Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!
Por Roberto Rafael Delgado  

Falta De Conciencia Nacional En Las Artes Plasticas Argentinas

 

Algunas Razones

              Aceptando que otros opinen lo contrario, creo que la aptitud de un creador es una cuestión nata que se desarrolla en el tiempo y se forma en un determinado contexto. Esta cualidad tan personal, es un don e intransferible, no se la puede enseñar. Un artista posee esta particularidad que lo diferencia del común de sus semejantes. Se lo puede imitar o copiar en sus formas (técnica) pero el ingenio del proceso creador, no (idea) .
              Si aceptamos estos conceptos y observamos en la actualidad lo que nos representa como posible arte plástico argentino, dista bastante de la diversidad creadora que se gesta en el amplio territorio nacional. Con las excepciones de siempre, es un arte homologado, representaciones y modos aceptados internacionalmente por un mercado de las artes y críticos que definen tendencias estableciendo que si y que no.
             Considero que tres son las razones generales que constituyen las bases de esta situación; las artes plásticas argentinas contemporáneas no se afirman en una conciencia nacional; insuficiencia en la formación de los autores plásticos y desorientación de los centros de estudios de bellas artes.
              La primera razón es la más apasionante y la búsqueda de cualquier comprensión, hace necesario la reflexión histórica de hechos y protagonistas.

