El objeto del presente trabajo es analizar una publicación periódica destinada a la docencia, la primera en su género en el ámbito de la provincia de Sgo. del Estero, y su relación con las políticas públicas de educación que no solo configuraron el sistema educativo provincial, sino que operaron como reorganizadoras de la cultura de la sociedad de fines del s. XlX y principios del s. XX.
La propuesta se enmarca en la perspectiva de una historia social de la educación, en tanto investiga los modos, medios y relaciones sociales de producción, transmisión, apropiación y distribución de saberes, que se dan en un espacio y un tiempo determinado, y su vinculación con otras dimensiones contextúales.1 Según Beatriz Sarlo/ en la Argentina las destrezas de la lectura y la escritura comunicadas por la escuela, se manifestaron con eficiencia en la primera mitad del siglo XX, junto con ese artefacto de difusión, promoción y distribución de cultura que fue el libro, las revistas, el periódico, la página impresa constituyeron un campo. Citando a Guinzburg afirma que la cultura ( incluida la c. popular) en los últimos doscientos años "es una cultura donde la página impresa se encuentra con la experiencia", recuerda también lo que su aparición significó para los cuentistas orales campesinos, aunque prefiere referirse al cambio cultural en términos de conflictos y no de amenazas.
Al desarrollarse los sistemas educativos, en el contexto de consolidación del Estado Nacional, cuyo objetivo fundamental se centró en la formación del ciudadano y en el que los pilares fueron la alfabetización y la construcción de la identidad nacional, aquellos requirieron de personas con un tipo de preparación o "instrucción", "la tarea de enseñar... se transforma en una práctica específica, con una misión de corte civilizadora yhomogeneizadora"3, en el marco del proyecto educativo liberal.
Dentro de las tradiciones que mayor impacto han tenido en la formación docente del nivel de enseñanza primaria, diversos autores destacan la tendencia normalizadora que sirvió de base para la formación de maestros, al mismo tiempo que marcó formas en las instituciones y en los currículos, en las prácticas, rituales y discursos de los docentes.
La creación de la Escuela Normal de Paraná en 1870 inicia el proceso de institucio-nalización en nuestro país del normalismo; hasta entonces los requisitos para acceder al ejercicio de la práctica eran inexistentes o de escasa capacitación. Marengo sostiene la conformación de un cuerpo de saberes específicos derivados de la práctica educativa, "Estos saberes van a encontrar distintas vías de difusión que podemos verificar en la gran cantidad de publicaciones referidas a educación que circulan en la época."4 En efecto, la historiografía especializada da cuenta de la aparición de numerosas revistas educativas que publicaron tanto los órganos de gobierno nacional y/o provinciales como las diversas asociaciones de educadores que se fundaron en la segunda mitad del siglo XIX y en el siglo XX, en nuestro país. Sostienen Claudia Bracchi y otros5 que con el nombre de "Los Anales de la Educación Común", Sarmiento fundó la publicación semi - oficial, patrocinada por el gobierno nacional y auspiciada por la provincia de Buenos Aires, pero de carácter independiente, cuya primera edición fue del 12 de enero de 1858. En 1876, creada la Dirección General de Escuelas reapareció con el nombre de" La Educación común en la provincia de Buenos Aires" y luego, simplemente "La Educación común". En 1884 se denominó "Revista de Educación"y entre 1894 y 1916, "Boletín de Enseñanza y Administración Escolar", bajo la gestión de Francisco Berra. En este período su publicación constaba de seis secciones, y fue paralela a la de la provincia de Sgo. del Estero. Esas secciones fueron: del Director, de colaboradores, consultas, transcripciones, documentación oficial y misceláneas. Podemos afirmar entonces, que esta revista sirvió de modelo para quienes concretaron el mandato de la Ley de Educación del 3 de octubre de 1887, en Santiago del Estero. Esta preveía la redacción de una revista" de espíritu amplio", dirigida al personal de enseñanza. Textualmente en el Cap. VII, al fijar las atribuciones del Director General, en el art. 48 inc. 82 dice: "Dirigir una publicación periódica en que se inserten todas las leyes, decretos, reglamentos, informes y demás actos administrativos que se relacionen con la educación primaria; como asimismo los datos, instrucciones y conocimientos tendentes a impulsar su progreso." ^
