Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!

Por Antonio Cruz

 

El microrrelato. Un género literario en expansión.

 


Transitamos tiempos complejos. Se me ocurre que nadie puede poner en duda que los vertiginosos y turbulentos días que vivimos generan ansiedad e incertidumbre en casi todos los aspectos de la vida del hombre. La Literatura (como disciplina, arte o simple elemento lúdico) no está ajena a esa confusión más o menos generalizada.
Muchos habrán escuchado o leído y quizás hasta participado de la polémica acerca de si la televisión o Internet han relegado a la lectura como hábito en
las nuevas generaciones. Es más, he llegado a leer artículos en los que pensadores reconocidos especulan con la desaparición del libro, al menos en su formato impreso en papel, en no muy largo plazo.
Según mi opinión, si nos atenemos al concepto que sostiene que para leer es indispensable tener un libro en las manos, probablemente los que sostienen dicha teoría están en lo cierto; ahora, si nos basamos en algunas de las diferentes definiciones de la palabra "leer" que pueden encontrarse (1 -Pasar la vista por lo escrito o lo impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados; 2- Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica; 3- Entender o interpretar un texto de determinado modo; 4- Comprender o interpretar un signo o una percepción); dicho de otra manera, si entendemos que lectura y escritura son formas de comunicación social, que el acto de leer implica interactuar con un determinado texto para comprender su significado y aceptamos que no solamente los libros pueden leerse sino también un anuncio publicitario o un grafitti o cualquier otro texto, podemos concluir que también leemos en la pantalla de nuestra computadora; por tanto, si me atrevo a calcular cuantas personas "pasan su vista por diferentes textos, los interpretan y comprenden sus signos" cotidianamente a través de Internet o en sus propios archivos virtuales, es creíble la postura que sostiene un incremento en la práctica de la lectura, aunque es imposible no aceptar que este crecimiento de la cantidad de lectores es absolutamente anárquico y no responde a ninguno de los cánones tradicionales de la lectura.
De cualquier manera, más allá ele una discusión que a prima facie se presenta como "bizantina", tengo la casi certeza de que, como sostengo al principio, la literatura está sumergida en el mismo desconcierto por el que atraviesan otras actividades humanas.
No obstante, dentro de ese clima confuso e incierto hay un género literario que se destaca sobre los otros con absoluta
firmeza: el cuento ultracorto o microrrelato. Resulta evidente que en los últimos tiempos se ha producido un notable incremento en la escritura y lectura de este tipo de textos y que, aparentemente, su punto culminante aún está por llegar.
Hay autores que sostienen que el microrrelato es una forma escrituraria nueva. Nely Maldo-nado Escoto, en su trabajo titulado "En la Brevedad está el gusto" sostiene que "los géneros breves comienzan su historia con el modernismo de modo más bien marginal y siguen su transcurso hasta convertirse en una especie de clave de la literatura posmoderna" y Francisca Noguerol, especialista del microrrelato en lengua española, citada por Maldonado Escoto sostiene que "la modalidad literaria del microrrelato, surgida paralelamente a la "episteme" posmoderna, se engloba plenamente en la estética contemporánea". (1) Por su parte José María Merino, en un reportaje periodístico, afirma que "es absolutamente contemporáneo" y Juan Armando Epple, de la Universidad de Oregon, en su reseña sobre el libro "El relato breve en las letras hispánicas actuales" de Patrick Collard apunta que "... Privilegiando una atención al decurso histórico de la ficción y su red de filiaciones estéticas, el autor sitúa el origen del microrrelato en el Modernismo y su desarrollo en las tendencias depuradoras y
esencialistas del arte de la modernidad" (2).
Sin embargo, estoy convencido de que no es tan novedoso como algunos creen. Si bien en tiempos pasados no había una legitimación como género autónomo pareciera ser que los minitextos son tan sólo una manifestación, más actual, más difundida y más específica, de la tendencia a la síntesis y a la brevedad que cultivaron innumerables escritores a lo largo del tiempo. Los minitextos hunden sus raíces en las historias orales (fábulas, apólogos, chistes, mitos, leyendas, etc.) y hasta podría afirmarse que son anteriores a la propia escritura. Hay quienes lo han emparentado con el haiku, mientras que otros, como el Doctor Hugo Bauza, lo relacionan con la literatura lapidaria pero debe aceptarse que es en el siglo XX donde renacen, crecen, maduran, se mixturan con otros géneros, toman una identidad definida y se difunden de manera masiva transformándose en un género en si mismo.
