Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!

Por Fernando Iglesias.

 

Educar para el Futuro.

 

Para entrar a hablar de educación, creo que es imposible pensar la educación actual sin entender cuatro claves básicas del mundo en el que estamos viviendo. Es un mundo en cambio, es un mundo en transición, un mundo que está pasando de una forma de estructuración de la sociedad, de la economía, de la forma en que los seres humanos producimos, nos relacionamos entre nosotros, nos comunicamos a uno nuevo del que sabemos una sola cosa y es que va a ser muy diferente del anterior, aunque no sabemos muy bien como será.
El primer cambio es el que tiene que ver con lo específico de la globalización, es decir, el pasaje de un mundo en el cual los estados nacionales eran el centro del universo social, político, económico, a un mundo donde el centro del universo son sobre todo los procesos sociales globales, tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista tecnológico, como desde el punto de vista político, demográfico, del medio ambiente, etc.
El segundo gran cambio es el pasaje de una sociedad industrialista, en la cual básicamente la forma de producción predominante y central era la industria, a una sociedad que algunos definen como post-industrial y que otros definen ya con un intento de precisión más claro, la sociedad del conocimiento y la información.
El tercer cambio es el pasaje de un universo de escasez en donde todo era escaso, donde no había recursos económicos, donde no había recursos materiales suficientes para abastecer las condiciones mínimas de vida, de necesidades básicas de la absoluta mayoría de los seres humanos incluidos en los países más desarrollados, a un universo que yo denomino de post-escasez que es no es un universo de abundancia, porque los recursos siguen siendo escasos, pero que entra en una fase intermedia, que me parece que tiene consecuencias muy importantes.
Lo último, es el pasaje de un universo social y simbólico de los seres humanos orientado al pasado, a un universo cada vez más fuertemente orientado al futuro.- Voy a tratar de hacer un punto bien rápido en cada uno de estos para tratar de decir a qué me refiero.

Primer punto: globalización. Tomemos una fecha arbitraria, la vida de mi madre. Para la generación anterior a la mía el Estado Nacional era el centro de todo su universo, la educación, la cultura, la identidad. Existían, desde luego, los proceso globales, pero en realidad, lo que sucedía en el universo global era la resultante de lo que pasaba en cada uno de los escenarios nacionales. Era prácticamente, la sumatoria a nivel internacional, y acá hago la distinción entre lo que es internacional y global que es precisamente ésto, y un nuevo universo, en donde sucede exactamente lo contrario. Yo utilizo la metáfora de Tolomeo y Copérnico. La concepción Tolomeica del universo era: la tierra está en el centro del sistema y el sol y los planetas giran alrededor y después apareció Copérnico y dijo: no, lo que está en el centro de nuestro sistema es el sol, es un sistema solar y la tierra es la que gira^Creo que algo parecido está pasando con el universo social humano. Cuando uno sigue la evolución de los precios, de los términos de intercambio de la economía argentina en los últimos quince o veinte años, ve perfectamente la situación interna del país; cuando subieron los precios de los intercambios la situación mejoró, independientemente de quien gobernara, y cuando bajaron los términos del intercambio porque las comodines se desmoronaron, la situación se deterioró, independientemente de quien gobernara.
Lo que lleva a pensar, y yo que trabajo en política no quisiera decir esto, pero habría que pensar la centralidad enorme que tienen los procesos globales, que inclusive, los diversas formas de gobernar en la Argentina que han variado desde modelos absolutamente extremos, parecen desde el punto de vista del resultado hasta en cierta manera indiferentes. Entonces, pasamos a un universo copernicano donde lo central para bien y para mal, son los procesos globalizantes. Acá también es muy interesante especificar, en los años 90 el fenómeno irruptí-vo de la globalización fue muy fuerte y sobre todo fue muy asimétrico y unidimensional, porque lo que se ha globalizado muy fuertemente es la tecnología. La Internet, a nadie le cabe duda, que es un fenómeno global, que es un fenómeno de importancia creciente y que ha impulsado una serie de adaptaciones del resto de los sistemas sociales. La economía se ha adaptado con una enorme velocidad y sobre todo la economía más inmaterial que es la economía financiera y ha aprovechado todas las ventajas competitivas que este universo tecnológico le ofrecía. La política ha tardado muchísimo en adaptarse, lo hace a paso de tortuga y por lo tanto se crea lo que yo llamo una sincronía entre un universo tecnológico que viaja en los cables de Internet y en las ondas herzia-nas que transmiten lo más media a la velocidad de la luz, una economía que viaja en los maletines de los manager! globales y por lo tanto cercana a la velocidad del
