Santiago del Estero, 1º mitad del siglo XX

Documentales de época comentados por Leonardo Gigli.
Con Dirección General de Cultura de la Provincia y Teatro "25 de Mayo", destinado a estudiantes santiagueños.

Programa Leer en Familia

Se desarrolla en escuelas rurales cercanas a la capital santiagueña. Tiene por objetivo promover la lectura con pie en el trípode familia-alumno-escuela. Con la Agrupación de Jubilados Docentes 11 de Setiembre.

Escríbanos
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Por Andrés Alberto Salas

 

Cultura Gastronomica de la Paraquaria

 

Una rica y extensa gama de creencias y mitologías abunda en toda la región Nordeste y tiene diferentes causas, tanto históricas como geográficas, geopolíticas y esencialmente culturales.
Al mundo guaranítico se le fueron incorporando las creencias de los grupos inmigrantes, ya que estos, a su vez, viajaban con su mochila repleta de sus propias sagas, las que se fueron acumulando con las de estas tierras y hoy conforman un heterogéneo conglomerado de creencias de toda índole
Así, las creencias abarcan al pan, al vino, al poder de la sal y a innumerables tradiciones que alimentan el imaginario regional y se transmiten de generación en generación. Veamos algunas de ellas:

La caña con ruda


Antecedentes.
En este contexto de mantener vigentes tantas tradiciones, una de las costumbres habituales que perduran lozanamente es la de beber la Caña con Ruda todos los primero de agosto. Cada año, se renuevan las propuestas y recomendaciones para iniciar ese mes de reconocida mala fama, embicándose unos tragos de Caña con Ruda, ya sea a nivel familiar o en distintas ceremonias que congregan a numerosos adictos a esta liturgia, en la que se conjugan travesura y el respeto consabido: "Por las dudas, que no existen brujas, pero que las hay... las hay".
Como uno de los habituales
practicantes de ese rito, a menudo me planteaba - mientras sorbía filosóficamente esa caña con ruda, de doloroso sabor en la medianoche del primero de agosto, cuál sería la razón y ser de esta costumbre, donde se suman creencias, magia, ritos y leyendas en un revoltijo de simbolismos.
Muchos defensores de lo guaranítico a ultranza, consultados, me aseguraban su origen en la mitología de esta raza, pero con argumentos más de tipo emotivo que con datos veraces, de manera tal que fui recabando mayores informaciones de otros estudiosos del folklore del país, del Paraguay y sur de Brasil, y a aquellas naciones que aportaron su inmigración. No está de más recordar el poblamiento de nuestro país, cuando millones de inmigrantes convirtieron tierra infinita en uno de los países ricos y prósperos del globo terráqueo. Y que junto con sus familias y con sus pertenencias, aquellos inmigrantes trasladaron sus creencias, costumbres y lenguas que convirtieron al país en esa inmensa ensalada, rica en matices y con sorprendentes modalidades que crecieron como grupo, se enriquecieron, se aggiornaron y finalmente pasaron a menudo de la intimidad al espacio público.
Creo que un hecho significativo es que en la abundante literatura sobre leyendas de la flora guaraní (sobre el laurel, el Mburucuyá, las tacuaras, el irupé, el mate, el isipó, el aromillo, etc.) no aparece la Ruda. Otro aspecto relevante es aquel que señala la diferente concepción del tiempo en los aborígenes. En efecto, el pensamiento europeo concibe un pasado, un presente y un futuro en un proyecto de vida. En cambio, en el pensamiento aborigen se vive en una suerte de presente continuo, al día. Y mal pueden pensar en un calendario de anticipación quienes solo viven al día y guiados por los ciclos naturales.
Como dato de interés destaquemos que en Santiago de Chile se registran recetas de sacerdotes jesuítas del año 1767 donde participa la ruda en distintos tratamientos.
La Plantita
La Ruda es una especie europea, que no es autóctona de
América. Se la conoce en Francia y en Inglaterra como Rué, en Alemania como Raute y en Rusia e Italia como Ruta. En holandés es Winjrui y en portugués se llama Arruda. El origen del término y su etimología nos llevan al latín, (Ruta) y al griego (Reuo) y que significaba salvar o proteger. Luego se da su posterior pasaje a las lenguas Romances.
Raúl Martínez Crovetto define claramente a la especie y contribuye así a su reconocimiento. El primer punto que debemos señalar es que no existen las especies Ruda macho y Ruda hembra, como es habitual escuchar, aún por las innumerables vendedoras de yuyos medicinales. La especie es hermafrodita.
La Ruda Macho es la Ruta chalepensis L y la Ruda Hembra es la Ruta graveolens L que en algunos casos se la conoce como Ruda Negra. Ambas especies se diferencian en varios aspectos y coinciden en su fuerte y penetrante olor, considerado como fuerte y desagradable, agripicante y por tal razón su extensa fama polivalente.
Ambas son rizomatosas de raíz leñosa, y de crecimiento rápido al sol y toleran heladas y bajas temperaturas inferiores a los cero grados.
La planta conocida como Ruda macho mide 100 cm. de altura, tallo cilindrico y muy ramificado, tiene sus hojas carnosas, alternas, lampiñas y pecioladas con finas divisiones y
de color verde azulado. Su flor verde amarillenta tiene el cáliz de cinco pétalos. Se presenta en distintas variedades, pero siempre de mayor tamaño que la conocida como hembra.
Una de ellas crece en terrenos pedregosos y muy soleados (R. Angustifolia), otra (R Bracteosa) en sitios baldíos, sin ninguna clase de cuidados, y la Montesina (R Montana), de hojas muy pequeñas y de fragancia mucho mas fuerte que las anteriores, recibe ese nombre por crecer en forma silvestre en laderas del viejo mundo (España, Italia y Grecia).
La variedad Chalepensis L es la más difundida en toda América.
La ruda conocida como Hembra o sea la Graveolens, es de menor tamaño, no supera los 50 cm. de altura, y el tamaño de sus hojas y pétalos es también menor que la otra.
Probablemente esa categori-zación de macho y hembra derive del tamaño diferente entre ambas variedades, y de las pautas de culturas machistas, que asocia, el tamaño a la fuerza y al poder.
De ambas especies, se emplean las hojas y los frutos en distintas preparaciones.

