Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!

Resumen de la conferencia del Dr. Marcos Aguinis

 

 

La Argentina del Bicentenario

 

Resumen de la conferencia del Dr. Marcos Aguinis
28 de agosto de 2009
Hotel Carlos V de la ciudad de Santiago del Estero.
Ciclo “Argentina y el mundo”

Estoy en uno de los lugares que tiene una gran vibración patriótica, porque ésta es la Madre de Ciudades. La he visitado en varias ocasiones y la he citado con enorme cariño en la novela histórica “La Gesta del Marrano”. Por otra parte, estamos frente a la inminencia del bicentenario de Mayo y seis años después el bicentenario de la Independencia, y esto es una celebración, es algo que nos tiene que poner felices.- La Argentina cumple 200 años de país independiente, pero sin embargo, hay un contraste notable con el estado de ánimo que tenía nuestro país, cuando celebró el primer centenario. Y cuando yo me refiero al clima auspicioso, esperanzado que vibraba en el primer centenario, en ningún momento digo que la Argentina era el paraíso terrenal, que todos estaban bien, que no había pobres, que no había conventillos, que no había estafas. Existía todo eso, por supuesto. Ningún país en la tierra es el paraíso terrenal. Por ahí hay países que están mejor y hay países que están peor. La Argentina era un país que cada vez mejoraba más, y cuando llegó el primer centenario era un lugar que suscitaba la curiosidad del mundo entero, porque el puerto de Buenos Aires era equivalente al puerto de Nueva York. Los europeos que emigraban hacia América porque en Europa había hambre, había guerras, había problemas de diversos tipos, no tenían mucho conflicto en elegir cuál sería el destino de ellos, si Nueva York o Buenos Aires, porque los dos lugares eran pórticos dorados de progreso, y un progreso rápido, de movilidad social, de esperanza. La movilización migratoria se hace desde donde uno está peor hacia donde uno está mejor. Y la gente venía a la Argentina porque acá, a principios del siglo 20, por la época del primer centenario, hasta los sueldos eran más altos de los que se pagaban en Suiza, en Francia, en Italia. La  Argentina en el primer centenario era un país optimista, un país que “argentinizaba” rápidamente a las diversas corrientes inmigratorias que llegaban con distintos idiomas, distintas costumbres, distintas creencias, pero se argentinizaban rápido. Ahora, ¿por qué fue tan brillante ese momento, tan esperanzado?, ¿por qué en el primer centenario el mundo entero estaba curioso por enterarse de lo que aquí pasaba? Y llegaban figuras del nivel del presidente Clemenceau de Francia, después vino Albert Einstein, vino Ortega y Gasset, etc. En el extremo sur de  América existía un país que era un verdadero milagro. Hace poco me llegó una copia del diccionario enciclopédico español del año 1919 y dice: “Argentina”, entonces describe a la Argentina diciendo que tiene tantos kilómetros, la Capital Federal.., etc, etc. “es un país de un crecimiento tan rápido que no se sabe si dentro de pocos años no será la potencia más importante de América por arriba de los Estados Unidos”. Fíjense ustedes entonces como estaba ese país. Cuando yo publiqué mi libro “Pobre Patria Mía”, donde doy un palo bastante fuerte a los responsables más visibles de nuestra decadencia, -porque tenemos que reconocer que todos tenemos buena cuota de responsabilidad en esto- algunos dijeron: no, pero la Argentina en aquella época no era tan feliz, también había pobreza, también había huelgas, también había delincuentes, prostitución.

 