sonido, porque viajan en avión y la política que se sigue moviendo a la velocidad del tren. Esta gran asincronía que crea el desarrollo tecnológico crea problemas centrales. Durante los noventa, muchos dijeron: los estados nacionales van a desaparecer, son una forma pretérita, no van a existir más, se van reducir. Creo que después de pasado los noventa ha quedado claro que esto no es así, que los estados nacionales siguen existiendo, van a seguir existiendo, van a seguir teniendo un rol importante pero ya no ocupan el centro del universo, ya empiezan a ser actores que por lo menos comparten el escenario con otra serie de actores, el del sistema financiero, los fenómenos atmosféricos del recalentamiento global, las migraciones demográficas internacionales, etc, etc. A mí me llama mucho la atención cuando se insiste después de los 90, volvamos al Estado de bienestar, volvamos a las leyes sociales, volvamos al estado nacional. Cuando uno analiza los diez países del mundo que tienen
los mejores niveles de igualdad, el mejor estado de bienestar, las mejores garantías para el desarrollo humano, encuentra que si se hace una tabla de diez, se va a encontrar rápidamente según la preferencias, que hay entre ocho y nueve que son europeos, es decir los estados nació^ nales, que no sólo no han hecho hincapié en el tema de la soberanía nacional sino que han comprendido inteligentemente que había ciertas decisiones que había que tomar a nivel nacional y otras que había que tomar a nivel regional en una gran unidad europea, y han sacrificado una gran parte de sus decisiones a la unidad continental europea, y por lo tanto han logrado defender con muchísima mayor eficiencia, que los demás países que han insistido en una visión Tolomeica nacionalista, los intereses concretos que el estado nacional está llamado a defender: la justicia social, la igualdad, la igualdad de oportunidades, el desarrollo educativo y sanitario.
Segundo punto: la sociedad, el conocimiento y la información.-Alberdi y Sarmiento, dos grandes intelectuales a nivel mundial del extraordinario fin del siglo XIX Argentino. En el tema de la globalización, hay un libro extraordinario sobre el tema de la globalización del derecho internacional de Alberdi, que se llama el "Crimen de la guerra", que recomiendo. Ahora, entramos en la sociedad del conocimiento y la información en donde un señor, Sarmien-
to, probablemente haya sido una de las personas que más claro ha tenido, no en Argentina, sino en el mundo, el rol fundamental, que la educación y los elementos simbólicos y materiales juegan en el desarrollo de un país. ¿Qué significa la sociedad del conocimiento y la información? Nosotros venimos de un marco básicamente industrial ¿a qué llamo yo el marco industrial?, el marco industrial es sobre todo un marco en el cual la riqueza se genera con el trabajo manual repetitivo. Marx decía que se podía medir el valor de un producto simplemente sabiendo cuantas horas de trabajo humano había llevado producirlo, por lo tanto, si esta agenda había llevado el doble de horas de trabajo humano que esta lapicera, ésta valía dos y ésta valía uno. Pero aquí hay varios supuestos, que el trabajo es siempre el mismo y que el valor de una hora de trabajo es siempre el mismo en cualquier contexto y esto era cierto en los tiempos de Marx, donde el trabajo era sobre todo trabajo manual y era trabajo repetitivo. Ahora a quién se le puede ocurrir en la sociedad de hoy, que una hora de trabajo de Bill Gates tenga el mismo valor que una hora de trabajo mía. Está bien claro que no lo tiene. Entonces, hay una parte fundamental en la forma de generar la riqueza que
es la del industrialismo que ha saltado por los aires, ya no es el trabajo manual sino el trabajo intelectual el que genera la mayor fuente de valor, y cuando uno hace la lista de los diez y las cien personas más ricas del mundo o de las diez empresas más ricas del mundo o las diez empresas que más crecieron en los últimos diez años, encuentra invariablemente que son sobre todo generadoras de valores inmateriales. Bill Gates es un caso, ¿qué genera Bill Gates?, es inteligencia aplicada a un producto que ni siquiera se puede tocar. Jamás ha producido un objeto en toda su vida. Esta es otra característica del industrialismo, trabajo manual repetitivo aplicado a la producción de objetos.