Propiedades Curativas

Existen referencias concretas que ya se usaba en Grecia con fines curativos Abundan, así, testimonios de Hipócrates, los estudios de Linneo (1707-1778) y otros científicos.
Como buena parte de nuestra cultura, sobre todo en el terreno de las herencias intangibles, fueron los romanos quienes la transplantaron material y espiritualmente en sus conquistas, y la llamaban Hierba de Gracia con lo que su difusión fue amplia.
Tanto es así, que en Inglaterra su uso era muy difundido en el 1500, y de acuerdo con
testimonios escritos, su difusión en el pueblo era amplia. En la obra de William Sheakespeare. Ricardo III, se hace alusión a esta hierba (la Herth of Grace), lo que marca su vigencia.
En algunas publicaciones se menciona a un sabio del año 70 después de Cristo llamado Dioscórides Pedanio, quien ya describía las bondades de esta especie en lejanas épocas, cuando no existían farmacias, ni obras sociales. Existen otros testimonios de un médico napolitano llamado Piperno, que la recomendaba contra el vértigo y la epilepsia.
Lo mismo que en Gran Bretaña sucede en España, y son aquellos aguerridos conquistadores quienes embarcan esta hierba en su viaje y la transplan-tan a tierras americanas.
Corroborando lo que decíamos acerca del aporte inmigratorio, la Ruda y sus alcances se expresan hasta en el cancionero porteño, como lo refleja Héctor Gagliardi en su visión de la italiana que regentea un conventillo.
Tiene un remedio clavado: "para curar el empacho hace un té de ruda macho, a cualquier indigestado"
La acción de la Ruda es curativa, y según la bibliografía sirve para distintas patologías, entre ellas:
Para abrir el apetito, para facilitar digestiones, para eliminar los parásitos o vermes intestinales (en este caso se ordeña a la vaca sobre un recipiente con hojas de ruda, y esa leche se debe beber en ayunas).
Es enemagoga (facilita la menstruación) y carminativa.
Es abortiva y ese es uno de los usos más comunes en las mujeres.
Es antiespasmódica, y sus hojas se emplean para calmar dolores de oído o de cabeza.
Para el corazón, contra palpitaciones y dolores.
Para dolor de oídos: exprimir hojas de Ruda, y tapar con un algodón. Es conveniente apretar una hoja contra la oreja hasta que ella haga ruido (en guaraní, el sunú).
Para reavivar un desmayado, hojas de Ruda machacadas en la nariz.
Para hacer gárgaras, disueltas en agua tibia.
Las hojas picadas en polvo, contra la sarna y otros problemas de piel.
Mezcladas con aceites para hacer fricciones o en pomadas antireumáticas.
En áreas rurales, se hace un té de esta especie la noche anterior al 1 de agosto, se hierven unas hojas de Ruda, y se deja reposar la infusión, para bebería a la mañana siguiente en ayunas y de tres tragos. En estos sitios perdura la idea de que el cuerpo se enferma por la penetración de espíritus malignos y la Ruda es lo aconsejado como santo remedio.
Es importante y habitual la vigencia de números cabalísticos, como el tres y el siete, infaltables en el recetario popular, y así tratamientos o infusiones cumpíen con esos parámetros (beber tres traguitos en ayunas, aplicar las hojas siete días en la sien del enfermo. Etc.).