En sesión del 6 de diciembre de 1898, el Consejo Gral. de Educación de la Provincia de Santiago del Estero, autorizó la solicitud del Director Gral. de Escuelas Maximio S. Victoria6 "para fundar una revista que será órgano del Consejo".7
La mencionada revista se publicó entre febrero de 1899 y diciembre del 900, a través de quince números, con una periodicidad irregular, a veces mensual, bimestral, cuatrimestral. En el número uno se establecía que la publicación sería de distribución gratuita para todo el personal docente y comisiones escolares de la provincia y que debía ser incorporada al Archivo de las escuelas, en forma de colección. En la Memoria de la Dirección Gral. de Escuelasd 898-1900), M. S. V. da cuenta de la fundación de Los Anales como una revista "de informaciones y de propaganda...que ha aparecido durante dos años- habiéndosela suprimido en el año en curso(1901), por haberse suprimido del Presupuesto la partida de Impresiones."8
En primer término nos interesa plantear una serie de interrogaciones como una forma de aproximación al material empírico: ¿Cuál es la procedencia e inserción institucional de sus autores? ¿A que público lector está dirigido?
¿Qué analizan los libros reseñados? ¿Se perciben redes interins-titucionales? ¿Cuáles son los perfiles ideológicos de los colaboradores y /o redactores? ¿Cuál era su visión del mundo? ¿Qué distribución cultural del conocimiento propone la revista?
Realizada la descripción y el análisis de la publicación seleccionada, el trabajo se orienta a desentrañar la relación de la misma con las políticas públicas que le dieron origen, con la profesiona-lización de la docencia y la construcción de nuevos espacios de sociabilidad y de conformación de opinión pública en el contexto de una provincia que se incorporaba al orden conservador, mientras sustituía las ancestrales culturas orales por el alfabeto.
La hipótesis que se sustenta es que la revista fue proyectada como vocero de un plan de reforma de la educación común a cargo de un grupo de normalistas cuyos saberes, configurados como conocimiento derivado de la práctica docente, se difundieron a través de esta primera publicación periódica. Experiencia que, si bien fue de corta duración, sirvió para impulsar otras propuestas editoriales tanto oficiales como de asociaciones docentes. Si cabe identificarla como una expresión de la tendencia positivista común a la época y a los sujetos de la educación mencionados, no es menos cierto que significó un avance democratizador en el sentido de comunicar al lado de la norma, las iniciativas, las prácticas, los proyectos, los conflictos, y hasta el registro de las voces de nuevos actores sociales como las mujeres docentes. Por cierto que no podemos desconocer que, al igual que la prensa y las revistas de educación de la segunda mitad del siglo XIX en nuestro país, cumplió un rol de moralización de la docencia, y reforzó las concepciones vigentes en el orden social.
Historiografía, normalismo y prensa educativa.
En la historiografía de la educación argentina numerosas investigaciones han analizado al normalismo como tradición en la formación docente. "Constituido a partir de la experiencia de las Escuelas Normales en las décadas de 1870 a 1900, el normalismo se convirtió en una matriz de pensamiento para muchas generaciones de pedagogos., .fue en primer lugar una estrategia centralizada del Estado para ordenar y encauzar la heterogeneidad de instituciones existentes, a cargo de maestros sin formación, de inmigrantes y de la Iglesia Católica....El discurso normalista, reescribió así en forma de clave educativa, la propuesta estatal de finales del siglo XIX."'* Respecto del mismo, Birgin, Dustchazky y Dussel opinan que constituyó uno de los discursos pedagógicos mas influyentes dentro del espacio educativo y cultural argentino y significó un impulso renovador de nuestra cultura. Entre las características del normalismo mencionan:
■ consideración de la educación como conocimiento científico específico y consenso en cuanto a que la enseñanza debía ser monopolizada por quienes se capacitaran en esta ciencia.