Un poco de historia
La preferencia por formas literarias breves (que probablemente, en sus orígenes, fueron un desprendimiento de textos más extensos) se puede apreciar desde los albores de la literatura. Silvia Delucchi y Noemí Pendzik en su trabajo "En frasco chico" mencionan a Homero de quién icen que "... contó episodios protagonizados por Ulises que han sido trasmitidos luego de manera autónoma" (3)
Por otro lado, el Dr. Hugo Bauza en su trabajo "El micorrrelato en el mundo antiguo — Elogio de la brevedad" destaca que "Si bien el minimalismo como doctrina tiene fecha y lugar de nacimiento, la actitud o pretensión minimalista es tan antigua como el hombre. En el caso de la literatura, orientada ésta al microrrelato, antes del hallazgo de la técnica del papiro o del pergamino donde consignar hechos por escrito, las primeras inscripciones — labradas en piedra, mármol, bronce u otros soportes rígidos — exigían, naturalmente, una parquedad rigurosa." (4)
En este brevísimo repaso sobre los textos breves a lo largo de la historia no podemos obviar una concisa referencia a la escritura oriental. Por un lado, quiero mencionar al haiku y sus formas precursoras (El tanka y el seedoka), milenarios textos mínimos que, por su carácter eminentemente descriptivo, guardan cierta similitud con lo que hoy llamamos microrrelato (aunque también debe decirse que se reconocen algunas diferencias: en el haiku, que no es otra cosa que una visión intuitiva de la realidad, podemos distinguir y analizar poiesis que, si bien es cierto, se aparta de lo que algunos definen como pensamiento discursivo, no por ello deja de estar presente). Por el otro, deseo hacer un escueta alusión a los chistes mínimos de la milenaria literatura china. Wilfredo Carrizales, en un artículo publicado por la revista venezolana virtual "Letra-lia" y que tituló "Feng Meng-Long y otros. El bosque de la risa" señala que los chistes, que "existen en China desde la más remota antigüedad" como formas orales, con la llegada de la dinastía Ming (1368-1644) sufren una transformación pues son llevados a la palabra escrita. Los Libros que
reunían chistes, según el autor mencionado, fueron elaborados con gran esmero y se los situó en un nivel comparable con aquellos elaborados por literatos. En el artículo de marras se transcriben algunos chistes tomados de obras antiquísimas como "El bosque de la risa", "Elogio de la risa" y "Registro de la risa Chan" entre otras y que fueran traducidos desde el chino clásico por el propio autor. Si nos remitimos a las características que estudiosos y expertos puntualizan como esenciales para que un texto sea considerado microrrelato, ellos son: brevedad extrema (particularidad esencial), economía de lenguaje, juego de palabras, representación de situaciones estereotipadas que exigen la participación del lector, carácter proteico, secuencia narrativa incompleta, lenguaje preciso, carácter transtextual, final abrupto pero abierto a múltiples interpretaciones, velocidad, experimentación lingüística, la intertextualidad y las aproximaciones a otros géneros literarios, entre ellos la lírica; veremos que los chistes incluidos en el trabajo de Carrizales reúnen muchas de ellas por lo que deberíamos considerarlos como verdaderos minicuentos. (5)
En la primera mitad del siglo XX numerosos escritores dedicaron parte de su tiempo a escribir textos muy breves. A guisa de ejemplo y con la certeza de que esta incompleta lista no es nada más que eso, un ejemplo, quiero mencionar a escritores de la talla de Robert Walter, Marcel Schwob, Kafka, Héctor Hugo Munro (Saki), Daniil Charms, Henri Michaux, Max Aub e István Orkény que incursio-naron en esta forma escrituraria y lo hicieron con genialidad y maestría. No obstante la difusión y el crecimiento de los microtextos fue más evidente en los países de habla hispana y sobre todo en Latinoamérica por lo que no quiero dejar de mencionar algunos autores como Rubén Darío, Alfonso Reyes, Julio Torri, Macedonio Fernández, Horacio Quiroga, Ramón Gómez de la Serna, Julio Cortázar y Jorge Luís Borges entre una gran cantidad de literatos reconocidos que aquí no menciono para no dilatar en enumeraciones
Cuento y microcuento. Algunas consideraciones.