Otras Propiedades


Pero la Ruda trae como valor agregado esa fama de curar, de servir para esquivar males y ser de acuerdo con su composición, efectiva para diversos pesares del alma.
Recordemos que las creencias en Payés y Saladuras son parte de la vida cotidiana local, y precisamente es la Ruda el principal antídoto, usado de diferentes formas. De esta manera, forma parte de la confección de payés y puede ser aplicada directamente, bebida en diferentes sistemas, o aspirar su aroma penetrante. Una de las principales cualidades es la de ser una especie preventiva.
Tan fuerte es su fama, que primitivamente la iglesia usaba un ramo de Ruda para bendecir con el agua bendita, y la llamaban la "Hiberta del Arrepentimiento".
Esta hierba, de acuerdo con los Arandú, se debe plantar en el ingreso de la vivienda, a la izquierda, y tiene la cualidad de absorber las malas ondas o los maleficios de algunos visitantes. Se asegura que actúa como espejo, devolviendo las ondas de los mufetas (también llamados Fulmine) que nunca faltan en estas latitudes (tocar madera). Cuando se seca la planta, hay que renovarla inmediatamente, pues
saturó su capacidad de absorción de excomúnicas.
Estas plantas, ya sean macho o hembra, son parte del stock de todas las yuyeras de la provincia, y ellas se ofrecen en importantes cantidades, lo que indica una renovación constante. Pero desconocemos si es por la existencia de exagerado número de mufetas (o malas-ondas) o de las chambonadas de los propietarios, como el autor de esta nota.
Son habituales las recomendaciones de las yuyeras, que indican atarle el tallo con una cinta roja y hablarle a la plantita para evitar que se seque y haya que renovarla.
Por otra parte, un uso frecuente en la región es el de quemar las hojas conjuntamente con plumas de tero y crines de baguales, ahumando los espacios muy "cargados" para ahuyentar maleficios. Otro uso, de última generación es el de consumirla con relación al perdón. Parece ser que quien la toma, olvida, perdona y se perdona, sobre alguna mala acción cometida.
Además, se usa como amuleto. En este caso, se deben llevar las hojitas en ropas interiores, o ubicarlas en cunas infantiles y en las ropas de cama, o colocarse también, algunas de sus hojitas detrás de la oreja, cuando se formulan tratamientos.
Conocidos investigadores como Sara^ Newbery o Félix Coluccio incorporan descripciones y usos de esta planta, que
van desde los baños al acompañamiento de otras especies con espíritu (laurel, romero, salvia), liturgias con rezos, ejecución de cruces con sus ramas, etc.
A su vez, la investigadora tu-cumana María Esther Silberman de Cywiner aporta una desconocida relación entre las herencias de la colectividad sefardí y la Ruda, que se manifiesta en innumerables hechos ligados a la liturgia religiosa específica y a las creencias del Noroeste argentino vinculadas al culto de la Pachamama, donde las apachetas marcan hitos en el paisaje árido, en un campo apasionante por la vigencia de lo simbólico. Y cuyas ceremonias precisamente coinciden con esta fecha del 1 de agosto.
La vigencia de la ruda en el cancionero sefardí es coherente con su presencia constante en la vida de esa comunidad, desde el nacimiento, con la circuncisión y otras costumbres aún usuales en el NOA y en el NEA.
En el ámbito de la agricultura, la ubicación de plantas de ruda es habitual en cultivos de otras especies, como tomates, frutillas u hortalizas, para protegerlas de los pulgones y plagas, o para ahuyentar las víboras y alimañas abundantes en el área rural. Según algunos observadores, esta costumbre derivaría de la mano de obra usual en estas explotaciones, en su mayoría bolivianos, que han aportado a su vez sus tradiciones en las que el culto a la Pachamama coincide con el uso de la ruda en sus ceremonias.
En definitiva, vemos que se trata de una especie de amplio espectro y que goza del reconocimiento generalizado en la sociedad, y de ahí deriva el dicho mas conocido que la Ruda", y que sin embargo, como una paradoja, es una gran desconocida.