Los factores inmateriales son cada vez más decisivos y esto es una pregunta muy interesante para hacerse en términos chinos, porque si esto es así, la pregunta que se tiene que hacer la Argentina es: si una zapatilla vale 50 pesos en la puerta de la fábrica y 400 en el negocio, puesta en el negocio, 350 contra 50, la pregunta es: si nos vamos a preparar para competir con los chinos por los 50 pesos o si vamos a ir por los 350, y para ir por los 350 necesitamos educación, necesitamos ciencia, necesitamos tecnología y necesitamos abandonar ciertos paradigmas que hoy se proponen desde ciertas cátedras, pero que proponen cosas exactamente al revés. Por ejemplo, dicen, que modernizar es industrializar. Cuando se hace la curva de los años 90, se da cuenta que es cierto que en la Argentina la industria perdió puntos en el PBI Argentino, pero la realidad es que perdió menos puntos de lo que perdió la Unión Europea y menos puntos de lo que perdió los Estados Unidos. Todos los países avanzados se han desindustrializado, pero no porque han perdido las industrias sino porque han transformado sus industrias en parte de la sociedad del conocimiento y la información, y aquí hay un punto que es fundamental, porque sino parece que yo estoy hablando a favor de los servicios contra la industria y contra el campo, y no es así. Cuando se pasó de la sociedad agraria a la sociedad industrial no es que quedaron el campo por un lado y la industria por el otro. La realidad es que el campo se industrializó, que los factores de producción en la sociedad agraria eran industriales. Los tractores, los fertilizantes, los trenes para el transporte, los caminos, los puertos, eran factores industriales, de manera que el sector agrario se transformó en una rama de la industria, y que la polémica: quitémosle al campo para darle a la industria, -cosa que parece estar bastante de moda últimamente-, fue una visión absolutamente zombie, que hoy queda muy clara en la Argentina. Se paró el campo y todo el sector industrial que giraba alrededor del campo se vino abajo inmediatamente; y quienes decían que las actividades agropecuarias no generaban puestos de trabajo se lo tendrían que ir a explicar ahora a toda la gente, obreros, albañiles, obreros de la construcción, obreros de la industria metalúrgica ligada al sector agropecuario, que en estos meses se han quedado con reducción del trabajo.- ¿Qué es lo que pasa?, que cuando esto aparece desaparecen los campos de distinción, porque cuando uno va hoy al campo argentino encuentra, el organismo genéticamente modificado, sin el cual los niveles de producción no existen, ¿y eso qué es?, es tecnología aplicada a la genética de la semilla, y encuentra que el chacarero da la vuelta con un tractor orientado con GPS, que le va diciendo como viene el clima, que le va detectando como está la tierra, en dónde tiene que poner más fertilizante, en dónde tiene que poner menos, etc, etc.- Que cuando va a vender no vende a tontas y a locas apretado por el tipo que le compra ahí, sino que llega a la casa y el hijo está conectado a Internet y le dice: "papá, parece que subió la soja en Chicago no vendamos hoy, esperemos la semana que viene". Todo eso es información y conocimiento aplicado al proceso de producción agropecuaria. Lo mismo sucede a nivel industrial. Desde luego que necesitamos una industria fuerte, pero una industria fuerte no puede ser nunca industria basada en tecnología de hace cincuenta años, porque eso puede subsistir únicamente subsidiado y en tanto la condiciones
externas permitan subsidiarlo. Cuando apuestas a lo obsoleto más tarde o más temprano las cuentas de la historia no llegan.
La Argentina tiene que apostar desde luego a la industria, pero tiene que apostar en industria avanzada; Yo visité hace años Italia amargándome, porque decía: "pero cómo puede ser, estos tipos le venden a toda Europa zapatos y las vacas están en la Argentina"; tenían cinco vacas en un corralito y los zapatos los hacían ellos. Y los espaguetis, ¿pero cómo espagueti italiano?, yo miraba las llanuras italianas y son unos pañuelitos así, rodeadas de montañas. Pensaba en la llanura pampeana. Cómo puede ser que los espaguetis al mundo se los venda Italia y no se los venda Argentina.- Esos son los desafíos, incorporar no solamente mano de obra sino sobre todo información y conocimiento y para eso necesitamos educación, ciencia y tecnología. Lo que importa es la cantidad de valor agregado que es conocimiento, información agregada al producto. Eso es lo decisivo y no la vieja distinción y las viejas peleas: campo contra industria o servicios contra todo lo demás. El universo de la post escasez, y voy a decir lo más importante: no vivimos en la abundancia pero ha habido un cambio radical. Cuando uno piensa en la Inglaterra colonialista, la nación rica que dominaba al mundo y se olvida que el ochenta por ciento de esa población vivía en la más absoluta miseria. No hay más que leer la situación de la clase obrera de Inglaterra. Federico Engels, o si les aburre vayan directamente a las novelas de Charles Dickens o de Emile Zola, que retrataban ese universo de miseria en los países que colonizaban el mundo. En la sociedad de post escasez en la que vivimos, inclusive en la pobre Argentina de nuestros días, hay un estudio muy interesante, de cómo los programas alimentarios para los chicos no sólo no han solucionado el problema de la desnutrición, sino que han hecho que apareciera la obesidad en los mismos chicos, que siguen estando desnutridos, porque el problema de la nutrición es un problema simbólico y ya no material, entonces acá aparece un nuevo paradigma. ¿Qué quiere decir el fin de la escasez como la conocimos?, ¿quiere decir que abundan los recursos para todos?, no; quiere decir que ciertos elementos que eran el centro, dejan de ser el centro de la vida porque ya, en cierta forma, abundan. Aún en la Argentina en crisis la absoluta mayoría de la población Argentina, más del noventa por ciento sabe hoy que mañana va a comer, esto es un hecho inédito de la historia. Cien años atrás sería absolutamente impensable y esto es lo que se llama el universo de post escasez; que primero arranca por los alimentos. Pero ya los productos empiezan a perder su valor también, justamente por eso, y lo que
empieza a ser escaso y a valer cada vez más es la información, el conocimiento. Entonces por ejemplo, en el aspecto económico la idea del universo de suma cero y de repartámonos la torta los grandes contra los chicos, ya no existe más. Es otra polémica que me parece muy fuerte al lado del tema del campo y que es otra polémica verdaderamente curiosa. Eso es el universo del fin de la suma cero donde todos ganan, unos ganan más, otros ganan menos, pero todos ganan. Y el Estado tiene una función central de redistribución de la riqueza, que es principalmente, no solamente, pero principalmente de los ricos a los pobres y no de los grandes a los chicos, ni de los productivos a los improductivos. Y este universo de post escasez implica también una nueva concepción de la política, por eso se habla tanto en todo el mundo del consenso, del diálogo, porque al agrandarse la torta existe la posibilidad de ponerse de acuerdo entre qué porciones se lleva cada uno, lo que no elimina el conflicto, pero hace que el conflicto tenga un lugar completamente diferente. Entonces el fin del universo de suma cero es importante desde el punto de vista político.