Me parece que para poder definir con exactitud la aseveración que contiene el título del presente trabajo, el primer paso sería precisar qué es el cuento y qué entendemos por cuento hiperbreve (o minificción, minicuento, cuento ultracorto, cuento súbito o microcuento, nombres todos aceptados y que podrían hacernos pensar que la definición de este género es todavía imprecisa)
Definir un cuento no es tarea sencilla; El cuento es una forma de escritura frecuente aunque difícil de definir; algunos estudiosos lo definen de manera concisa
como una narración en prosa relativamente breve y dotada de algunos principios formales" pero más allá de las definiciones lo que no admite dudas es que el cuento nace como expresión escrita de diferentes formas narrativas orales y está emparentado con todas las culturas. Según lo expresado por Marietta Gargatagli, en su trabajo "Estructura Narrativa del Cuento" que forma parte de una obra mayor titulada "Obras maestras del relato breve" "En castellano la palabra "cuento" designa varias formas narrativas que, en otras lenguas, tienen denominaciones diferentes y hasta opuestas. Por ejemplo, en inglés se establece una diferencia entre tale y short story. El primero de estos vocablos alude a las narraciones, por lo general, anónimas y de origen tradicional. Esta categoría comprende el cuento folclórico (folk tale), el cuento de hadas o maravilloso (fairy tale) y las anécdotas cómicas (tall tale). Por el contrario, se entiende por short story los relatos que siguen las defini-
ciones modernas de cuento" (6).
Hecha esta primera aproximación trataremos de definir Microcuento.
La mayoría de los estudiosos concuerda en que el microrrelato es el texto narrativo que no abarca más de 200 palabras. Es un texto sumamente estrecho, hasta si se quiere lacónico, pero que produce conmoción, un intenso e inesperado impacto que muchas veces obliga al lector a llenar espacios en blanco o a completar datos que han sido excluidos deliberadamente y que obligan a reconstruir de manera constante lo escrito partiendo de alguna palabra o alguna frase que generalmente son más una mera sugerencia que algo explícito y que permiten, la mayor parte de las veces, más de una lectura (al mejor estilo de lo que ocurre cuando dos espías son sometidos a interrogatorio: mediante un lenguaje críptico, uno de ellos inventa algunos datos para permitir a su compañero la posibilidad de completar la historia). Cada elemento debe estar colocado de manera estratégica, con absoluta precisión para que el mecanismo funcione de manera acertada. Es un conjunto abigarrado de señales que muchas veces esconde o disfraza o tergiversa la secuencia para provocar sorpresa con el desenlace y que generalmente enciende una luz de alerta con la primera frase o la primera palabra y nos invita a imaginar, a fantasear y hasta crear diferentes formas de interpretación. En síntesis, es un texto que se presenta como de sencilla lectura pero que desafía nuestra intuición y nuestra razón. Una forma escrituraria que exige que el lector comprenda, acepte y se apodere de aquellos códigos usados por el escritor para lograr cerrar el círculo con una lectura exitosa.
En este punto es necesario precisar que el microrrelato es uno de los géneros donde se aprecia más claramente la intertextualidad literaria ya que apela a una especie de metamorfosis de lo discursivo y a una experimentación permanente en el manejo del lenguaje. Estas construcciones de tan reducida extensión, a simple vista, parecen sencillas, pero escribirlas demanda una gran capacidad de abstracción y concentración como así también un acabado
conocimiento de la lingüística para poder evidenciar todo lo que queda implícito en tan pocas líneas y dotarlo de contundencia rotunda por lo que necesariamente requiere inventiva, ingenio y un gran oficio. Obliga al lector a una dedicación diferente a las otras lecturas y en alguna medida sirve de disparador para innumerables comprensiones del texto.
Texto mínimo, pero difícil de construir, el microrrelato exige, en una punta, imaginación exuberante, mucha agudeza y un excelente manejo de la palabra escrita para poder disimular lo escaso de sus recursos y en la otra, un receptor informado, que maneje aunque sea mínimamente los secretos de la escritora, una correcta valoración de los símbolos y que esté en condiciones de descifrar aquello que no está dicho para poder interpretar el mensaje. Un lector que pueda reaccionar a esos pocos estímulos y darles una adecuada apreciación. Es una manera muy particular de describir y comprender la realidad. Sin dudas, sin la correspondiente complicidad entre lector y escritor, si el primero no se asume como "partícipe necesario" del hecho escriturario, el texto pierde irremediablemente su razón de ser.