Dos tendencias

Sí, sí, claro que había, pero la tendencia era otra, y esa tendencia diferente se inauguró con la Constitución de 1953.- Y aquí llego yo a lo que podríamos llamar el corazón, el núcleo de mi disertación, que consistiría en esclarecer dónde está el conflicto básico argentino que nos impide caminar en forma recta, hacia un progreso sostenido.- A mí me parece que hay un enfrentamiento entre dos tendencias contradictorias. Una herencia proviene de la etapa colonial, que tenía sus aspectos positivos, por supuesto, y eso hay que señalarlo en  Santiago del Estero, la fundadora de ciudades. La incorporación de un idioma como el castellano o español que se convirtió en nuestra lengua; la evangelización; ciertas instituciones que se fueron construyendo, porque éste era un territorio casi vacío, con grupos indígenas que no eran como los Incas del Perú, ni los aztecas de México, sino que eran mucho más primitivos, mucho más atrasados.- Esos son los aspectos positivos que tuvo la etapa colonial. Pero había aspectos muy negativos, y se vinculan a que la metrópoli era una monarquía absolutista, y esa monarquía absolutista sindicaba que la ley estaba por debajo del rey. El rey estaba por arriba y la ley por debajo, y el rey podía modificar la ley como quisiera y eso llevaba a un régimen en donde no se entendía lo que era la democracia y, por ejemplo, los famosos juicios de residencia que se hacían a los funcionarios que el rey designaba en la metrópoli, eran los juicios de residencia que se hacían a quienes cumplían una función acá y luego volvían a  España. Esos juicios de residencia se arreglaban de acuerdo a los amigos que uno tenía en la Corte de Madrid, no demostrando que la gestión fue buena o mala. Y eso de tener un amigo en la corte es algo que hasta el día de hoy sigue funcionando en nuestro país. Es lo que dice el Viejo Vizcacha en el Martín Fierro: “hacete amigo del juez”, no te hagas amigo de la ley, para qué, es una tontería, hacete amigo del juez.- Y esa trampa, viene justamente del absolutismo, de la ausencia de la democracia, porque la ley no está por arriba de todos, sino que la ley está por debajo.- Es curioso que esto haya tenido tanta vigencia en países cristianos, porque el cristianismo deriva de una tradición donde la ley está por arriba de los hombres, La ley es dictada por Dios y los hombres la tienen que obedecer, eso es lo que nos cuenta la Biblia. Sin embargo, nosotros hemos olvidado esa tradición y nos hemos acostumbrado a que la ley se ajuste como traje a medida. De acuerdo a lo que al gobernante de turno le conviene se reforma la constitución, se hacen reelecciones, se cambian artículos institucionales; en fin, de acuerdo a lo que le conviene al mandamás de turno.- Esta violación de la ley es algo que viene de la herencia colonial, ¿por qué?, porque el modelo que nosotros teníamos era de un rey absolutista, dueño de todo. A esto se agregaba el monopolio; había un monopolio y no se podía negociar con cualquier parte. No se podía traer, llevar, vender a cualquier país, no, solamente con España. Junto con eso estaba la tradición de los Hidalgos.- Los Hidalgos sentían que el trabajo era una humillación. Los Hidalgos no trabajaban, trabajaban los indios. Después se trajeron los negros, pero el Hidalgo se la pasaba vistiéndose con uniforme militar, jugaba a las cartas y por ahí fabricaba hijos, porque era un entretenimiento que lo gratificaba bastante, con las Indias por cierto y sin reconocerlos muchas veces, otra tradición nefasta de la época colonial.- Se agrega a eso la intolerancia, y  la intolerancia a cualquier tipo de disidencia política, religiosa, de lo que sea. Y se produce dentro del cristianismo ese cáncer que fue la Inquisición, que tuvo mucho más fuerza en España y Portugal que en Italia donde estaba el Vaticano, donde estaba el Santo Padre. La Inquisición española y portuguesa fue mucho más feroz e intolerante que  en otros países de Europa. Todo eso es parte de la herencia colonial, y esa herencia colonial rigió entre nosotros 300 años.

 

