Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
Escríbanos!

Por Ilda Margarita Juárez de Paz

 

Ricardo Rojas Y El Quichua Santiagueño

 

 

    “Yo he pasado mi infancia en una ciudad donde aún se habla el idioma de los antiguos Incas: Santiago del Estero, en cuya plaza principal, hubo, al concluir el pasado siglo (alude al 19), un teatro bautizado con el nombre de Ollantay”.

Expresión de Rojas extractada de su libro “La exégesis de la tragedia”

INTRODUCCION

              Entiendo que muchos santiagueños no tienen presente la grandiosa obra escrita de Ricardo Rojas y creo necesaria su recordación.
              En el año 1.928, al cumplirse los veinticinco años de la publicación del primer libro de Rojas "La victoria del hombre", celébrose el hecho con una imponente fiesta de la cultura en el teatro Colón de Buenos Aires.  Allí se presentó el volumen titulado "La obra de Rojas", que contenía juicios firmados por ilustres escritores de Europa y América.  Rojas no solamente fue un escritor excepcional, sino que su obra abarcó todos los géneros: verso y prosa, lírica y teatro, biografía y crítica, historia y novela, folklore y viajes, didáctica y polémica, periodismo y oratoria.  Fue un polígrafo total, y en todo bueno, en el exacto sentido de la palabra.  Veámosla en detalle:

  1. Historia de la literatura Argentina: ocho volúmenes; 1 y 2, "Los gauchescos"; 3 y 4, "Los coloniales"; 5 y 6. "Los proscriptos" y 7 y 8, "Los modernos".
  2. Poemas de un mundo nuevo: diez volúmenes; 9 poesías, desde "La victoria del hombre" hasta" Albatros"; 10, "El país de la selva"; 11, "Ollantay"; "Un titán de los Andes"; 12,"Elelín"; "La casa colonial; "La Salamanca"; 13, "El Cristo Invisible"; 14, "Los mitos históricos"; 15, "El Ucumar y otros cuentos"; 16 , "Archipiélago"; 17, "El santo de la espada"; 18, "El profeta de la pampa".
  3. Filosofía de la argentinidad: 6 volúmenes; 19, "La restauración nacionalista"; 20, "Blasón de plata"; 21, "La argentinidad"; 22, "Las provincias"; 23, "El radicalismo de mañana"; 24, "Eurindia".
  4. Entre España y América: 6 volúmenes; 25, "Retablo español"; 26, "Cervantes"; 27, "Estudios hispánicos"; 28, "Silabario de la decoración americana"; 29, "Himnos quichuas y otros ensayos"; 30, "La entrevista de Guayaquil y otras investigaciones".
  5. Memorias: 1 0 volúmenes; 31,"Vida de mi madre; 32, "El mataquito"; 33,"Entre bohemios y doctores"; 34, "Viajes"; 35, "Universidad"; "36, "Política"; 37, "Jornadas"; 38,39 y 40,"Discursos",

              Las obras completas de Ricardo Rojas son en su conjunto "la autobiografía del autor, la realización espiritual de su vida en su país y en el mensaje que da unidad, originalidad y trascendencia a estos libros, homogéneos por su inspiración, pudiendo decirse de estos que son distintos como los radios de una rueda, pero todos nacen de un eje común, América, y se articulan en una circunferencia, el horizonte de lo humano, que es la rueda misma en su totalidad".
              Hemos visto a vuelo de pájaro, por así decirlo, la obra de Rojas. Era difícil que él no escribiera sobre la lengua regional, que no nos dejara su expreso mensaje:
"Si escribí los himnos quichuas es porque me había criado en esta tierra que hablaba quichua.  Porque había visto en ésta desde niño las colchas floreadas, los ornados baetones de sus cujas, pude concebir desde mi Silabario de la decoración americana, y aquí empecé, desde la adolescencia, a estudiar el tema de Ollantay, origen de la tragedia que escribí mucho después. Yo había terminado mi Colegio Nacional en 1.898, cuando una noche, en la confitería de Tarchini, me habló Ramón Carrrillo de que el padre Mossi, fallecido en el hospital que edificó mi padre, había dejado unos manuscritos sobre la versión quichua de aquella leyenda, y acaso estas noticias fueron el germen de mi afortunada creación sobre el más grande los mitos incaicos".
              No nos cabe la menor duda, el "alma precolombina" de Ricardo Rojas hizo posible la magistral interpretación del pensamiento americano, anticipando nuestra nueva raza americana; pero debió leer e investigar mucho para concretar una obra como "Ollantay", que tiene tanto que ver con el quichua y que apareció en 1.938, es decir, después de su consagrada "Historia de la literatura argentina", que publicara entre 1.914 y 1.920.
              Seguramente todo lo vertido en el cuarto capítulo -"La tradición de los indios"- lo acercó a la concreción definitiva de "Ollantay", como iremos viendo.  La presentó a los 56 años, es decir, con un pensamiento maduro y claro, totalmente asumidos su origen y su etnia.
              El idioma quichua se habla todavía profusamente en la dilatada provincia de Santiago del Estero. Y habiendo advertido que las provincias limítrofes ya no hablaban quichua, o sea que el idioma se había perdido, llamó a Santiago "isla filológico" marcada con fuerte individualidad, que a él le planteó tres problemas de historia filológico:

  1. Cómo vino el quichua a nuestro país?
  2. Por qué desapareció de las regiones fronterizas?
  3. Por qué perduró en Santiago y no en las otras provincias?