Período de la Conquista
                
             Cuando España inició la conquista de América ya existía una cultura milenaria con sus propios patrones estéticos, un escenario desconocido y misterioso, hasta cierto punto hostil. Esta empresa no tiene parangón en la historia, no vinieron a explotar para marcharse luego del saqueo. Según mandato real la misión era:” atraer a los pueblos de indias y convertirlos al servicio de Dios”. Según se lee en la recopilación de Leyes de Indias, dice:” conviene que nuestros vasallos, súbditos y naturales, tengan en los reinos de Indias, universidades y estudios generales donde sean instruidos y graduados en todas las ciencias y facultades, y por el mucho amor y voluntad que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias y desterrar de ellas las tinieblas de la ignorancia y del error”.
             Hubo equivocaciones como toda acción humana, también como toda empresa fue desprestigiada recurriendo a las calumnias, tejiendo una historia que se la conoce como la “ Leyenda Negra”. Leyenda llena de apasionamiento, de infundíos, que sirvió para justificar las grandes matanzas de nativos que hicieron los anglosajones durante siglos en varias partes del mundo sobre todo en América del Norte. Desde aquí comienza una desorientación y falta de entendimientos. Los detractores no solo tendrán el propósito de desvirtuar una cultura heredada, producto de una fusión de lo nativo con lo hispánico, sino demostrar al mundo y a nosotros mismos un complejo de inferioridad.
            Todo este periodo, aproximadamente 100 años, las artes plásticas se redujeron a la búsqueda de un nuevo lenguaje, resultando de la sumatoria de los patrones estéticos nativos con una fuerte simbología extraña a los hombres de la conquista, y lo importado del viejo mundo. Este mundo plástico creado no era para una simple  valoración estética, era todo un conjunto de visiones que compartían la vida diaria, el espacio cotidiano, la indumentaria, los utensilios, los ornatos arquitectónicos,  las representaciones de un nuevo Dios. Contribuía a este mundo plástico el criterio de organización del hábitat, diferente a la idea de concentración urbana de las nuevas ciudades que se fundaban. Con el tiempo los trazados urbanos introducidos por el conquistador influyó en el patrimonio plástico cambiando en alguna medida el sentido de las artes locales. Estas representaciones artísticas fueron transformándose en un oficio, no obstante las expresiones artesanales populares siguieron  con sus propios patrones. Esta época se caracteriza por una gran producción de autores anónimos subordinados a la idea de plasmar acontecimientos de un pasado y el brote de un pensamiento original de vertiente hispánica con levadura de sangre autóctona.
                Conviene introducir en esta apreciación, que en ese momento en Europa, pasaba por conceptos culturales medievales que se basaban en lo religioso, atribuyendo a lo artístico trascendencia, con un origen y significación divina. Es artista era anónimo e instrumento de Dios. Luego el Humanismo desplaza lo medieval (primera etapa del renacimiento) aportando la concepción que  la cultura es humana; producto y creación humana, desvinculando lo divino que  poseía el arte y el artista. Esta etapa deriva en el Naturalismo que coincide con el desarrollo de la ciencia y técnica; elementos que acentúan el poderío de la razón humana( segunda etapa del renacimiento). Toda cultura con sus artes son producto de la razón.
                  Podríamos caracterizar esta época, en estas comarcas, como pre-colonial y establecer unas coincidencias entre nuestros antiguos pueblos y lo hispánico: defender unidad de origen; unidad de cultura y unidad de destino.
                  Precisamente estos tres conceptos fueron el estímulo hacia una conciencia local de interpretación plástica.
                  Cabe destacar, que la generación de esta conciencia no es general en el territorio, mientras en zonas mediterráneas y lugares apartados de centros poblacionales y comerciales el lenguaje plástico iba desarrollándose con sus propias pautas, en el puerto y áreas de influencia, la penetración de estereotipos producían diversidad de expresiones cuyo resultado estaba más ligado a una conciencia dependiente. Además, en el puerto no existía una raíz cultural que equilibrara tal actitud.
                  En Europa se impuso definitivamente en el Siglo XVII, el concepto que: cultura era la Cultura de la Razón y esta a su vez, Civilización. Esta etapa es la conocida como Iluminismo, con centro en Francia. Una Francia racionalista monárquica y con pretensiones hegemónicas. Desplaza a la Italia del Renacimiento e hizo del Arte un instrumento político del Estado. El Iluminismo con un modelo de razón basado en las Ciencias Matemáticas y Naturales, elaboró una interpretación de la Historia basada en las etapas del desarrollo histórico de la razón. Así, dividió la Historia del Hombre en tres grandes etapas: Religiosa, Metafísica y Científica. Por lo tanto, todo lo que no puede ser absorbido por la razón humana está fuera de la civilización humana.
                  Se impuso la idea de que existe períodos y pueblos civilizados (la Europa de esa época), y períodos y pueblos oscuros, atrasados y bárbaros, que son las épocas anteriores y el resto del mundo de ese entonces.
                  Todo esto es importante porque va a incidir en la formación de los intelectuales y protagonistas del Siglo XVIII en América. América iba formándose con su realidad, pero habrá siempre la gran constante dentro de los intelectuales, de buscar la novedad o el desarrollo reflejado en imágenes ajenas a nosotros.
                   La creación de centros de estudios, universidades, conventos en el interior del territorio del Virreinato del Río de la Plata, permitió una sistematización del lenguaje plástico autóctono, su interpretación y fusión positiva con la corriente latina.
                   El fruto logrado, de excepcional valor, con cualidades estéticas y filosofías incomparables, hizo, que el Dr. Manuel Belgrano, Secretario del Consulado de Buenos Aires, en 1789 fundara una Academia de Dibujo en Buenos Aires, con el fin de mayor conocimiento y difusión de estas artes locales.
                   La corte y autoridades virreinales, al conocer el propósito, a escasos días de su funcionamiento, la clausura, mientras alentaban dos academias particulares de enseñanza greco-romanas a cargo de un español José Salas y un Italiano don Ángelo Campone.