Un agujero negro

En la historia argentina, esos 300 años son como un gran agujero negro, porque en general, cuando se leen los libros de estudio se habla de la fundación de las ciudades, y se pega un salto, y llegamos a las invasiones inglesas, y nos salteamos 300 años como si nada hubiera pasado. Y en esos 300 años lo que pasó fue la consolidación de ese régimen, esas ideas absolutistas, intolerantes, de no trabajar, de no darle valor a la cultura. La Inquisición, entre otras cosas, era la que censuraba el ingreso de libros, estaba prohibido que llegaran novelas. El Quijote estaba prohibido, no podía entrar acá. Y todo eso fue la herencia que duró hasta finales del siglo XVIII, cuando poco a poco, llegan a la Argentina las ideas de la ilustración que en Europa empiezan a tener un gran desarrollo. La revolución inglesa, un siglo antes de la Revolución Francesa, con pensadores como John Cooke, luego Montesquieu en Francia, Voltaire, etc., va generando un cambio, un cambio de visión a favor de la democracia, a favor del respeto recíproco, a favor del pluralismo, a favor de la tolerancia, a favor del progreso, a favor de la educación y eso llega aquí a la Argentina y va constituyendo una segunda herencia. ¿Quiénes son los que propugnan esta segunda herencia?, nuestros padres fundadores: Moreno, Castelli, Belgrano, San Martín, todos ellos pertenecían a ese tipo de mentalidad.- Y es la revolución de Mayo. Con esas ideas y continúa, por cierto, en la Convención de 1816 cuando se proclama la Independencia. Pero como estaba la herencia autoritaria, construimos los epígonos de los “encomenderos” que originariamente fue una institución positiva, porque el encomendero, la palabra misma lo dice, era una persona a quien le encomendaban una tarea positiva que era: evangelizar, organizar, y hacer progresar a los indígenas; pero el encomendero se olvidaba de que él tenía una misión, tenía un deber, una obligación, a pesar de su derecho. Yo tengo a un indígena a mi servicio, bueno, que trabajen para mí. Y esos encomenderos, a su vez, tuvieron sus herederos que fueron los caudillos. Y ustedes se acuerdan muy bien que el caudillo era dueño de vidas y haciendas, era como un pequeño rey. Y porque era dueño de vidas y haciendas, era un pequeño rey. Los caudillos estaban por arriba de la ley. Ellos ajustaban la ley de acuerdo a su conveniencia, a sus intereses.- Manuel Belgrano, era un hombre de ilustración, era un hombre de una enorme cultura. Ese hombre, Manuel Belgrano, ese gran prócer que tuvimos nosotros, ese gran Padre de la Patria muere en 1820 y ve que el país que él soñaba, que él contribuyó con tanto esfuerzo y sufrimiento a levantar, a independizar, se  está cayendo en pedazos por las luchas fratricidas entre caudillos. Entonces muere pronunciando esas palabras: “¡¡Pobre Patria mía o, ay patria mía!!”. El no sabía que 30 años después el país daría un giro copernicano. Pero después de la muerte de Belgrano y la anarquía que hemos padecido, se produjo un retorno a la primera querencia. El país retrocedió a la etapa colonial, porque Rosas tuvo un título muy acertado, muy justo. Le llamaron el Restaurador de las Leyes, ¿de qué leyes? ¿las de Mayo? No, las leyes de la colonia. Por eso Rosas fue intolerante. Tenía la Mazorca para degollar a todo aquel que pensara diferente, no le importó la educación. La educación bajó hasta producir un nivel de analfabetismo extraordinario. ¿Qué nos dejó Rosas? Nos dejó un país que tenía menos habitantes que Chile. Era un gran desierto Argentina. Era el país con más alto nivel de analfabetismo de toda América Latina, desde México hasta Chile, el país con mayor número de analfabetos. No existía un solo kilómetro de línea férrea, siendo que ya Estados Unidos extendía las líneas férreas desde el Atlántico hasta el Pacífico. Y en Europa se había empezado a extender la línea férrea del Oriente, que iba desde París hasta Estambul. Aquí ni un kilómetro de líneas férreas. No se sabía qué era la agricultura; y eso lo cuenta muy bien el Martín Fierro. El gaucho no sabía plantar nada, ni una flor. La ganadería  eran los saladeros. Era un país donde había un grupo pequeño de gente rica. No se puede hablar de “capitalismo de amigos”, porque en aquella época no había capitalismo, pero eran los que estaban cerca de Rosas, los Anchorena, ese grupito, y lo demás era la pobreza, la miseria. Ese es el país que nos dejó Rosas.