              Para el primer interrogante hoy tenemos respuestas bastantes concretas; masivamente con las expediciones conquistadoras- colonizadoras (1 543); el segundo interrogante aún es discutible, Santiago quedó aislada?, lo que sí no ponemos en duda es que fueron los catequistas, los doctrineros, los que propagaron la lengua.  Rojas también lo creyó así.
En cierto modo podemos decir que solo en Santiago se habla quichua - dice Rojas en su "Historia de la literatura argentina" - y continúa: "Los documentos litúrgicos, citados en otro capítulo, prueban su perduración en La Rioja, en Catamarca.  En los valles de Salta y en la Puna de Jujuy, suele encontrarse también alguno que otro resto de población quichuizada.  Pero tal cosa no significa que aún se hable el quichua en la vida diaria.  Conviene advertir además, que el quichua no fue una raza, si no un idioma.  Extendido a todo el Tucumán argentino después del siglo XVI, su nombre cubrió a numerosas razas o grupos etnológicos y filológicos muy diversos ".
Más adelante nos amplía" ... la adopción del quichua por el concilio y el clero, no excluye la posibilidad de que antes se lo hablara en Santiago o en otros puntos del noroeste argentino.  Por el contrario, su adopción, hace suponer que el quichua era ya un idioma generalizado, el "runasimi" que decían los Incas, "la lengua de los hombres".
              Lo cierto es que hemos llegado hasta aquí, 1.996, y seguimos hablando quichua. Un estudio realizado por la suscripta arroja el siguiente resultado: investigadas 62 comunidades, desde las escuelas, de 16.875 santiagueños, 3.870 hablan quichua y castellano, es decir, son bilingües (el 22,93%) -1.9901 1 Jornadas de Lingüística Regional en la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
             

NEGACION – ACEPTACION

              Y he aquí que en Santiago, es aún el instrumento de una copiosa literatura.  Más de 100.000 argentinos lo practican en los usos diarios de la vida, aunque hoy casi todos ellos hablen también el castellano que sus padres y abuelos ignoraban.  La prensa y la escuela han llevado a los más remotos pagos del bosque, la lengua nacional de los argentinos; pero el quichua, aunque ya muy adulterado, subsiste en refranes, fábulas, sentencias y coplas, que forman los tipos de ese folklore regional, dentro de las inasibles formas del quichua, hablado, según decimos, en todos los menesteres de la vida. Hace más de setenta años expresaba esto Rojas. Hoy seguimos teniendo población bilingüe. Hemos dado un gran paso. Ahora no lo negamos, hemos aprendido a aceptar que nuestro español convive con el quichua.  Ricardo Rojas nos advirtió, pero no le hicimos caso, tal vez porque el que lo decía era santiagueño; si lo hubiese dicho un europeo, lo tomábamos al pié de la letra.  De haber entendido el mensaje de Rojas, hoy no lamentaríamos, quizás, esta pérdida de identidad que tanto nos preocupa, sobre todo en nuestros niños y jóvenes
Pero todavía nos va a dejar algo más para nuestra lingüística regional; "Los payadores de Santiago, que cantan o componen versos quichuas no son indios, sino gauchos en el verdadero sentido de la palabra, por su tipo, su indumentaria, su mente, sus costumbres".  Lo más importante de lo antedicho es la expresión "no son indios, sino gauchos... Hoy todavía hay gente muy estudiosa que cree que tenemos reservas y que son indios los que hablan quichua, cuando la realidad es que los hablantes de hoy son bilingües y han llegado a las casas de altos estudios, y son los mestizos a los que les toca vivir la reinvindicación de la antigua lengua de los incas.  Al respecto, escribió Rojas:
"La materia, puede decirles, continúa virgen entre nosotros.  El quichua fue órgano de expansión incaica y de la cultura colonial; va pereciendo en las selvas, ignorado del todo en las ciudades de nuestra federación.  Ninguna de las universidades argentinas ha vuelto todavía sus ojos sobre el interesante fenómeno".
              Podemos decirle hoy a nuestro respetado "Huerackochi" Ricardo Rojas, así lo denominaron los peruanos el día que lo doctoraron, así lo llamaron los bandeños en un homenaje que le tributaron y donde recibió un diploma con dedicatoria en