Lo último, la orientación al futuro. Nosotros somos animales que durante siete millones de años nos hemos dedicado a la caza y a la pesca y que recién en los últimos diez mil años descubrimos la agricultura. En los últimos doscientos, más o menos, la industria y ahora la sociedad de la información, pero nuestra cabeza es típica de cazadores recolectores que necesitan dominar el territorio y por lo tanto necesitan la zona en términos espaciales. Por eso, pensamos mucho en la gran ola de cambio en términos espaciales si hablamos de globalización. Por debajo de la globalización hay un fenómeno para mí aún más importante y lo digo yo, que se supone que soy un experto en globalización, porque si digo lo otro nadie entiende de lo que estoy hablando, que es la velocidad del cambio. Lo central de las sociedades actuales no es tanto el aspecto espacial sino el aspecto temporal, la velocidad extraordinaria del cambio. La concentración del cambio en un periodo de tiempo, la aceleración del cambio, no es la velocidad del cambio es la aceleración del cambio, es cada vez más rápido. Cambia más el mundo en los últimos cinco años que nunca antes, pero mucho; menos de lo que va a cambiar en los próximos cinco; esta velocidad del cambio cambia las coordenadas, porque ya no podemos pensar en términos de pasado, tenemos que pensar en términos del futuro, porque el futuro se nos viene encima a una velocidad arrasadora y si no entendemos lo que está pasando ahora menos vamos a entender lo que puede pasar en el futuro y por lo tanto nunca vamos a poder dar respuestas correctas. Por lo tanto, el modelo de la educación no puede estar más basado o por lo menos no tiene que estar centrado en el estudio del pasado, sino sobre todo en el estudio del futuro, y esto es un problema central.
Creo que si un país tiene como principales intelectuales a los historiadores está en un serio problema, porque quiere decir que hay una sociedad que está pensando permanentemente en el pasado y nunca en el futuro. No el pasado sino el futuro, no la nación sino el mundo, y esto por supuesto no quiere decir que hay que olvidar el pasado. Yo soy militante de derechos humanos desde el año 81, no del año 2003; en el año 81, la primera vez que yo fui a la Plaza de Mayo con las madres fue en el año 81, de manera que no estoy diciendo que me voy a olvidar del pasado, pero cualquiera que haya pasado por la experiencia psicoanalítica sabe que el pasado sirve para pensarlo, para reestructurar el futuro y que si yo voy a mi analista y le digo: "ah, ahora me acuesto en el diván y hasta que no haga las cuentas con mi pasado no me levanto de acá", y mi analista, si es una buena analista me agarra de los pelos, me da una buena patada en el fundillo y me dice: "no, al pasado hay que analizarlo para entender el futuro, para entender el presente, no para quedarse fijado y repetir eternamente los traumas de hoy". Y esto es una cosa fundamental, la orientación al futuro y cuando digo la orientación al futuro, digo no solamente las nuevas tecnologías, porque también acá se habla todo el tiempo del rol importante del Estado sobre el sector privado. Yo soy un social demócrata, por lo tanto, estoy a favor de la intervención del Estado en la economía, pero no estoy a favor de las intervenciones estúpidas del Estado en la economía, que son otra cosa. Pero por ejemplo, nuestros chicos dónde aprenden computación. Aprenden computación en el ciber café, en una entidad privada, con todo lo que tiene el ciber café, de pornografía para adelante. Y no lo aprenden en la escuela; entonces hay que hacer menos discurso sobre la intervención del Estado y
hay que hacer que los chicos aprendan computación, inglés, en la escuela, no donde le venden otras cosas junto con eso. Y estos nuevos valores, son valores que hacen que la educación tenga que estar orientada sobre todo y sin olvidar ni la Nación ni la tradición, pero el punto central tiene que ser comprender el mundo y el futuro. Los intelectuales deberían debatir hoy cómo hacemos para introducir las nuevas tecnologías junto con los nuevos valores dentro del proceso educativo y no estar discutiendo si Mariano Moreno fue o no el primero de los desaparecidos.