SIGLO XIX

            Todo lo conocido por la Historia Política-Económica previo a la Revolución de Mayo de 1810: el comercio ilegal de cueros por parte de los holandeses, las Invasiones Inglesas, la aparición de milicias ciudadanas, los conflictos en el Litoral e interior, hará que se olvide paulatinamente la auténtica expresión plástica de las regiones que comprendía el Virreinato del Río de la Plata.
            Este olvido producirá un nuevo pensamiento y nacimiento de una cultura contradictoria durante todo el Siglo XIX hasta el presente, basada en una diferencia social y de neta concepción económica enfrentada sobre dos ejes: desarrollo capitalista apoyado por las economías regionales y el capitalismo apoyado en el tráfico portuario.
            Todo el principio revolucionario logrado luego de cruentas luchas con el 25 de Mayo de 1810, es traicionado por hombres hechos más a la manera europea, fundamentalmente inglesa o francesa. Enfatizarán las contradicciones culturales pretendiendo la imposición de un modelo capitalino que admira el “charme” francés sobre la rusticidad de nuestros criollos.
            Aquí comienza la desvirtuación de nuestro arte, se interrumpe un proceso histórico por cambios abruptos, o mejor dicho, el enemigo de la nación aprovecha los cambios para producir otros efectos.
            Prácticamente la capital se divorcia de la realidad del resto del territorio. Plásticos europeos se encargarán de ilustrar a los personajes y hechos importantes con la visión que algunos pocos quieren ver.
            Comenzarán las exposiciones individuales, siempre en la Capital para un grupo selecto de personas. De las primeras de carácter oficial, fue en 1817 la Exposición de Pintura en la “Sociedad del Buen Gusto” patrocinada por Bernardino Rivadavia que en esos momentos era diplomático en Europa.
            Conviene ir reflexionando sobre muchos acontecimientos que conocemos de esta época, enumerarlos sería extenso y tedioso. Lo cierto que no se puede parcializar desde una óptica aislada como son las Artes Plásticas, como tampoco restar importancia a los sucesos que pertenecen a la historia, pero si es conveniente introducirlos en la reflexión con una ideología de conciencia nacional, sobre todo popular, porque así se venía gestando la Nación, así fue el sentimiento de los habitantes producto de un “crisol de razas”: españoles, indios, criollos, morenos, etc.
            En Europa a esa exaltación de la razón que era el Iluminismo, se le opone el Romanticismo, que reivindica el concepto de Cultura como expresión irracional, inconsciente del hombre y de los distintos núcleos nacionales.
            Hegel, el filósofo, intentó una conciliación de la antinomia entre Iluminismo y Romanticismo con una posición historicista nueva.
Fracasa, y su fracaso consistió en no haber encontrado un tercer término que superara la contradicción entre Cultura Racional o Civilización y Cultura Nacional o Histórica. Y la síntesis no se logró porque predominaron los conceptos iluministas de la Razón Universal, que terminaron por subestimar la jerarquía espiritual y la libertad de los pueblos.
Todo un avance científico y técnico en esta época derivó en  que sería el Positivismo donde triunfa la Civilización sobre la Cultura.
Es en este período positivista donde se produce la expansión colonial y luego neo-colonial generándose dualismos tales como Civilización y Barbarie o Capitalismo, Precapitalismo, Autonomía y Dependencia.
Son estos los momentos, donde los pueblos coloniales y neo-coloniales del tercer Mundo, periféricos y dependientes, entablaron las luchas por la Liberación elaborando un nuevo concepto de Cultura, entendiendo a esta como un instrumento de independencia, soberanía y liberación.
Estos pueblos, en su búsqueda de identidad y destino propios sustituyen el concepto de Cultura Universal o Civilización, que son los instrumentos del dominador, por el de Cultura Nacional, Instrumento de Liberación.
Aquí, desde 1810 hasta 1830, había dos naciones y dos culturas. La Nación del puerto con gran influencia en la Provincia de Santa Fe y Córdoba y la nación del interior en el resto del país.
Una cultura porteña de diferencia de clases sociales donde la lectura de los clásicos ingleses y franceses era fuente de inspiración y hábitos. El retrato litográfico y al óleo era moda, o la representación de paisajes locales con la interpretación de cuadro y colores a la inglesa o la corte de Luis XVIII . 
En 1829 un señor llamado José Mauroner organiza una exposición privada en un salón de la “Sociedad Poteña” y otra pública en un salón del Templo de San Ignacio con obras de maestros europeos predominando Goya y Caravaggio.
El interior defendía su independencia, no había tiempo ni tranquilidad en su pueblo para el deleite estético menos para crearlo. Una cultura guerrera a sus aspiraciones obligaba a esta situación.
La cultura centralista unitaria y aristocrática de la Revolución Europea poco a poco irá penetrando a través de un incipiente sistema educativo, publicaciones y productos elaborados en el extranjero, y por los terratenientes poseedores de grandes porciones de nuestra Patria. Este “Progreso” cultural y técnico  distorsionará nuestro origen cultural dejando de lado las viejas tradiciones. La expresión de las Artes Plásticas locales serán una anécdota, carente de valor por su esencia popular.