La caña


El alcohol es un nombre de origen árabe (khol), y la destilación de bebidas a partir de vegetales es un arte en el que las distintas culturas aportaron lo suyo, siendo habituales los aguardientes, las grapas y otros brebajes a los que los pueblos son adictos. Cada pueblo tiene su bebida peculiar: Así, el coñac francés, la ginebra holandesa, el whisky escocés, la grapa italiana, etc.
Volvamos a recordar que Corrientes tiene profundas herencias guaraníticas, y que durante siglos su integración con el vecino Paraguay fue mucho mas fuerte que con la distante Buenos Aires. Y de paso, recordemos la afición popular al alcohol, en todas sus alternativas, en todo el nordeste nacional.
En el Paraguay, la bebida habitual es la llamada Caña paraguaya, conocida en épocas pasadas como Guaripola, una de las marcas comerciales más populares. Esta bebida, de amplia difusión en la región y que llegaba al Río de la Plata, tiene un particular sabor y bouquet, que no pudo reemplazarse en el resto de la geografía nacional, quizás debido a los vegetales usados, o al tipo de agua. Pero es como el whisky escocés, característica... y difícil de falsificar, a pesar de contar en esta provincia con los insumos adecuados
En esta zona, la caña se consume con innumerables excusas. Cuando hace frío, como poncho interno. Cuando hace calor, como refresco. Cuando hay tristeza, para matar las penas. Cuando hay alegría, para festejar. Para abrir el apetito o para bajar la comilona, para darse animo y coraje, para meter a algún santito en la botella hasta que cumpla lo solicitado ... y hasta para cuidar la salud.
La guaripola, en el decir del folklorólogo paraguayo Mauricio Cardozo Ocampo, es un emporio, que puede brindar felicidad o desdicha, según su uso, prudente o descontrolado.
Existen innumerables canciones, dichos y ñeengás dedicadas a esta bebida tan particular.