 

El milagro

 Y ahí se produce un gran milagro, la Argentina es bendecida con dos grandes patriotas de un extraordinario talento. Uno es Juan Bautista Alberdi, que vivía en el exilio y tuvo que huir del país. Vivía en Valparaíso, en Chile, era abogado, se había interesado mucho en el tema constitucional y estudiaba las constituciones de todo los países de América Latina; entonces él  hacía las críticas en los artículos que publicaba en el diario El Mercurio, de Chile, sobre todas las constituciones de los diversos países.- Y cuando se entera que cae Rosas, entonces él con una inspiración poderosa y en menos de tres meses escribe su libro Bases, que tiene más de 300 páginas, donde está toda la Constitución de 1853, hasta el prólogo. El famoso Prólogo de la Constitución fue propuesto por Alberdi. Ese libro él lo imprime en la Editorial del Diario El Mercurio de Chile, lo manda a Argentina como se hacía en aquella época, hablamos de mula por la cordillera, después con caballos hasta sus postas,  hasta llegar a todas partes, y ese libro llega a la casa de  uno de los caudillos de aquella época, que tenía todos los defectos de los caudillos, que estaba atornillado a su silla, a su trono, pero que tenía dos cualidades muy importantes: una, le gustaba la lectura, y otra, que era un patriota. Me refiero a Urquiza. Urquiza lee el libro de Alberdi, queda tan impresionado que inmediatamente ordena la reedición y lo hace distribuir por todo el territorio de las Provincias Unidas en aquel momento. Urquiza,
además como era un gran patriota y un hombre de visión, convoca al acuerdo de San Nicolás. El acuerdo de San Nicolás nos tiene que llenar de orgullo y de tristeza. De orgullo porque se adelantó en un siglo a los famosos pactos de La Moncloa. Todo el mundo habla hoy de los pactos de La Moncloa,  que se celebraron en España en la época del gobierno de Alberto Suárez y donde todo el arco político español, desde el partido comunista de un lado hasta los conservadores del otro,  firmaron un acuerdo mediante el que decían: “los grandes problemas del pasado, los crímenes del pasado, los enfrentamientos del pasado, serán juzgados como deben ser juzgados, pero nosotros miramos hacia delante. Nos unimos para que España crezca y progrese”. Y a partir de ahí, España empieza a crecer y a progresar. Esos son los pactos de La Moncloa. Pero eso lo hicieron 100 años antes los argentinos dirigidos por Urquiza, porque el acuerdo de San Nicolás es eso. Urquiza convocó a rosistas y antirosistas para unirse en el proyecto nacional: la Constitución de 1853.- A partir de una constitución moderna, progresista, liberal, ejemplar, que no cometió los errores de las otras constituciones de América Latina. Y Urquiza fue además un gran patriota. Lo cierto es que a partir de ese momento la Argentina empieza a avanzar en la dirección de la segunda herencia, la herencia ilustrada, la herencia institucional, la herencia democrática, la herencia del pluralismo. Por ejemplo, uno de los debates más importantes que hubo en la Convención Constituyente fue el de la libertad de cultos. En aquella época se creía que aceptar la libertad de cultos era cometer una herejía. Ustedes saben que quien defendió la libertad de culto en aquel momento, otro motivo para estar orgullosos, fue un sacerdote: Fray Mamerto Esquiú. En ese momento había una visión y esa visión, ese pensamiento estratégico, fue llevándonos a que cada vez la Argentina mejorara más, y por supuesto que no fue una mejoría, un progreso recto, fue una marcha, con marchas y contramarchas, cosas que no eran buenas, pero la tendencia era una tendencia de progreso y de democracia que cada vez era más sólida.-  Estados Unidos cuando proclama su independencia y sanciona su constitución, mucho antes que la Revolución Francesa, se basa en principios democráticos muy sólidos.- Nos hemos olvidado de eso, creemos que con la Revolución Francesa empezó la libertad y la democracia. No, empezó con la revolución norteamericana que ocurrió trece años antes que la Revolución Francesa, por esa herencia positiva. La Argentina en cambio, no. Tuvo esa herencia negativa que era como un lastre, como un agua profunda que impedía el progreso democrático, pero a pesar de eso seguimos avanzando.- Entonces en medio siglo, gracias a ese desarrollo sostenido en la dirección correcta, la Argentina pasa de ser un país deshabitado, desértico, a un país donde venían miles de inmigrantes. De un país que tenía la más alta tasa de analfabetismo, al país más culto de América Latina, mejor educado de América Latina, desde México hasta Chile, con los presupuestos educativos más alto de todos los demás países.- Ese país entonces empieza a desplegar vías férreas y es un país que recibe no solamente inmigrantes, recibe capitales. Y la Constitución del 53 además establecía algo que hemos olvidado.