Voy entonces a la educación, qué significa esto. Definí el universo anterior como un universo nacionalista, industrialista, no industrial, industrialista en el sentido de que no estaba solamente a favor de la industria, sino que consideraba que la industria era el centro vital del desarrollo económico y social de un país, una visión que todos los países avanzados están dejando atrás. Hoy la participación en el PBI de la industria Argentina es mayor que la de Europa y de la de Estados Unidos, es decir, la Argentina es más industrial que Estados Unidos, no menos, es más industrial. El problema que tiene es que su capacidad de incorporar información y conocimiento a los productos, va sean industriales, agropecuarios o de servicios es mucho menor y por lo tanto el futuro no está en aumentar la proporción de la industria PBI nacional, sino hacer que la industria, el agro y los servicios incorporen cada vez más información, conocimiento, diversidad cultural, y esto es una extraordinaria oportunidad para la Argentina.- Precisamente porque los Argentinos somos muy malos como obreros, cuando hay que industrializar, van a tener que competir con China, o sea, si industrializar se entiende por la fabricación manual y el trabajo repetitivo, inclusive de computadoras, hay que ir a los doscientos, trescientos dólares que ganan los obreros industriales de China que trabajan en esos sectores seis días por semana, doce meses en el año sin parar, diez horas por día, sin levantarse para ir al baño, sin armar huelgas, sin fumar, sin nada. Quién quiere trabajar en esas condiciones toda la vida, quién puede pensar que ese puede ser un sueño para sus hijos, y a mí me llama la atención porque estoy seguro que todos ustedes que son personas educadas, inteligentes, pero también todos los que hablan del industrialismo viejo estilo, no mandan a los chicos al gimnasio a que se pongan fuertes para poner mucho trabajo y esfuerzo en la producción industrial. Los mandan a la universidad, los mandan y le dicen: "ojo nene, dale con la computación, dale con el inglés"; ¿qué es lo que le están diciendo a los chicos?, le están diciendo que van a trabajar en el futuro en la sociedad de la información, y el conocimiento y en una sociedad global, por lo tanto hay que saber Internet y computación porque sino no te puedes conectar, y esto todo lo hemos entendido en el plano individual. Acá lo que se necesita básicamente, es que la enorme oportunidad que se está generando en el contexto global, tan favorable en términos de recursos sea invertida eficientemente, no en subsidiar sectores obsoletos sino en provocar una explosión de educación, de ciencia y de tecnología, que permita un salto cualitativo de la sociedad argentina en todos sus sectores, incluido el industrial, también el agro, y el agro es un ejemplo muy claro de cómo a partir de un sector que se hace competitivo se genera un fenómeno social extraordinario, que el gobierno, no ha logrado percibir. Volvamos a la educación. La escuela nacional, la
idea nacionalista de la escuela. Llegamos, sube la bandera, nos vamos, baja la bandera. Había dos fechas patrias por año porque con una no nos alcanzaba, necesitábamos dos. Único país en el mundo con dos fechas patrias. El programa de Historia Argentina, ochenta por ciento del programa dedicado a la geografía y la historia nacional, es un programa obsoleto, todo eso tiene que ser mantenido y tiene que ser mejorado, pero sobre todo tiene que haber contenidos que a los chicos les hablen del mundo y del futuro, que es el mundo en el que van a vivir; por lo tanto, acá es necesario tener una idea que desde el punto de vista del nacionalismo, hay que abandonar una escuela, no nacional, sino nacionalista y pasar a una escuela cosmopolita, una escuela que hable de los valores del futuro. Una escuela que perciba las identidades no como identidades únicas, no es que la identidad nacional tiene que desaparecer o va a desaparecer, es que una identidad entre muchas, empieza a ser identidad importante entre muchas. Yo me considero porteño, viví diez años en Europa, soy ciudadano de dos países europeos. Desde luego que soy Argentino y orgulloso de ser Argentino, pero esa identidad es una identidad también, soy también ciudadano sudamericano, soy un latino y no un nórdico, son identidades absolutamente. Soy de una determinada generación, me gustan determinados tipos de música. Todas estas identidades que estaban tapadas en el molde fuerte de la identidad nacional resurgen, reaparecen cuando uno le pregunta a los chicos: ¿y vos qué sos? algunos dicen soy argentino, pero muchos dicen: "yo soy de Boca y de los Redonditos", de identidad asociada al deporte, y esto no es malo porque no quieren decir que la identidad desaparece. Lo que quiere decir es que se enriquece de un montón de contenidos y de identidades superpuestas que son las necesarias.