Ahora bien, me pregunto ¿Todos los escritos en prosa que tengan menos de quince o veinte líneas o menos de doscientas palabras deberían ser llamados relatos o cuentos ultracortos?
María Isabel Larrea en "El microcuento en Hispanoamérica" expresa que "Características propias del microcuento son su brevedad extrema, secuencia narrativa incompleta, lenguaje preciso, muchas veces poético. Su carácter transtextual lo proyecta hacia otros discursos de manera implícita o explícita. Su final abrupto, impredecible, pero abierto a múltiples interpretaciones, impone una lectura que incide en el desarrollo de la imaginación y del pensamiento exigiendo un lector modelo que recree el contexto de este minicosmos narrativo" (7).
En definitiva, la minificción es un texto que no se ajusta, generalmente, a los esquemas tradicionales y rígidos de la narrativa; un conjunto que estimula la intuición y que según expresa Lauro Zavala "es la escritura del próximo milenio, pues es muy próxima a la frag-mentariedad paratáctica de la escritura hipertextual, propia de los medios electrónicos". (8)
Bien, ahora surgen, inevitablemente, algunas preguntas ¿Constituye el microrrelato una textualidad autónoma, un verdadero género narrativo o es simplemente una forma escrituraria que está situada en las fronteras del cuento? ¿Es acaso el microrrelato un elemento insoslayable de la vigente cultura vertiginosa y efímera en la que cada día se lee textos cada vez más cortos?
Sin temor a equivocarme y en consonancia con los especialistas en esta forma de escritura, puedo contestar afirmativamente a dichas preguntas. El cuento ultracorto se ha ganado ya un espacio como género literario autónomo y pasible de ser estudiado independientemente de otros géneros. Tanto es así que cada día hay más cultores de esta especialidad lo que ha traído aparejado que muchos académicos le presten especial atención. Obviamente el fenómeno no ha pasado inadvertido a la industria editorial que ha puesto sus ojos en esta forma narrativa y a medida que el tiempo transcurre se editan cada vez más antologías, estudios y libros en general sobre microcuento, todo esto sin soslayar el desarrollo que ha tenido en Internet (hace pocos días, mientras buscaba material para este trabajo hice un ejercicio: al introducir la palabra "microcuento" en el buscador más famoso de la Red, en apenas tres o cuatro segundos me indicó más de 82.000 páginas y sitios web que podía visitar para conseguir información sobre este tema).
Crecimiento y expansión ¿por qué?
Si hay algo sobre lo que existe una coincidencia absoluta entre
los críticos y estudiosos es la formidable expansión y difusión que han tenido los minitextos en los últimos tiempos y el impacto que ha tenido este fenómeno sobre la palabra escrita.
Desde que comencé a indagar sobre esta forma escrituraria hay algunas preguntas que me desvelan (algunas de las cuales, o hasta quizás todas, también han generado dudas en los estudiosos con más autoridad que la que a mí me asiste)
¿Es el microrrelato la forma literaria por antonomasia del siglo XXI? ¿Es otra de las manifestaciones del vértigo y la fragmentariedad cié la vida contemporánea? Estos textos mínimos, que se han convertido un poco en la vedette de la nueva literatura ¿Habrán de transformarse en una especie de signo de los tiempos? ¿Cuánto influyen las estrategias de marketing de la industria editorial? ¿Han tenido algo o mucho que ver las vanguardias en su reaparición y desarrollo acelerado e impetuoso?
Creo que muchas preguntas traen aparejadas muchas respuestas.
Para poder acercarnos a los motivos que han permitido o colaborado para el crecimiento y difusión del microrrelato en los últimos años se hace necesario una mirada integradora de este fenómeno en particular y del "hecho literario" en general, como proceso sociohistórico que dinamiza diversas prácticas sociales en torno a su quehacer
relevando el importante rol de los distintos actores que participan en el sistema cultural, por lo que no podemos soslayar la evolución sociocultural del mundo moderno con sus elementos más reconocibles: Una nueva dinámica de consumo, diferentes tipos de difusión y una participación activa de la crítica.