 

Fondos del estado

Establecía que los fondos del Estado Nacional sólo deben provenir de la ganancia que provee la Aduana, es decir importación, exportación, y ese es el dinero del Estado Nacional y también lo que proveía el correo que en aquella época era importante. Con ese dinero de la Aduana nada más, se conseguía por un lado que el  Federalismo sea real, porque la Constitución dice que nosotros somos un país federal. Ahora eso es mentira, ahora somos un país unitario. La cuestión es que en 1930 se produce el famoso golpe de estado, y es importante recordar que a ese golpe de estado no lo hicieron los militares en  actividad. Lo hizo un militar retirado al frente de los cadetes de la Escuela Militar, jóvenes a los que les ordenaron que se suban a los caballos y lo sigan a Uriburu. La Argentina tenía fuerzas armadas que respetaban la ley y la constitución. Uriburu hace ese golpe de estado, pero qué le pasaba a Uriburu, porque uno fija el año 1930 como para sacarlo pedagógicamente más fácil, pero como en todos los hechos, especialmente en las enfermedades, siempre hay un período de incubación previa, hay algo que va preparándose antes, y el período de incubación fue la década del 20. La Argentina no se daba cuenta porque era una década que era muy feliz. Había estado Irigoyen de presidente, había estado Alvear de presidente, era un país que crecía en las universidades, crecían los hospitales, tenía científicos de primer nivel, venían inmigrantes. En la década del 20 se produce la infección totalitaria, que no mostró la cara en forma abierta, pero iba entrando. No se olviden que en 1922 Mussolini hace la marcha sobre Roma y toma el fascismo el poder en Italia. Que un año después, en 1923, Hitler hace el famoso Putsch de Múnich y comienza a crecer ese monstruito, que después se convierte en la gran tragedia de Europa. Se había producido la Revolución Rusa, entonces la idea totalitaria, la idea de que un grupo a cargo del poder tiene una suerte de inspiración divina, que le permite manejar a toda la sociedad de acuerdo a sus criterios se empieza a imponer, y eso significa aumentar los controles.
En la década del 20 se empezó a imponer en el mundo el criterio de controlar, y eso produce en el estado a Uriburu que era un hombre fascista. Uriburu quiso reformar la constitución y hacer una constitución fascista. Felizmente no tuvo éxito, tuvo que irse pero antes de irse nos dejó una terrible plaga ¿saben cuál es?, el transitorio impuesto a los réditos, porque en la Argentina los impuestos siempre son transitorios. Son por corto tiempo. Pero no se van nunca más, ponen un impuesto y no se va más, entonces él estableció el impuesto a los réditos.- ¿Qué significa esto?, significa un impuesto que lesiona en forma directa, es como un tiro al corazón al Federalismo, porque significa dinero que va al puerto, que va al estado central, y ese impuesto a los réditos no duró seis meses, ni un año, ni tres años, duró hasta ahora. Se llama impuesto a las ganancias en este momento. Así se fue violando la  Constitución de 1853. Y a partir de 1930 la Argentina comienza su decadencia.
La década del 30 fue infame no sólo por el fraude, fue infame porque dejó penetrar el veneno autoritario, controlador, estatista en la Argentina. En 1935 se crea el Banco Central y se crea la Junta Controladora de granos, de carne, de la papa, de lo que sea, para controlar todo.- Y esos controles son como cadenas que impiden que la sociedad funcione libremente y ahí falta la visión clara de en qué plano nos estamos moviendo.
La diferencia con la Argentina del primer centenario es que era un país que producía y se enriquecía cada vez más. Aquí hay grandes confusiones. Entonces la riqueza se produce, no es producto de la especulación. ¿Qué pasa con el productor?, el productor es completamente lo opuesto al especulador. El productor invierte, corre riesgos al
invertir, tiene que sudar por su inversión, puede que le vaya mal y entonces tiene que ahí poner en marcha la tenacidad, e insistir, y volver a probar, y por ahí fracasa de nuevo y vuelve a probar hasta que finalmente obtiene una ganancia. Y cuando obtiene una ganancia a ese productor que la obtuvo con mucho esfuerzo y con mucho sudor, no le gusta que vengan y se la quiten así nomás. Ahí está el conflicto con el campo, porque el sector agropecuario es el resultado del sudor de la inversión, del esfuerzo, de la insistencia. Entonces se metió en la cabeza el método de la especulación como la única forma de tener riqueza y desprecia a los productores, a la producción agropecuaria o la producción industrial, o cualquier tipo de producción, o la producción artística. La producción es resultado del esfuerzo, del sudor, de la inteligencia, de la perseverancia. Esta diferencia determina que en la Argentina estemos realmente partidos, confundidos, por eso somos un país verdaderamente contradictorio que da motivo a carcajadas impresionantes. Se habla por ejemplo de que aquí estamos sufriendo el escándalo de la pobreza, como lo dijo muy bien el Papa. Tenía que haber dicho todavía el escándalo de que aquí hay gente que se muere de hambre. Sin embargo, el Estado Nacional hace con nuestro dinero -sin preguntarnos nada- lo que se le antoja. Le regala 600 millones a la AFA. Yo me pregunto si  una persona que se muere de hambre va a gozar mucho la televisión para ver un partido de futbol, ¿con qué televisión?.