COPLAS QUE RECOPILO EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA ARGENTINA

              Se aplica en esta transcripción, la signografla oficial que se utiliza para la enseñanza sistemática de la lecto-escritura bilingüe quichua-castellano:
Ckaran puca senckan llan                                        Iguana nariz delgada
Uyan cacheten largascka                                         cara de fofas mejillas
Maquisitun tenedor                                         manitos de tenedor
Chupitan sortijas-unta                                    cola llena de sortijas

Ckamchu canqui bala-yana                           Tu tienen un panal negro
Pupun urapi mishquioj                                   ombligo bajo, con miel,
Nokam cani bala-puca                                   yo el abejón colorado
Pupun urapi huachíoj                                     y la flecha tengo en él

Ckaran puca nisa cara                                  (Ahora) yo soy comisario
Nocka comisario cani                                    dijo la iguana una siesta
Hualuta huajyachipaichis,                              llamen pronto a la tortuga
Libretasta ckockonámpaj                               que me traiga las libretas

'Rumianpatu ckaran cuadros                        Tortuga cuero con cuadros
maquin, maniapa botonin                              manos botón de manea,
uman huaautulay pupun                                cabeza ombligo de niño,
chupan viejop claviojanin                               cola de clavija vieja

              "Las composiciones de este parágrafo han sido recogidas en Santiago por mí o por mis amigos, en boca de los payadores que las cantaban, de suerte que puedo garantizar la autenticidad de su procedencia". (Rojas en "Historia de la Literatura Argentina")

Suj chinitata nipuptin                       Al galantear a mi china
Añas añas chatiar                            se me negó y me retaba
 Taa,pishcka punchausmanta          y a los cuatro o cinco días
Muchas mana sackeara                    ya a besos no me dejaba

Ascko tutata purispa                        De tanto andar por las noches
Pushcadora huarcun ina                 tanto llegué a enflaquecer    
Tullumanta cuterani                         que era ya perro de pobre
Huajchacunap ascko ina                 y aguja para tejer

'Rumi socko cayniyquita              Ven y te diré mi vida
ámuy viday huillasckaynqui         que eres corazón de piedra
mana ckari huaayoj ina               cual si no tuvieras hijo
huañuchumpas niaranqui           me has deseado ayer que muera