Se podría considerar que el auge del microrrelato en los tiempos posmodernos se debe a las condiciones de ritmo vertiginosos de la época. Las características propias del lenguaje es algo que resulta atractivo al lector. Aquellos sujetos que poseen el hábito de la lectura lo pueden mantener a partir de esta forma literaria y aquellas que no lo tenían, pueden adquirirlo a partir de ellas. Por otro lado nadie duda que en estos tiempos, las personas quieren y necesitan hacer uso del derecho de cjue su historia pueda ser conocida y para ello necesitamos saber narrar ya que esa es la clave, y el acto de escribir, en todas sus manifestaciones formales, responde a una estrategia de vínculo extremo con la sociedad pero sin desprenderse de su columna vertebraelo-ra, la creatividad.
Para Francisca Noguerol los microcuentos aparecen como una nueva forma de entender la realidad, expresión de una nueva episteme: el pensamiento posmoderno con su preferencia por la disyunción, la apertura, el proceso, lo lúdico y la fragmentación. Es importante aceptar que desde la mirada de la sociología, el hombre termina con una concepción del mundo que nace desde los innumerables fragmentos que constituyen la cotidianeidad. Desde este punto de vista se caracterizan por su escepticismo frente a los grandes relatos, por privilegiar los márgenes, la fragmentación, la apertura, la parodia, el humor, la ironía con el fin de carnavalizar la tradición". (9)
Otra cosa a tener en cuenta es que los microrrelatos producen una complacencia "instantánea" por lo que exige una forma de lectura absolutamente novedosa. Uno puede leer en cinco minutos un relato en cualquiera de los sitios de Internet donde hay sitios que reúnen comunidades virtuales abiertas y con actualización diaria. Algunas llegan incluso a contar con foros de discusión en los que cotidianamente y evitando el escrutinio de la crítica académica, los integrantes discuten sobre sus propios escritos o sobre los de otros escritores consagrados, sin contar aquellos que también acercan concursos y enlaces para poder visitar otras páginas similares.
Podemos señalar, como una ventaja de estos sitios la posibilidad de que nuestros escritos sean conocidos sin tener que editar en papel, lo que acelera el conocimiento de nuestros textos y nos rescata de la industria editorial. La red brinda entonces a los autores de microficción no solamente sus "quince minutos
de fama" sino también la posibilidad de encontrar todos los elementos que necesita para su tarea escrituraria sin necesidad de visitar bibliotecas o leer libros y tratados. Aunque muchas veces estos recursos sean sometidos a una salvaje descontextualización
Explicaciones acerca de las razones que han llevado al microrrelato a ocupar el lugar que tiene en la actualidad hay muchas. Quisiera referirme al vertiginoso ritmo de la vida actual. En estos tiempos turbulentos en que vivimos, la lectura de textos demasiado largos (como por ejemplo una novela, un ensayo o un tratado) han pasado a ser patrimonio casi exclusivo de los estudiosos ya que el hombre común se mueve aceleradamente para poder cumplir con las exigencias de los tiempos modernos. El crecimiento de las grandes ciudades obliga a cada persona que trabaja a desplazarse lejos de su hogar con lo cual la jornada laboral se extiende. Si a esto le sumamos el tiempo que debe dedicar a su familia más el que necesita para saberse informado, más las horas de descanso podemos preguntarnos ¿En qué momento leer? Una respuesta posible es acudir a los textos poco extensos que pueden ser leídos cuando se viaja desde o hacia el hogar, al iniciar la jornada o cuando se va en busca del merecido descanso.
Mientras preparaba este trabajo, pregunté a un médico de gran trayectoria en su profesión
pero a la vez gran lector qué opinaba al respecto; su respuesta fue llamativa: según sostiene, el microrrelato ha adquirido una gran relevancia en nuestros días por dos causas fundamentales: Una es el vertiginoso ritmo de la vida moderna, es decir, la velocidad en la que se mueve la gente y la velocidad con que transcurren los acontecimientos cotidianos. La otra es una creciente disminución de la capacidad de abstracción en lo cual es culpable la TV. Según el galeno, la capacidad de abstracción hace 30 o 40 años era de aproximadamente 40 a 60 minutos (lo que equivalía a una hora de clase) En la actualidad, la capacidad de abstraerse que sería más o menos como la capacidad de concentrarse es de 15 0 20 minutos que es el tiempo en que la mayoría de los programas de TV dan paso a la tanda publicitaria.