La cana con ruda


Probablemente, como tantas de las simbiosis que se dieron en nuestras tierras, se integraron las cualidades de la Ruda con las de la caña, y así nació esta costumbre tan nuestra, que hasta cuenta con Festivales en diversos
sitios de la región, los que suelen iniciarse la noche del 31 de julio con distintas liturgias.
Pero sobre todo, en el cora-zón de cada vivienda, y donde vive un correntino exiliado de su tierra, sobrevive esta costumbre, tan ligada a su mundo emocional y afectivo. Generalmente se introducen las hojas o una ramita de la Ruda en la botella, donde se produce la anhelada química protectora, y se consuma la "poción mágica". Algunos lo hacen 7 días antes, pero la mayoría de los hogares guardan esa botella, que sale a relucir cada año en esa fecha, hasta agotar el contenido.
Varían las modalidades de su ingesta.
En algunos casos se espera en ceremonias especiales la cero hora del primero, para realizar las libaciones, mientras que en otros casos ellas se hacen antes del desayuno y los mates matutinos, en compañía de la familia, y en ese caso se mojan los labios de los bebés, a en caso de viajar, se traslada una petaca con el brebaje para no fallar al ritual, modalidad practicada por el autor de esta nota en sus frecuentes viajes.
Relata Miguel López Breard que cuando se bebía esa caña invitado en alguna casa, los invitados le dedicaban una copla, de la que el autor recopila muchísimas en sus libros. Una de ellas dice "aguardiente maliciosa,/ que al cura empedaste, / al sacristán dejaste loco, / ¡Pero a mí, ¡que me vas a hacer / si de hace rato te conozco...".
Recordemos que Rodolfo Kusch señalaba que el indígena privilegia un saber de la vida antes que de las cosas. Y que en sus culturas, se resuelve el miedo ante el acecho de fuerzas negativas buscando un brujo o payé y elaborando el conjuro: su verdad es eso: una verdad de conjuro.
El europeo, en cambio, y especialmente a partir del Renacimiento, busca "escamotear" el miedo, elaborando los elementos que permitan dominarlo y desalojarlo de la realidad (así crea la seguridad de la ciudad, de la ciencia, la técnica, a partir de las cuales el hombre se convierte en agresor del mundo),
El nativo americano, en cambio, se siente afectado por el mundo, no intenta vencer el miedo, sino mas bien resistirlo, y de allí la necesidad del conjuro como un modo de restablecer el equilibrio, donde el miedo subsiste, pero controlado en sus efectos.
Referente a la fecha elegida, probablemente lo sea por ser agosto un mes de mala fama, muy frío y extenso con sus 31 días. Pero en realidad, el mes más temido aquí y en el área rural, sea el de Octubre, con sus lluvias, por lo que tiene una densa historia registrada en el excelente relato Karai-Octubre de Ffanklin uveda.
Y en esta sociedad globaliza-da y anómica, la perduración de estas costumbres es una referencia elocuente del peso de tradiciones y paradigmas, ligados a la religiosidad popular.
En una región donde perduran las raíces guaraníticas, esta Herencia viva demuestra como se asimilan y se entrelazan leyendas, mitos y costumbres, fuertemente entroncadas con las creencias mas profundas de cada uno de nosotros.
Y en lo concerniente a beber brebajes alcohólicos, estudios científicos, demuestran que la abundancia del consumo de chicha en grupos aborígenes, los prevem'a de las enfermedades habituales en los hombres blancos, como ser los cálculos hepáticos o biliares, la gota y el asma. Además estos muchachos, llegaban a ancianos con todos sus dientes, algo que hoy no sucede en nuestra cultura de visitar regularmente al dentista.

La sal


Desde los relatos griegos de Homero, la sal figura como un elemento muy importante. Así, estar sentado cercano a la ubicación del salero era una distinción en cualquier banquete.
Recordemos también que el té mino Salario, viene dé aquella forma de pago, con sal. Probablemente sea esta región, la que cuente con mayor cantidad de creencias, mitos y relatos de hechos fantásticos que en un moto-perpetuo se reciclan entre los cuatro países, ayudados por el atraso crónico de extensas zonas rurales y las pautas culturales de diferentes herencias, pero sobre todo la llamada vocación de creer en lo fantástico.
Entre las creencias comunes, la Sal adquiere un valor particular, no solo a nivel de su ingesta como complemento esencial de la alimentación, sino también en los poderes que se le atribuyen, como parte de la farmacopea y fundamentalmente en su acción dentro del payé.
De difícil adquisición en esta región alejada de las salinas proveedoras, su obtención no resultó fácil, y siempre resultó costosa.
Recordemos que con este insumo existen innumerables creencias universales, como que derramarla trae mala suerte, las bondades de llevar como amuleto siete granos de ella en algún lado, o dejar el frasco siempre abierto en la cocina para alejar la miseria del hogar. Como no podía ser de otra manera, el habla popular la tiene incorporada, y estar Salado, es estar con mala suerte. Salar a una persona, es "trabajarla para que le suceda algún daño", ya que generalmente se la utiliza para concretar agresiones.
Así, se suele arrojar sal gruesa en la puerta de los enemigos, en su asiento y, cuando se puede, en su cama. A veces se la usa sola, y otras mezclada con aceite u otros productos pues abundan las técnicas y metodologías, así como las oraciones o versitos para cada ocasión.
Como curiosidad, señalemos que un principio básico en la tecnología del payé, aconseja no usar el mortero de la cocina, para elaborar estos preparados perversos, dado que entonces el efecto se vuelve hacia el autor y no hacia la víctima.
También en la medicina casera, son habituales los usos de la sal gruesa para todo tipo de dolencias, desde las muelas a los moretones, hasta un amplio espectro de enfermedades más serias.
La llamada Sal Inglesa, un medicamento habitual en los botiquines caseros, perdura como parte de los recuerdos de la gente mayor, cuando su ingesta era forzosa dos o tres veces al año, para limpiar el estómago.