 

El bicentenario

Entonces, realmente, es un país trastornado y este país trastornado está entrando en su bicentenario. Entonces, entramos al bicentenario con un conflicto muy duro entre las dos herencias. Por un lado está la herencia colonial, autoritaria, ignorante, manipuladora, hipócrita, y por otro lado la herencia democrática, ilustrada, que está buscando justamente los caminos de los países exitosos. Los caminos de los países exitosos son muy sencillos, son muy claros y los hemos tenido en la Argentina. La Argentina anduvo por un camino exitoso que fue el de la Constitución de 1853 y el de Políticas de Estado.
Vamos hacia al bicentenario con esa lucha entre esas dos tendencias, la tendencia autoritaria, la tendencia a manejarnos como si fuéramos corderos de un corral, como si fuéramos infradotados es la que está prevaleciendo. Sin embargo, no tenemos que perder las esperanzas, porque se están formando en todas partes espacios de reflexión, de pensamiento crítico y de indignación por lo que nos ocurre. Pero la indignación no es una indignación como la que están propugnando desde el atril de la Casa Rosada, del odio, de la división. Quiero decir, ¿cómo es posible que se apliquen políticas de enfrentamiento, de confrontación y de un absurdo total, siendo que la solución está al alcance de la mano? Para tomar una imagen quizás metafórica o literaria, diríamos: estamos caminando por el fondo de un profundo zanjón, tan profundo que ni siquiera entra la luz .Entonces, no vemos bien, estamos confundidos. Pero si logramos trepar la pared al lado está la autopista, que nos lleva a un crecimiento sostenido. La Argentina tiene todo para ser un país floreciente, un país próspero, un país donde haya trabajo de sobra, donde haya movilidad social nuevamente, donde nuestra universidades, donde nuestros hospitales sean realmente tan eficientes y hermosos como lo habían sido antes. Solamente hace falta poner en práctica la medida de una verdadera República. Una República que tenga un Congreso donde esté el centro del poder, porque en las verdaderas Repúblicas el poder está en el Congreso, no solo lo tiene el parlamentario. En Estados Unidos, fíjense las dificultades que tiene Obama para aprobar una ley .Y tiene mayoría en el Congreso, sin embargo, el Congreso es el Congreso. Ahí está el centro del poder. En cambio aquí el Congreso es una escribanía del Ejecutivo.
La justicia asustadísima. Por eso hay algunos casos, según me han llegado informaciones, en que algunos jueces honestos están cajoneando, demorando, esperando si en diciembre cuando asuman los nuevos diputados y senadores vuelve a cambiar el Consejo de la Magistratura y se lo convierte en un organismo eficiente, correcto, ecuánime, y los jueces y fiscales van a poder actuar como corresponde; por ahora no lo pueden hacer, porque el fiscal o el juez que pretende sancionar a un funcionario que goza de la protección del matrimonio presidencial, bueno, ese juez está liquidado, está perdido, esa es la triste realidad que tenemos.