A su vez, un amigo que es un apasionado de la teología relacionó el florecimiento de los textos mínimos con el progresivo ascenso de la Acedía. En este punto debo aclarar que según pude investigar, la acedía sería una especie de tristeza por el bien recibido. De acuerdo a lo que expresa el teólogo aficionado, esta tristeza sería en alguna medida "responsable" de que un inmenso número de personas hayan abandonado de manera progresiva todo lo relacionado con el espíritu como por ejemplo el hábito de dedicar más horas a la lectura.
Para una psicóloga a partir de Freud, el chiste y el microrrelato fueron empleados como mecanismos, en alguna medida catárticos para abrir el inconsciente. En estos tiempos en que la velocidad a que se vive y la gran presión que impone el diario vivir a los humanos, estos textos mínimos permiten por un lado una abstracción momentánea a sus pesares y por otro la posibilidad de expulsar, por decirlo de alguna manera sus propios fantasmas, sus propias contradicciones de manera más o menos rápida y efectiva. El microrrelato le da posibilidad al hombre de sentirse libre a partir de su secuencia narrativa incompleta y transgresora, de la representación de situaciones y de su final sorpresivo y casi siempre abierto, para comprender y asumir su historia personal.
Por mi parte he podido apreciar que la lectura de microtextos es similar al hecho de leer textos virtuales fragmentarios mientras se navega en Internet ya que permite lecturas diversas y hasta interdependien-tes (¿Qué otra cosa es si no la posibilidad de leer segmentos muy breves de historias más largas a través de vínculos o enlaces que pueden examinarse en múltiples páginas diferentes al mismo tiempo?)
De cualquier manera tengo la convicción de que esta es una historia de final abierto y que a
medida que el microrrelato siga su tendencia ascendente surgirán nuevas teorías y posturas para este fenómeno que ya ha llegado a convertirse en una de las claves de la escritura y la lectura en este comienzo del tercer milenio.
Bibliografía
1 Maldonado Escoto Nely, "Julio Torri. En la brevedad está el gusto" México (2005).
2 Epple, Juan Armando - Reseñas sobre el libro de P. Collard y el de C. de Mora, aparecidas en El Cuento en Red N" 3, invierno de 2001 (Universidadde Oregon).
3 Delucchi Silviaj NoemíPend^ik, 'En frasco chico" (Antología de microrrelatos). Ed. Colihue. 2004
4 Bau^á Hugo Francisco, "El microrrelato en el mundo antiguo. Elogio de la brevedad" (texto leído en las Primeras jornadas universitarias de minificción, San Miguel de Tucumán, 2007).
5 Carrizales Wilfredo, "FengMeng-Eongy otros. El bosque de la risa" Revista Virtual Eetralia - Tierra de Tetras (www. letralia. com)
6 Cargatagli Marietta, 'Estructura Narrativa del Cuento " en "Obras maestras del relato breve" (Ed. Océano, Barcelona, 2007).
7 Tarrea, María Isabel "El microcuento en Hispanoamérica". Documentos lingüísticosj literarios (2001-2002)
8 Zavala Tauro, "Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, F ugacidad, Virtualidad" Universidad
Autónoma Metropolitana, Xochimilco, México (2000) 9 Noguerol Francisca, "Microrrelato j posmodernidad: textos nuevos para un final de milenio" revista Interamericana de Bibliografía (1996).
Otros textos consultados:
1 Barey Silvia, "De la escritura y sus fronteras". Alción Editora, Córdoba (1991)
2 Zavala, Tauro "El cuento ultracorto bajo el microscopio "
3 Montetes Maizal, Noemj "Ba^ar de Ingenios" (s/f) Tomado de Internet
4 Bianchini Adelaida, "Conceptosy definiciones de hipertexto" (s/f Tomado de Internet.
5 Rojo Violeta, "El minicuento, ese (des)generado", Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela (s/f) Extractado de Internet
6 Perucho Javier, "El relato Tiliputiense" (Ta Jornada Cultural, México, 2000). ■

 

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