A partir del Gobierno de Juan Manuel de Rosas, con un modelo antiinglés y antifrancés y de libertad económica, el sentimiento nacional invadirá la Nación. Prácticamente en este período se consolida una expresión nacional de las artes, nace de la pintura y el grabado.  Dice Enrique Stieben sobre este periodo: "ese clima absorvente tiene inmersos en su seno entrañable a las personas y a las cosas, plenas de criollidad, por fin dueños soberanos de su casa.  Y esto explica, a satisfacción del más exigente, la actuación de unos sesenta pintores y grabadores entre 1830 y 1850.  De alrededor de sesenta, entre argentinos y extranjeros, trabajando a porfía en la interpretación entusiasta de lo vernáculo, en su representación, muchas veces, acabada revelación de motivos característicos y perfecciones consagratorias, ya en el reino sublime del Arte, como el retrato de Manuelita de Pueyrredón, o toda la producción de Morel.
Diríase que trabajaban en competencia de fidelidad interpretativa, sumergidos en una atmósfera nacionalista subyugante, durante ese cuarto de hora de génesis, laborioso, dramático e imperecedero en sus realizaciones.
Cuarto siglo de génesis en que fueron revelados millares de motivos nacionales y ligados a la posteridad, sin los cuales cabe aseverar, nuestro pais nos sería absolutamente desconocido en esos mismos aspectos".
Las Artes Plásticas se regocija con sus colores de paisajes y motivos reales, tienen su casa, tienen la visión de sus intérpretes: artistas y creadores patriotas.
Carlos Morel y Fernando García de Molino, de este periodo cultural se lo puede considerar los primeros maestros de las Artes Plásticas Nacionales.  Cuadros de Morel como: "Mercado de Carretas en la Plaza Monserrat", "Payada en la Pulpería", "Caballería Gaucha", " La Montonera", "Carreta en Viaje", etcétera, son documentos de los antes dicho.
El pintor García de Molino es considerado el pintor de la Federación con una extensa producción de obras testimoniales de esa época.  Ignacio Baz, tucumano, es el retratista de los caudillos; Quiroga, Peñaloza, Ibarra, Rosas.
Esta belleza de valores puros no puede durar. Con la Batalla de Caseros,  se acaba la distribución equitativa de la riqueza, la igualdad de clases, el sentimiento nacional y popular. Todo esto será considerado como barbarie argentina y resurge la concepción mercantilista portuaria "La Sangre del Gaucho solo sirve para abono de la Tierra".
Con Urquiza comienza el periodo de gobiernos que basan sus políticas en el apoyo del extranjero, liberal y antipopular.
Urquiza, alimenta la creación de los jóvenes, crea un sistema de becas - estímulo para perfeccionamiento en Europa, por supuesto, quienes gozan de tal beneficio son las familias aristocráticas.  Este hecho, crea hasta nuestros días la NO consideración de artista plástico quien no haya visitado y estudiado en Europa.
Sarmiento creó en Buenos Aires la Academia de Bellas Ártes con el fin de: " La gloria de reestablecer en toda la República el predominio de la clase culta, anulando el levantamiento de las masas".  Envió al pintor veneciano José Aguyari a Italia a perfeccionarse y traer programas de estudios.
La sociedad portuaria introducida en el manejo de gobierno implantó un modelo de vida para toda la República.  Como respuesta, en el interior, continuó la escaramuzas montoneras que iban reduciendo su fuerza y número por desaparición de los caudillos, persecución y muerte.
Buenos Aires creció de manera desmesurada juntas con sus hijas adoptivas: Córdoba y Santa Fé.
El resto de las provincias, fundamentalmente el Noroeste, languidecía, apagando su protagonismo y paulatinamente empobrecidas.
           En 1876 se formó la " Sociedad Estímulo de Bellas Artes" presidida por el artista Don Juan Camaña. El historiador y crítico de arte José Luis Pagano al referirse a esta sociedad dice: " Traía abolengo y  traía misión. Su nobleza era de cuño, auténtica, pues se definía por un alto ideal de cultura. El fenómeno estético es de sustancia selectiva, obra de inteligencia, pues,  de minoría”.
           Lo dicho por Pagano define el destino de las artes, "obra de inteligentes y de minorías”, es la vocación y pensamiento después de la Batalla de Caseros.
           Esta “Sociedad de Estímulo”, a la manera romántica  francesa, estaba integrada por cientos de jóvenes entusiastas que llegaron a ser grandes maestros y extraordinarios pintores,: Eduardo Sívori, Ventura Miguel Marcó Del Pont, José Bouchet, Ventura Lynch, María Obligado de Soto y Calvo, Severo Rodriguez Etchart, Emilio Caraffa, Ernesto de la Córcova, Graciano Mendilaharzu y otros. Todos ellos participaron de la formación de ateneos, Museo Nacional, academias y salones anuales.
           El Movimiento Plástico Argentino era Buenos Aires y Buenos Aires prolongación de Europa, pero, con retrasos; las ideas de vanguardia y modas demoraban en su asimilación.
           El interior siguió su pausado camino, los artistas que no participan del “Movimiento” por no aceptar las “nuevas” ideas o porque no pueden trasladarse a la Capital, son considerados folclóricos o de “visiones provinciales”” como los define el Universalismo. Exóticos para la concepción europea. Estos permanecerán anónimos, olvidados, para la historia de las Artes Plásticas Argentinas que se comienza a relatar.
          Resultante del avance técnico - científico, en Europa y otros países desarrollados, aparece el uso de la fotografía. Esto influye en las Artes Plásticas, sobre todo en la pintura que trataba de reproducir realidades lo más estrictamente posible. El pintor debió independizarse de la imitación para buscar una justificación de la pintura en la pintura misma, del arte por el arte mismo.
Al ser la Cultura expresión integral del espíritu de un pueblo, no se puede concebir desde este ángulo una ciencia pura o un arte puro, esta división es en extenso racionalista y en última instancia sirve para justificar penetraciones de intensión imperialistas.