Ahora cuando uno estudia la realidad de la Argentina, a mí me causó gracia algo que le dijo el otro día la Presidenta a Evo Morales: "porque tu país formaba parte del mío cuando se declaró la independencia"; si uno fuera más exacto desde el punto de vista de los prestigios culturales y de la riqueza, en realidad era más bien la Argentina que formaba parte de Bolivia y no lo contrario, porque yo no conozco muchos héroes bolivianos que hayan estudiado en Córdoba o en Buenos Aires o en la Argentina, y si muchos prohombres de la Argentina que estudiaron en Chuquisaca. Esta idea paranoica es la que está terminando la identidad nacional. No me pongo paranoico cuando veo un extranjero. Y me parece que las visiones paranoicas del nacionalismo nos impiden muchas cosas, por ejemplo, aliarnos con todos los países que están alrededor y formar una gran Unión Sudamericana, porque nos la pasamos hablando de la unidad latinoamericana y Sudamérica tiene la originalidad de historia, de haber sido el único continente nacido sobre la idea de la unión continental y no sobre la idea del aislacionismo nacionalista. Sin embargo, somos como veinte países, todos divididos, nos peleamos con el MERCO-SUR, nos peleamos con los brasileros por los zapatos, con los uruguayos por los pasteras, con los chilenos por el gas, y nos peleamos, y nos peleamos, y nos peleamos, y los otros países que según parece nacieron en el nacionalismo, ya entendieron que se tienen que integrar al mundo de otra manera.
La otra idea fuerte de esta idea cosmopolita de la identidad y de la escuela cosmopolita es que la diversidad ya no es una fuente de
conflicto sino de riqueza, porque vamos a vivir cada vez más en un mundo de grandes migraciones, y si vemos a la diversidad como el enemigo, entonces estamos en problemas. Hay que pensar la diversidad como riqueza y no hay que confundir la uniformidad con la igualdad. La uniformidad es cultural, la igualdad es política. La escuela del industrialismo está obsoleta, el modelo central de la sociedad industrial era la fábrica y cuando uno piensa en la escuela, era una gran fábrica donde entraba la materia prima, los alumnos. Había una jerarquía piramidal, que iba desde el Ministro de Educación, al Inspector, al Director de la Escuela, al Profesor, al Maestro, etc., una jerarquía claramente piramidal de autoridades, y entraba una especie de cadena de producción formista, donde así, como al auto primero le ponían el chasis y después le ponían el guardabarros y después le ponían el motor, acá le daban en primer
grado el chasis, que era la lecto escritura y después le agregaban, exactamente, con los mismos métodos que ridiculizó Charles Chaplin en "Tiempos modernos", la cadena "Fordista" de producción. Esto se terminó, la escuela tiene que ser concebida en términos de la sociedad en información y por lo tanto, el modelo es la red. El modelo de la sociedad de la información es la red, una red donde diferentes actores aportan a objetivos comunes. Si nosotros pensamos el problema de poner una computadora en cada pupitre, y yo estoy insistiendo con esto en la Coalición Cívica. Esto tiene que ser un programa de gobierno. Cada ciudadano argentino tiene que saber -sin importar donde está parado- que su chico va a llegar a la escuela y en la escuela va a haber una computadora con la que va a poder trabajar, sino no vamos a ningún lado. Pero esto no necesariamente se hace destinando grandes fondos del Estado, porque cuántos somos los de clase media que estamos descartando una computadora que todavía anda bien y que se podría mantener y que no va a parar a la escuela. Si la vendemos por dos pesos, la tiramos. Si viniera la escuela del barrio y nos dijera: "por qué no la dona"; y hubiera una campaña permanente de donación, se dotaría de computadoras, en cinco años tendría las escuelas llenas de computadoras y podría ponerse de acuerdo con la universidad tecnológica o con las escuelas técnicas para que hagan la reparación. Aprendan a reparar computadoras reparando las computadoras de la escuela pública. Y en todo esto la paradoja es que los argentinos somos muy buenos. Por qué vamos a competir con los chinos en el terreno del trabajo repetitivo y manual cuando somos muy malos en eso y somos muy buenos en lo otro, y por lo tanto, como se acabó el paradigma nacional industrial hay dos elementos que son fundamentales, dos lenguajes que son decisivos, el lenguaje de la computación y el lenguaje del inglés, que no puede ser ya pensado en la forma paranoica y zombie de que si aprendemos el inglés perdemos la lengua nacional. Esto es otra vez el universo de suma cero, o hablamos en castellano o hablamos en inglés, v por el inglés no hablamos más castellano. No existe más, y no existe más porque esto pasa, si yo tengo un contenido de tiempo de educación muy pequeño y tengo que elegir o el inglés o el castellano. Hoy cada vez más, los tiempos de la educación son mayores, 17,5, hay tiempo suficiente para aprender dos idiomas más sin que perdamos las horas de castellano.- Escasez de información, en qué sentido pasamos, el cambio del universo de post escasez es decisivo porque entre las cosas que escaseaban estaba la información. Entonces, toda la escuela nuestra está pensada para un paradigma que no existe más. Cuando ustedes piensan en el