Cosas de Dios

En la costa del río Uruguay, aún perduran pautas heredadas he las Misiones Jesuíticas Guaraníes, que fueron expulsadas en 1768. Así, una curiosa religiosidad impregna desde el trabajo hasta los hechos más intrascendentes de la vida, especialmente en el medio rural.
Valga como ejemplo lo ocurrido a la Sra. R. que estaba reunida cenando con unas amigas en su casa y se les ocurrió comer naranjas, de las que tenían un árbol cargado en el patio del fondo. Llamó entonces a su empleada y le pidió que fuera a cortarle unas cuantas y se las llevara a la mesa, para lucirse con sus visitas. La muchacha, sin dudarlo, le contestó que no podía hacerlo, pues el dueño del árbol no lo permitía sacarlas de noche. La respuesta desconcertó a la anfitriona, quien le recordó que el naranjo era su árbol, a lo que la empleada domestica le recordó que el dueño es Dios, y no quiere que de noche le saquen sus frutos...
De gauchidos y afines
El mundo de las creencias, en esta región es muy extenso y se desglosa en numerosos protagonistas. Al santoral Oficial, se agrega el Profano, el de los Seres Imaginarios, el de los extraños animales y el de los Gauchillos.
Escapa a este libro la descripción y análisis de este universo, que es motivo de un libro del autor, donde se estudia este particular fenómeno que hoy, se ha propagado por todo el
económicas fueron incrementándose.
Y donde a pesar de las carencias y crisis, se siguen
respetando a algunos animales, a los que no se consume. Es típico, el caballo, a quien se respeta y no se faena tal como sucede en otras culturas. O no consumir tortugas, por entender que su lentitud se transfiere al comensal, impidiéndole progresar.
Pero es bueno hacer una referencia a la relación de este universo con la comida o los alimentos que en algunos casos es lo esencial, como en la leyenda del Karai-Octubre de vigencia en el área rural.
En este caso cada familia debe dejar para este misterioso personaje, todo tipo de alimentos, exhibir abundancia para que el visitante interceda ayudándolo con sus cultivos y animales. Si no se cumple con el ritual, se corre el riesgo de sufrir desgracias, o hambres. Recordemos que en el mes de octubre, que en la zona es muy lluvioso, se agotan las reservas alimenticias del año que finaliza, y aún no producen las nuevas sementeras y los animales están muy flacos por carencia de los pastos.
A otros personajes del imaginario, se le deben dejar ofrendas como tabaco y miel, como es el caso del Pombero, y así en la extensa lista de creencias se suman diferentes modalidades.
Un factor determinante de las comidas asociadas, lo marca el clima con su temperatura muy cálida, de prolongados veranos.
Por tal causa, generalmente y ligado al tiempo caluroso que predomina a lo largo del año lo más usual son los asados, adecuados a cualquier clima y temperatura y a la facilidad de obtener una vaquillona de regalo en la zona. Normalmente, cada creencia hace que los fieles vayan aportando a lo largo del año sus limosnas o promesas al Ser en el que creen, que se traducen en la fecha indicada en la fiesta con la comida, (financiada por esos aportes, más los de vecinos y comerciantes y frecuentemente las dirigencias políticas, hábiles en capitalizar y mezclar lo sagrado con el arte de sumar votos).
El gerenciamiento de cada
creencia cuenta con sus servidores, que en definitiva canalizan y organizan la Fiesta. Esta tarea, en la mayoría de los casos observados recae en mujeres de edad avanzada, y muy pocas veces en hombres.
Si es en épocas de frío se incorporan chocolates con facturas para los niños a media mañana, y en función de la procesión, su liturgia y horarios, luego se pasa al hemisferio gastronómico con, locros, asados, guisos, o en situaciones de escasez de democráticas chori-paneadas con gaseosas.
Esta realidad, tiene diferentes matices según el motivo de la Fiesta, su entorno, y la capacidad económica del grupo. Cuando son multitudinarias, con miles de asistentes en el día clave, y se desbordan todas las previsiones, aparecen los vendedores ambulantes con sus ofertas gastronómicas de todo tipo , y que oscilan desde los pastelitos, al sandwich de milanesa, chorizos, pollos asados y carnes elaborados en precarias instalaciones, paralelas a la venta de bebidas, gaseosas, cervezas o las alcohólicas.


 

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