "se conocerían los ingredientes del crecimiento pero no habría una sola receta
Desde la visión de la hipótesis cultural, un valor emblemático de la vocación de una sociedad por el progreso es el de "la libertad", que permite el trabajo creativo del factor humano, las innovaciones y el emprendimiento. Los fuertes liderazgos personalistas afectarían negativamente este valor, pues se rigen por la desconfianza mutua del "líder" y sus "seguidores", que al exigir el valor de "lealtad" a éstos, genera una "obediencia maliciosa" "' que precisa del control y la supervisión permanente, deteriorando las posibilidades de generación de los llamados "climas de negocios", necesarios para un proceso de crecimiento económico.
La hipótesis institucional en el caso de los factores tierra y trabajo en Santiago del Estero:
Sólidas investigaciones"" explican que las sociedades desarrolladas han obtenido ese status, y continúan creciendo, porque en ellas la posesión privada de los activos productivos -desde tierra para un primario uso agrícola hasta las sofisticadas creaciones virtuales o intelectuales- puede traducirse en capital disponible. Y es así porque los registros de los derechos legales de propiedad sobre esos activos económicos descansan en un sistema institucional homologable por los mercados internos y externos.
La provincia de Santiago del Estero tiene históricas ventajas comparativas -frente a otras jurisdicciones del país- con la disponibilidad de sus casi 14 millones de hectáreas de superficie territorial pero, simultáneamente, presenta graves falencias, en términos de la validez legal de los documentos que acreditan la propiedad privada del factor tierra.
Esta endeblez institucional queda evidenciada en el dato que, de las más de 20.000 explotaciones agropecuarias existentes en la provincia, alrededor de 10.000 no tienen sus límites definidos. En esta lógica, la concepción de "la riqueza" de una provincia deja de residir en la mera existencia física de sus activos productivos para pasar a ser su capacidad de demostrar derechos de propie-
dad sobre los mismos y, que esos derechos, sean reconocibles por los mercados globales.
La tesis es que la fortaleza institucional hace que los activos productivos se conviertan en fuentes de créditos de largo plazo -y de inversiones privadas y empleos- posibilitando a su economía efectuar más transacciones a mayores precios en mercados mas transparentes.
Por el contrario, el déficit institucional genera las economías informales, con sus características anti crecimiento: uso exclusivo de dinero en efectivo y de trueques o pagos de contado en las transacciones, ausencia de financiamiento, evasión de los impuestos legales y sujeción a los referidos impuestos no legislados, tanto como "gravámenes de protección" de mafias privadas y/o métodos de recaudación de
autoridades públicas desviadas.
Ello explicaría el estancamiento de la superficie agrícola en poco más de 300.000 hectáreas en el período desde 1947 hasta 1970, mientras que en las últimas dos décadas, desde 1990 al presente se habría cuadriplicado la superficie sembrada, lo que hace suponer las correcciones paulatinas de las desviaciones citadas. (Cuadro 2).
Como un "proxy" de los términos de acumulación del relevante recurso capital humano, la involución de la población relativa de la provincia a lo largo de más de un siglo, refleja un permanente proceso de descapitalización del factor trabajo. Esta "expulsión" de los recursos humanos (los santiagueños "votaron con los pies" al irse de la provincia) es particularmente aguda entre 1947 y 1960. El "misterio" del crecimiento económico, del desarrollo, del progreso y de la evolución de una sociedad tendría dos grandes tipos de exigencias: En primer termino, las denominadas "económicas", con sus dos componentes: la macroeconómica, fijando la restricción de un correcto funcionamiento del proceso de consumo, ahorro e inversión, y la microeconómica, estableciendo la necesidad de la eficiencia productiva.
En segundo lugar, las exigencias llamadas "no económicas" que, a su vez, se dividirían en las"institucionales" -que requieren la plena vigencia de "las reglas de juego" de un gobierno limitado y con división de poderes, en un contexto de competencia política o "riesgo electoral" y en las "culturales", que exigen la convicción en los valores calificados como, "prodesarrollo" en las creencias colectivas de la sociedad.
Los dos tipos de exigencias coexisten e interactúan intensamente entre sí, dificultando tanto la visualización de los procesos de "causa y efecto" de las limitantes del crecimiento como su prio-rización de consideración en un programa de desarrollo. La experiencia de Santiago del Estero es la de una provincia "frágil", por la evidencia empírica de su historia institucional, que se deriva en una escasa tasa promedio de crecimiento económico por habitante
en el largo plazo, del orden del 1,5% anual durante el último medio siglo.
Además, la provincia estaría" estacionada" en el extremo estadio inferior (con un actual producto anual per cápita de aproximadamente 1.600 dólares) denominado como una "trampa de pobreza", con un IDH de 0,755 en el año 1997, similar al de países pobres de Latinoamérica tales como Jamaica o Bélice, o de África, como Namibia o Nigeria.
La particular "catástrofe" de Santiago del Estero del período 1945-1960 (caída del 50% de su participación en el PB1 nacional) encontraría su explicación en un contexto nacional de elevada inestabilidad política, el surgimiento del "impuesto inflacionario" y la afectación de las libertades de expresión y prensa, además de las fallas institucionales locales respecto a los factores tierra y trabajo que, a su vez, sustentaban el estructural carácter de provincia agrícola y ganadera.
Natural especialización productiva ésta, que fue abruptamente afectada por equivocadas políticas públicas, tanto nacionales como provinciales, consistentes en señales fiscales para desviar la inversión hacia el sector industrial. Objetivo que no tuvo éxito, con el relevante costo de debilitar al sector agropecuario, que explicaba el 50% del PBG provincial, y sobre el que hay que actuar generando las "cadenas de valor añadido" industriales, comerciales y de servicios. ■
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