SIGLO XX

       La moda de los círculos exquisitos, de las minorías iluminadas, marcará la tendencia del siglo que se inicia. Estos círculos decidirán el destino de una obra o del artista. La mediocridad de una sociedad que no tiene raíces, crea un desamparo en los plásticos de visiones propias y son estimulados con lenguajes ajenos al conjunto de una nación que posee un conjunto de aspectos que define su pretensión cultural: idioma, geografía, tradiciones, religión, origen.
Todo hecho estético tiene relación a un lugar, un pensamiento, una realidad. Esto parece no comprender  las vanguardias.
       El cientificismo planteado por el Impresionismo en Europa, surge ajena a una decadencia social, moral y espiritual que experimentaba la comunidad. Lo mismo sucede con el Expresionismo, Cubismo y Fauvismo. Si en Europa, lugar de origen, tuvo una reacción de desprecio, estas vanguardias retrasadas en nuestra nación, ¿Cuál habrá sido el efecto?.
      Dijimos el sentimiento elitista que inspiraba a nuestras Artes y precisamente bajo estas circunstancias fueron ingresando extraños valores estéticos. Dije extraños, no malos ni buenos, pero diferente a una interpretación de realidad nacional.
       Numerosos grupos intentaron supremacía a través de exposiciones colectivas o individuales. El grupo “Nexus” integrado por Pío Collivadino, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Justo Lynch, Carlos Ripamonte, Alberto Rossi y Arturo Dresco, expondrán por primera vez en 1907.

          El pintor Emilio Pettoruti expone en 1924 una Muestra de Pintura Cubista. El artista plasma en su obra una realidad ajena a la situación del momento, incluso con 20 años de retraso respecto a la originalidad del Cubismo.
         Esta exposición no tuvo el éxito pretendido, pero demostraba la actitud de las Artes que venía del siglo pasado tratando de transformar con los talentos “esclarecidos” que pregonaban criterios distantes del eje de una problemática general que afectaba a la nación y a su pueblo.
        Menciono la aparición de Hipólito Irigoyen como Presidente de la República que viene a representar hasta 1930 el pensamiento popular y nacional frente a ese ideario aristocrático que se había hecho carne en la sociedad de entonces.