proceso educativo, ¿qué hacía el maestro? Llegaban los chicos que no tenían ninguna información y el maestro tenía el rol de brindarles la información: miren chicos hay un señor que se llamaba San Martín, que cruzó Los Andes en un caballo blanco y libró las batallas, etc., etc. El docente tenía que dar la información porque la información era escasa y lo mismo con la multiplicación y con la raíz cuadrada, entonces qué era lo que hacía el docente: daba la información y después tomaba el examen; ¿qué era lo que hacía?, verificar que la información que había dado estuviera bien, ¿Quién cruzó los Andes? San Martín, muy bien alumno Pérez, tiene un diez, vaya a sentarse. Hoy la información abunda, se acabó la escasez de información, los chicos entran a Internet. Pero hoy ya no está más el rol de darle la información, el chico tiene la información disponible, lo que hay que hacer es enseñarle a manejar la información, es meterse en un universo donde la información es demasiada para poder filtrar, entonces, yo no iría a decirles: miren, hay un señor que se llama San Martín y cruzó Los Andes; sino que diría a los chicos que recién llegan, entren a Internet v busquen como se llamaba el señor que cruzó Los Andes y liberó el cono sur, y díganme cuáles son las principales batallas y quiénes fueron sus adversarios políticos y prepárenme para la semana que viene un informe acerca -si fueran más grandes- de las fuerzas políticas que se jugaban, y cuáles eran las ideas fundamentales que este señor, San Martín tenía en la cabeza, etc.
Y el último elemento es la orientación al futuro. Vivimos en una escuela que está todavía limitada al pasado y esto es uno de los grandes problemas. Me preguntaron en un reportaje recién, por qué los hechos de violencia en las escuelas, por qué los chicos le han perdido el respeto a los profesores. Quiero ser cuidadoso con esto, no quiero que ningún docente se ofenda, yo soy un docente. Los chicos le han perdido el respeto a los profesores y a los maestros por muchas razones, pero una central es que el maestro ha perdido este rol, que era el que tenía la información. Este tipo, sabía sacar una raíz cuadrada, nosotros lo mirábamos así asombrados. Hoy, los chicos ven que el maestro no sabe. Le dicen: no, profe, no, por Google, no, esto lo tiene que buscar en Yahoo. Es difícil que mantenga una relación de respeto cuando hay muchas cosas que a ellos les parecen fundamentales, que es el mundo en el que ellos viven. Son muchos más hábiles los chicos de seis años que los profesores y los maestros. Esto es un punto central en el problema de la educación, es la actualización docente. Los profesores y los maestros argentinos con grandes esfuerzos, con sueldos miserables, todo lo que ustedes quieran, pero en realidad están educando a los
chicos para vivir en el mundo en el que vivían ellos y ese mundo no existe más, se acabó, y los chicos cada vez perciben más que el mundo que se viene no es el que le están enseñando en la escuela. Dicen: "para que me están enseñando esto" y esto es un punto fundamental. Los docentes se tienen que capacitar para preparar a los chicos para el mundo en el que van a vivir, que es un mundo que parece que está muy lejos pero se les viene encima.
Hay muchos otros factores, desde luego, pero este es uno central. Y lo otro importante, es dado en el universo anterior, en el universo industrial, la especializa-ción era una estrategia ganadora, entonces se discutía esto: "y para qué estoy estudiando esto, si yo voy a ser técnico industrial, o yo voy a ser ingeniero, voy a ser profesor de educación física, para qué estudio filosofía; si voy a ser médico por qué tengo que estudiar física, para qué tengo que estudiar historia". La especialización estaba en la cabeza de todos nosotros y la escuela todavía tiene eso. Hoy se acabó, por todo lo que aprendimos; si yo agarro todas las habilidades especificas, me concentro y salgo un doctor de la universidad, que sabe perfectamente todo lo que se sabe hasta hoy de medicina y nada más, y no sé como incorporar nuevos conocimientos, no sé como buscar nuevos conocimientos, no sé como actualizarme, no sé como perfeccionarme,