 

Ambitos de reflexión

Sin embargo, como dije recién, vuelvo a ese punto, que en la Argentina se están formando distintos ámbitos de reflexión. Vengo de Tucumán. En Tucumán está la Fundación del Tucumán, que está trabajando también en distintos pensamientos, estudios y tendencias, y hace seminarios y trata de ver como se pueden encarar las cosas en nuestro país. Aquí funcionan la Fundación Cultural y la Hamburgo. En Buenos Aires cree yo el Grupo Aurora, que pretende articular estas instituciones. En Córdoba está ocurriendo lo mismo. En Mendoza está ocurriendo lo mismo.- Hay espacios donde los argentinos estamos comenzando a pensar, a decir: esto no puede ser. No puede ser que la Argentina que tiene tantas posibilidades de crecer, de ser un país próspero, esté pasando lo que está pasando. Ustedes saben que diariamente se van millones de dólares al exterior. Hay una  fuga permanente de capitales, y para colmo de males hay una fuga permanente de cerebros. Hay un montón de argentinos que se van a trabajar afuera, y hay muchos argentinos que se van a invertir afuera, especialmente el sector agropecuario. Van a invertir a Uruguay que tiene un gobierno genuinamente socialista, pero un socialismo de verdad, no lo que aquí se llama socialismo, que sé yo, progresismo, no sé qué es. Invierten en Uruguay, porque tienen garantías de que la inversión va a ser respetada, que los contratos van a ser respetados y no le van hacer retenciones arbitrarias. De modo que la Argentina no está perdida, y yo soy de aquellos que opinan que nuestro bicentenario tiene que extenderse durante 6 años, desde el 2010 al 2016, porque en estos seis años que es mucho tiempo, posiblemente tengamos, la posibilidad de revertir muchas cosas, porque ya los argentinos estamos empezando a darnos cuenta de que hay discursos que son falsos y actitudes que son insostenibles. La sociedad está mucho más despabilada, mucho más alerta, está mucho más madura que muchos de los políticos. Que no actúan como actuó Urquiza, que no actúan con la suficiente generosidad, patriotismo, y que están peleándose por cosas menores y están pensando en la candidatura presidencial del 2011, cuando el problema es inmediato. Tenemos hambre, tenemos desocupados, tenemos pobreza, tenemos enfermedad, tenemos gente sin techo, esa es la urgencia.- Para el 2011 falta mucho tiempo, para los Argentinos dos años es una eternidad. Pero estamos acostumbrados a querer buscar el salvador, el Felipe II, el rey que venga aquí y nos arregle todo. Así no se arregla un país, no se arregla con un rey que viene de arriba. Tenemos que ser los representantes del pueblo y decir esto no está bien y esto tiene que hacerse de esta forma y aprender a pedir la rendición de cuentas a nuestros políticos, a la gente que nosotros elegimos. Porque los elegimos para que sean nuestros representantes, para que sean nuestros empleados. Los políticos son nuestros empleados. Los elige el pueblo para que trabajen para nosotros, no que nosotros trabajemos para ellos. Eso tenemos que incorporarlo claramente en la cabeza.  A pesar de que hay tantos políticos que son notables, que son las excepciones que debemos respetar y que debemos elogiar y que son los que tienen que cumplir un gran rol. Yo suelo admirar una frase de Bernard Shaw, que tenía un gran sentido del humor pero que decía grandes verdades. A través del humor, decía: “a los bebés y a los políticos hay que cambiarles los pañales seguido y por las mismas razones”. Muchas gracias. – ( Aplausos ) .-

 

 

 

.:: © 2010 Fundación Cultural Santiago del Estero ::.
Independencia 56, 2º piso CP 4200
54 (0385) 422-5556 - 54 (0385) 4224149| Fax: 54 (0385) 421-5569
e-mail: fundacionsgo@latinmail.com fundacionsgo@yahoo.com.ar