        Un poco por esta circunstancia de hondo contenido democrático, se forma el “Grupo París”, integrado por pintores y artistas argentinos.
        En 1929 comienzan a enfatizar el sentido de libertad individual en cuanto a la manera de expresión, como también su libre interpretación que hace perder los propósitos del conjunto.
        Cada uno por caminos paralelos, son acogidos por la aristocracia del gusto francés y de esta relación surge un mercado de las Artes donde se insinúa la aparición de las galerías porteñas. Integraba este grupo: Raquel Forner, Domínguez Neira, Víctor Pizarro, Lino Eneas Spilinbergo, Centurión, Guttero y Planas más otros que desertarán en el comienzo.
         La idea de lo social y popular de las vanguardias y todo el pensamiento de izquierda cobra mayor vigencia después de la primera guerra mundial. El artista, por moda o convicción, usa estas tendencias revolucionarias como medio de acercamiento al pueblo y trata de interpretar su problemática mediante su Arte, pero la indiferencia del pueblo se ve manifiesta en la no participación de los salones y exposiciones.
         Con el propósito de revertir esta situación es invitado en 1933 el pintor mejicano David Siqueiros, quién junto a Orozco y Rivera representaban para América del Sur la pintura Mural como expresión revolucionaria del pueblo.
La idea de transferir el resultado de estos pintores en Méjico, tanto en la técnica como en la intención, fracasa, es por el hecho de seguir intentando experiencias válidas en otros contextos que distan de la realidad local.
         El pintor Antonio Berni expresa sobre el tema: “Tomar como pretexto la voluntad de hacer una experiencia técnica no puede justificar la ausencia de contenidos. Siqueiros para realizar una pintura mural tuvo que tomarse a la primera tabla que le ofrecía la burguesía”.
        Siqueiros, junto con Castagnino, Spilinbergo y el uruguayo Lázaro, realizan un mural en la casa-quinta de “Don Torcuato” cuyo propietario era el dueño Del diario Crónica: Natalio Botana.
        Se podría hacer una exhaustiva cronología de muchas intentonas de los grupos de Plásticos en la búsqueda de una expresión propia con conciencia nacional, pero, una a una fracasan.
        Todo posible éxito pasa por la Capital Federal, y ésta se inspira y se adoctrina en Europa. Los artistas del interior son considerados, como dije antes: Folclóricos o plásticos de almanaques.
        La Capital, como en la época unitaria, no se integra con el resto del país, al que somete distorsionando su Cultura. El pensamiento Social Marxista y la Teoría Psicoanalítica de Freud impactará en muchos pintores y como siempre con atraso al movimiento que dio origen, caso del Surrealismo.
       En 1939 el Grupo Orión compuesto por: Luis Barragán, Vicente Forte, Leopoldo Presas, Bruno Vernier, Orlando Pierri y otros se nucléan al mejor estilo del barrio latino francés.
       Duele decirlo, la magia de todos estos maestros que vengo nombrando caerán en el embrujo de la selectas galerías porteñas y los críticos como Payro o historiadores como Pagano mostrarán una Historia de la Plástica Nacional parcial, marginando la plástica del interior al no adaptarse al juego de las corrientes establecidas.
       No se puede restar el valor de estos grandes maestros, conocemos sus cualidades, lo mucho que tuvieron que luchar para dar bases a su creatividad, tampoco podemos abstraernos de la condición de importadores de corrientes estéticas que se contraponen a un proceso de indagación y de búsqueda de valores más auténticos.
           Se inicia el Arte Geométrico en nuestro país, en 1944, con preámbulo publicado en la Revista “Arturo”, donde los integrantes de la nueva propuesta dicen: “El objeto del Arte es crear un lenguaje universal. La obra debe estar formada y concebida por el espíritu antes de su ejecución. No debe recibir nada de los elementos formales de la naturaleza, ni de los sentidos, ni de la sensibilidad. El cuadro debe estar construido enteramente con elementos plásticos puros...”.
           La imágenes concebidas bajo éstos preceptos cobran concreción en octubre de 1945 denominándose “Arte-Concreto-Invención”.
           Esto demostraba una vez más la total desubicación de los grupos plásticos  que sumaban experiencias ajenas con el fin de encontrar una expresión nacional, o la pretensión de un movimiento rector y representativo de la Plástica Argentina. Es tan evidente la constante sectaria, que no intuyen el Movimiento Nacional y Popular que se inicia el 17 de Octubre del mismo año.
          Causa escozor a los grupos elitistas de artistas e intelectuales el Gobierno del General Juan Domingo Perón quien abre las puertas de la Cultura al pueblo en su conjunto.
         Por primera vez en la historia nacional, los artistas del interior no individualmente, sino juntos, unidos en expresión regional, acceden a los centros de exposición, salones y galerías más importantes.