estoy liquidado. En cinco años todo lo que yo sabía no se usa más. La técnica quirúrgica que yo me sé de memoria, que me la aprendí y que la sé perfecta, en dos años no se usa más, porque apareció un nuevo modelo de láser. Hoy cuando ustedes van y se compran la última computadora, la perfecta, la que los demás la miran y dicen: mira el cañón que se compró este, qué computadora bárbara"; pueden estar completamente seguros de que todas las industrias de computación están ya en condiciones de producir un modelo mucho mejor que ése, ya, ahora, y que lo están retardando un poquitito para ver en qué momento lo lanzan en el mercado. Entonces la escuela no puede ya pensar en enseñar una cosa, que el chico la aprenda y nada más, sino que tiene que enseñarle a aprender, los chicos tienen que aprender a aprender en la escuela. Las técnicas de aprendizaje son fundamentales en la capacidad de perfeccionarse, de tener un marco flexible, de no quedar atado a un método que es obsoleto. Lamento decirlo, justamente en un país como la Argentina que tiene esta cosa, de que lo que sirve por tres o cuatro años, ya sea la convertibilidad, el uno a uno, la convertibilidad tres a uno, es la receta mágica que nos va a salvar eternamente para el futuro. Nada en un mundo que cambia aceleradamente, nada fracasa más certeramente que el éxito del pasado, porque el mundo cambió y hay que hacer otra cosa, y si uno se cree que la identidad propia está ligada a un valor cambiado o a un modelo de desarrollo o a una forma de hacer la operación de apéndice, está liquidado. Por lo tanto, lo que hay que desarrollar en los chicos ya no es el amor a la estabilidad sino el amor al cambio, porque sino los chicos tienen no solamente que saber resistir al cambio y soportarlo, tienen que desearlo, les tiene que gustar porque sino no lo van a hacer bien, y la educación argentina, a lo mejor haga mucho, porque lo que enseña es exactamente lo contrario, la estabilidad, el no cambiemos nada, mantengámonos.- Del nacionalismo al cosmopolitismo, del industrialismo a la sociedad de la información, del mundo de la escasez material e informativa al mundo de la postescasez, de la orientación al pasado a la orientación al futuro, me parecen cuatro claves fundamentales para la educación argentina y creo que esto es una cosa fundamental cuando los factores inmateriales se hacen más importantes que los materiales. Tengo una pequeña experiencia, supongan que yo les doy a elegir. Ustedes elijan que les regalo. Les regalo el logo de Coca Cola y la fórmula con la que se hace la bebida y nada más; dos elementos inmateriales que no se pueden tocar, el logo y la fórmula, no los podemos tocar. Los podemos escribir, pero no los podemos tocar. Lo podemos guardar en la cabeza, propiedad exclusiva de ustedes; sino, si prefieren les regalo toda la fábrica de Coca Cola, todos los camiones, los centros de distribución, ¿ustedes que eligen?, levanten las
manos los que eligen los centros de producción, las fábricas y los camiones (nadie levanta las manos). Veo que han escuchado con atención la conferencia, porque si ustedes eligen todo eso van a salir a producir una bebida con una fórmula distinta. Que va a tener otro gusto, que nadie les va a comprar y con un nombre que nadie va a conocer. Y yo me quedo tranquilo con el logo. No tengo que hacer nada, tengo únicamente que esperar que ustedes se fundan y me llamen, entonces, les digo: ¿vos querés poner de nuevo en marcha los camiones y las fabricas?, muy bien, yo tengo el logo que todo el mundo quiere y la fórmula de la bebida con el gusto que todo el mundo quiere. Yo tengo el 80% y vos tenes el 20%, y me van a dar las gracias.- Entonces lo inmaterial es lo que predomina sobre lo material, por eso estamos pasando de una fase hardware. Hace muy poco nosotros decíamos: ¿Qué es el sistema operativo?, es lo que permite funcionar a mi computadora, grave error. Hoy si le preguntan a un chico, les va a decir que la computadora es el soporte material del software, que lo que le permite andar al programa es el soporte material porque lo central es el programa.- Y el sistema operativo cuando empezó, y esto no es abstracto, cuando empezó Bill Gates, era un empleadito marginal, ni siquiera un empleado, era un asociado marginal de la IBM y su grupo la Microsoft, era así, chi-quitito, y la IBM era el monstruo. Hoy Microsoft es tan importante
o más que IBM. Esta es la gran oportunidad de la Argentina porque se plantea un escenario muy parecido al que llevó al país al éxito y a ser uno de los países más desarrollados del mundo. Un sector capaz de producir una gran cantidad de riqueza a través de la explotación de los recursos naturales, con mucho trabajo intelectual agregado pero de los recursos materiales que tiene que ser redi-reccionado, también con un alto impuesto a las ganancias, con un impuesto a las ganancias progresivo, que paguen más los que más tienen y que esa riqueza vaya a evitar el hambre y además, a garantizar la sanidad y la educación de todos. Porque todos los países que se han desarrollado en los últimos veinte años, son todas experiencias exitosas, han tenido dos claves: alta inversión en sanidad y en educación y una orientación de la economía nacional al mundo, una orientación inteligente. No abrirse de piernas indiscriminadamente sino en una orientación inteligente de integración, que permita que la riqueza que se genera se regenere y se redistribuya entre todos los ciudadanos, que integre dos paradigmas que han ido cada cual por su lado en la historia argentina, por un lado la modernización y la productividad y por el otro lado la exclusión.-Necesitamos una modernización con inclusión y necesitamos productividad con justicia social.

 

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