quichua (redactado por el profesor Domingo Bravo y que le fue entregado en la biblioteca Bernardino Rivadavia de esa ciudad), y que él confesó la profunda emoción que le producía la palabra "Huerackochi", que significa "caballero distinguido"; así podemos decirle ahora que hemos estudiado su obra y comprendido su mensaje, por eso volvemos la mirada hacia nuestra patria continental, América, y al leer sus obras nos encontramos con nuestro destino.  A nuestra lengua regional hoy se la estudia en todos los niveles del sistema educativo y a través de la ley Federal nº 24.195 y la ley Provincial nº 5.409, es posible observarnos tal cual somos mediante el estudio lingüístico. Pero quizás lo que más podemos destacar es el hecho de que en los centros de investigaciones linguísticas del mundo, es el quichua santiagueño un motivo de estudio y de acercamiento de pueblos.
              "Estas coplas eran cantadas por nuestros antepasados, especialmente en carnaval.  De variada procedencia y diverso estilo. Unas eróticas, otras satíricas, estas elegíacas, esas de torpe sensualidad, propias de rústicos, pero que forman un breve florilegio de la musa quichua entre los gauchos de nuestro país". ('Historia de la Literatura Argentina", pag. 189).
              "Me he detenido un tanto en las transcripciones, porque se trata de materia inédita y antes no estudiaba en la Argentina. Algo escribí sobre ese aspecto de la vida nacional en  “El país de la selva”, libro de paisaje, tipos, leyendas, tradiciones  y mitos, recogidos por mí en aquella tierra de mis primeros recuerdos” (“Historia de la Literatura Argentina”, pág. 191).
              Pero ... dónde es que nosotros nos vamos a encontrar con el espíritu inca de Ricardo Rojas?  Allí donde su "alma precolombina" aflora en toda su magnitud es en "Ollantay", el titán de los Andes.  Quien lea "Ollantay" sentirá la presencia de nuestros antepasados; Rojas anduvo por allá, por el Taahuantinsuyu - región de los cuatro estados -; estuvo en la corte de Yupanqui - el que cuenta - y se enamoró de Ckollur –estrella - lo mismo que Ollantay - el guerrero triste - y va a vivir la traición de Rumi Nahui - ojo de piedra -. Llega a decir "Mi Ollantay", no la leyenda inca, sino su propio sentir, el que lo impulsa a escribirlo. "Mi Ollantay" llega, pués, no por los caminos de la erudicción sino por los de la emoción y de la vida".
              No podía, de ninguna manera, escribir tamaña obra Rojas sin haber tenido preparación previa, además de su talento y esa condición genética heredada de sus antepasados. El mismo nos cuenta desde cuando se estuvo preparando para su Ollantay:
              "Cuando Mossi vivió en Santiago del Estero, siendo cura de Atamisqui, escribió una "Gramática quichua", que mi padre, don Absalón Rojas, gobernador de dicha provincia, mandó a editar para presentarla con otros libros y productos santiagueños en la Exposición Universal de París. Mi padre fue también hábil quichuista, y de sus dos ministros no lo fue menos uno de ellos, don Jesús Fernández; el otro, el doctor Nicolás Leiva, era buen amigo personal del padre Mossi y a él dedicó el libro, del que conservo un ejemplar".
              "Años después, cuando yo terminaba mi bachillerato en Santiago del Estero, obtuve casualmente las primeras noticias del texto quichua sobre "Ollantay" y sobre la traducción al castellano dejada por aquel sabio cura de Atamisqui, que falleció por entonces en el hospital edificado por mi padre en Santiago. Mossi, aunque italiano de origen, hablase consagrado a estudios de Lingüística Americana. Cuando se publicó su gramática, mi padre lo estimuló para llevar a término su traducción ollantina, que no concluyó sino después de la muerta de mi padre". Que es lo que más nos impacta de lo expresado por Rojas?  Hablar de Lingüística Americana en aquel tiempo, es una demostración de que estuvo a la vanguardia siempre (Saussure llega a nosotros con su Lingüística General en 1.910) aunque es bueno recordar que en ese tiempo Rojas estuvo en España, donde publicó "El país de la selva”, que mereció elogiosos comentarios.  Pero precisamente en ese libro va a dedicar un capítulo al sentimiento quichua, "El trovador", donde registra un bello yaraví que a nosotros ha llegado como "dos palomitas ... se lamentaban, llorando".  Antes en las escuelas nos enseñaban a cantar este tema, pero nunca nos señalaron su origen quichua.  Qué lástima!  Ricardo Rojas fue un verdadero precursor de la Lingüística Regional, habiéndose nutrido en el habla de su gente, en el pensamiento y en el sentir de sus coterráneos.
              "Claro es que todo el espíritu de América no se reduce a la leyenda autóctono, como no se halla en las expresiones efímeras o anómalas de su actualidad cosmopolita.  La meta del porvenir no se iluminará para nuestros pueblos, sino a la luz de una tradición sin exclusiones. Nuestra América- y dentro de ella la Argentina - alcanzará la plena liberación mediante el conocimiento vivo que le dan las imágenes de sí misma, en la sucesión de todas sus etapas históricas... (Rojas).
              "Ollantay" se inspiraba en aquel Imperio e Incaico desde donde provino la lengua regional que todavía hablamos y se iniciaba con los versos de nuestra canción patria:
              Se conmueven del Inca las tumbas
              Y en sus huesos revive el ardor
              Lo que ve renovando a sus hijos
              De la patria el antiguo esplendor...
"Palabras que serán pronunciadas en la sala sin luz, antes de levantarse el telón (Rojas).
              En el final de la obra encontramos un vocabulario aclarando el significado de las palabras quichuas que el autor ha utilizado, especialmente los nombres propios.
              Preparar este trabajo me obligó a leer y releer la obra de Rojas, fundamentalmente aquellas que tienen relación directa con el quichua nuestro.  Investigando, en el deseo de demostrar cómo nuestros más brillantes pensadores pusieron su acento en este tema conversé con el profesor Domingo Bravo, que denominó a Santiago "reducto idiomático".  Rojas la llamó "isla filológico".  Nótese la diferencia.  Ellos fueron intelectuales amigos y Rojas le pidió a Bravo que le pusiera quichua santiagueño a su "Ollantay", trabajo que no pudo concluir y ante el fallecimiento de Rojas, Bravo guardó como un tesoro su trabajo.  Quiere el destino que sea yo quien abra este "cofre de cultura quichua" en víspera de la recordación de la autonomía provincial, para mostrar por primera vez este documento al público, situación que generará, sin dudas, la alegría de los quichuistas.  Tampoco dudo de la sonrisa del espíritu de Ricardo Rojas, porque finalmente las nuevas generaciones tendrán en sus manos una obra de teatro de estirpe americana;
              "Voy a perderme en el confin oscuro
              Y el nuevo Ayar que en mis entrarías llevo
              Convocará en la Pampa a las naciones,
              Raza de muchas razas en renuevo,
              Con la Estrella y el Sol en sus pendones
              Fuerte progenie de libertadores
              Volverá de las pampas a las sierras,
              Para elevar por nueva ley de amores,
              A Hijos del Sol, los Hijos de la Tierra".

 

 

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