         Casi todos los maestros migran al interior del país comprendiendo el aislamiento en que se encontraban, descubren un lenguaje olvidado, el color y calor de un pueblo negado, sienten la presencia de una Nación.
          Éste período es el más sobresaliente de las Artes Plástica del siglo XX, tanto por su productividad como su calidad, no por la auténtica expresión nacional, pues era muy heterogénea y la visión europea seguía presente. Primera vez, también que existe un Movimiento Plástico Nacional que muestra la diversidad que conforma un país. El pueblo tiene la posibilidad de conocer sus creadores e interpretar a quienes los interpretan.
         Cuando el mundo, por muchas circunstancias, integraba a la Nación Argentina como recurso y fuente de creatividad, no por sus exotismos como era mirada durante el siglo pasado sino por mérito propio  y auténticos valores, los intereses antinacionales logran organizarse, irrumpe a la vida nacional provocando la caída del sentimiento popular expresado por Perón.
         Se trunca nuevamente el camino de las expresiones plásticas de contenido nacional y resurgen los grupos de iluminados, ésta vez en forma burda, agresiva, propio de la “Tilinguearía Ideológica” como expresará Jauretche.
         Años atrás en Norte América y en países europeos, numerosas fundaciones privadas patrocinaban a grupos de artistas fomentando situaciones de competencia donde las vanidades personales llegan hasta el borde de lo ridículo. A nuestro país llega a comienzo de la década del 60. La Fundación Ford auspicia el Instituto Di Tella. Los resultados son los mismos, se pierde el sentido de comunicación de la expresión plástica.
         El público asistirá a los show de los cultores del “Happening”, de las “estructuras primarias”, de lo “cinético”, etc. quedando perplejo ante la extravagancia que bordea lo inmoral.
         A partir de aquí la historia es conocida. Cientos de corrientes y “posturas” plásticas invadirán los centros urbanos y centros de estudios: El Informalismo, el Arte Constructivo Arquitectural, el Tiempismo, el Espacialismo, la Nueva Figuración, el Pop Art, el Objeto Arte, el Op Art, el Intimismo, etc. etc.
         Toda esta penetración de ideas foráneas atentará contra nuestras costumbres. Los jóvenes creadores se disfrazarán con la “novedad”: el pelo largo, la ropa sucia, la vida nocturna, la fumata  se introducirán, y sin darse cuenta, caerán en caminos de dudoso retorno divorciándose de la realidad y de los símbolos que sustenta la conciencia nacional. Serán voluntades colonizadas hacia una cultura de masas, donde el divismo será un objetivo y el facilismo moneda corriente. 
        Como últimas anécdotas y hechos, relató:
       Ya sabemos que significan las Compañías Esso y Shell. En 1982 se establece el Gran Premio ESSO de Pintura para la República Argentina, Abril era el mes de la apertura, se posterga por la Guerra de las Malvinas. Con la concurrencia de plásticos argentinos se inaugura a fines de ese año  este salón en el Centro Cultural General San Martín, como si nada hubiese pasado, como si la vida de nuestros compatriotas y demás connotaciones sociales y políticas, carecieran de significado . 752 artistas argentinos aspiraban al Premio.
         La Facultad de Bellas Artes de la Plata y de la Universidad de Córdoba a mediados del año 1983, reciben a Marta Minujín en calidad de disertante, magnificando su personalidad como la exponente más destacada de las Artes Plásticas Nacionales.
         ¡La otrora Reina del Happening, de los Shows “Fiesta del Dólar” y “Fiesta de Blanco”, hablando de nuestra Plástica y orientando a los jóvenes creadores!
Ambos actos fueron repudiados mediante comunicados y panfletos distribuidos, por la C.G.T. y las 62 Organizaciones, quiénes a la vez, fueron cuestionados por el Sindicato del Espectáculo y numerosas agrupaciones artísticas.
          Para finalizar, vaya ésta reflexión: toda nación real, el pueblo, tiene su propia propuesta creadora, por ello lo de “una cultura es nacional y popular, sino, no es cultura”. Pero, ¿Tiene la posibilidad el pueblo de crear y crecer independientemente?.
Esto es afirmativo, en tanto y en cuanto los creadores no se aparten de la expresión integral del espíritu de un pueblo que es la cultura, y caigan en el arte por el arte mismo. No podemos hablar de un Arte de contenidos nacionales, cuando es eminentemente individualista y hermético, con simples especulaciones formales y meros juegos ociosos del lenguaje visual. Porque de ésta manera se separa el arte de la historia, la religión, la economía, la política y la geografía, remitiendo a la actualidad artística en sí misma, como si tuviera significación en su propia y recortada historia.
        Por otro lado, un pueblo que no tiene control sobre la soberanía de sus imágenes, no tiene tampoco posibilidades de desarrollo independiente, porque no es conciente de su identidad tanto Nacional como Cultural.
       Queda para otro espacio la omición de los muchos pioneros y maestros que con sus trabajos constituyen la fuente para la inspiración de un arte de conciencia nacional.

 

                                            Arq. Roberto Rafael Delgado
Agosto de 2004


NOTAS

  • A Bairoletto lo traiciona su compinche Vicente Gazcón, quien había sido dejado de lado por el bandolero pampeano. Delató el lugar donde vivía retirado y propició así su fin. A Mate Cosido lo traicionó Julio Centurión, aunque sin consecuencias para el bandido.
  • Todas estas dificultades quedaron testimoniadas en la labor periodística que conocíó esos problemas y en la documentación existente en el Archivo General de la Nación.
  • Clemente Onelli, aquel gran italiano que tanto aportó en la cuestión de límites con Chile, exploraciones patagónicas y la formación del Jardín Zoológico de Buenos Aires, conoció la actividad de este bandolero y explicó en uno de sus libros cómo había muerto en un episodio que había sucedido en 1903. Si ello fuera cierto, alguien tomó su nombre para seguir en el camino del delito.
  • Nota y decreto original, en el Archivo General de la Nación.
  • El autor aclaró el punto en la revista Confirmado nº 492.
  • Entrevista llevada a cabo en abril de 1981.
  • Esta última versión pertenece a un sobrino del bandolero que vive actualmente en la ciudad de Esquel y que el autor entrevista en septiembre de 1979.
  • El matrimonio Green-Paredes del Chubut contó al autor esta versión que coincide con la de otros pobladores. El señor Paredes relató que la misma bandolera había tenido un hijo en el Hotel Siglo Veinte de San Antonio Oeste en tiempos que lo regenteaba su padre. También que dicha bandolera fue la primera mujer del Chubut que tuvo automóvil.
  • Diario Crítica del 22 de enero de 1949.
  • Población hoy casi desaparecida del territorio de San Luis, próxima al río Salado, zona que frecuentó el bandolero pampeano.
  • Es la organización de una banda lo que transforma a un bandolero en bandido. El bandolero puede ser solitario. Hay distintas teorías que desgranan el origen del nombre. La más común sostiene que el vocablo proviene del hecho de quedar "fuera de bando"; la otra se refiere al que usa bandola (arnés que cruza un hombre y soporta una arma en la cintura).  Hay teorías más locales que dicen que se llamaba bandolas a los muebles usados por los comerciantes de la vieja y desaparecida recova de Plaza de Mayo. Como algunos solían vender mercaderías prohibidas o de contrabando, tenían armados sus escaparates de manera de guardar rápidamente sus ofertas.  A ellos los llamaban "bandoleros".
  • Siempre fue renuente a los reportajes aunque una obra teatral se representó con su autorización. Vive aún, con su hija, en Gral. Alvear, Mendoza.
BIBLIOGRAFIA
    • Chumbita, Hugo, El último bandido romántico, Buenos Aires, 1974. 
    • Chumbita, Hugo, "Bairoletto, el último bandido romántico", en Todo es Historia, diciembre de 1968, nº 20.
    • Calvo, Juan Carlos, Bairoletto, Buenos Aires, Vorágine 1953.
    • Ebelot, Alfredo, La Pampa, Buenos Aires, Eudeba,1961.
    • Fernández Acevedo, Pedro, Bairoletto, Buenos Aires, 1941.
    • Hobsbawm, E. J., Rebeldes primitivos, Barcelona, Ariel, 1974.
    • Hobsbawm, E. J., Bandídos, Barcelona, Ariel, 1974.
    • Horan, James, The authentic wild west, Nueva York, Crown Publishers, 1977.
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