■ como proyecto y dispositivo institucional debía estar vinculado a la escuela primaria común sarmientina.
■ esta alineación con la escuela primaria se fundamenta en una ideología republicana que "se afirmaba en valores laicos y plebeyos, que se oponían a una cultura aristocrática y clerical"1"
■ en la oposición entre ciencia y fe, progreso y tradición, los normalistas identificaban a la primera de cada una con la acción del Estado.
■ En tanto difusores de la cultura letrada, los maestros normales participaron de un movimiento de reforma de las costumbres que a juicio de De Miguel (citada por las autoras) se identifica con el proceso detrasformación de las culturas orales campesinas a la cultura letrada urbana.
Sandra Carli transcribe una cita de Carlos Vergara en la que éste reconoce entre las prácticas republicanas de los alumnos de la E. N. de Paraná, la vida de asociación y las asambleas para la toma de decisiones, "las cuestiones formativas dieron lugar a formas de asociación y trabajo colectivo"," y menciona a Sara Figueroa quien relata la experiencia de la "Filantrópica Normal" y "El Ateneo" como asociaciones con fines, esta última, literarios y culturales, que editaba una hoja literaria. Otra, fue la Sociedad de Estudios Rivada-via, cuya publicación fue la revista "Brisas de Paraná", que cuando se fusionó con el Centro San Martín, tomó el nombre de Bartolomé Mitre y publicó en 1891 la revista quincenal "Sarmiento" que a juiciode Carli llegó al nivel de "La Educación" de Vergara.12
A su vez, Vilma Pruzzo" al analizar las distintas perspectivas historiógrafos sobre el normalismo: por un lado, la que lo considera como centro difusor de cultura y de movilidad social y a los maestros con roles sociales enaltecidos por su misión civilizadora, y por el otro, la que sostiene su función homogeneizadora y de disciplinamiento en relación con el nuevo orden, critica a ambas. Entiende que la inculcación ideológica no es privativa de los orígenes del sistema educativo sino que se extiende hasta nuestros días. Advierte acerca de los análisis homogéneos del proceso de imposición ideológica del proyecto impulsado por el Estado educador, por cuanto no tendrían en cuenta la acción de sujetos en tanto éstos resisten, provocan conflictos,.. .o sea son instituyen-tes en el transcurso de la historia, que no permanece inmutable.
En cuanto a la consideración del alto grado de disciplinamiento con que se califica la actividad del normalismo, en desmedro del
desarrollo de conocimientos o habilidades intelectuales, opina que "la proliferación de revistas educativas (Sarmiento fue el creador de la primera de ellas: Anales de Educación común), las publicaciones de anarquistas y socialistas, muchos de ellos maestros y profesores; las Conferencias Pedagógicas; los Ateneos en la Bibliotecas Populares..." le sirven de sustento para sostener que no estaban desprovistos de herramientas intelectuales para la crítica y la reflexión. En su hipótesis, afirma que el normalismo no identifica solo a la primera etapa histórica de formación del magisterio, sino lo concibe como institución social en la que confluyeron diferentes tradiciones educativas y que se singularizan en las Escuelas Normales creadas a partir de 1870. "El normalismo desde su nacimiento encarnó los ideales republicanos decimonónicos con la profunda fe en la ciencia para apuntalar el progreso y con la necesidad de garantizar la construcción de la identidad nacional: mas que subditos el nuevo orden requería ciudadanos.. .la función del sistema formador era eminentemente política, con maestros conscientes de su rol en la formación de sujetos políticos capaces de construir el nuevo Estado...y permitió el ascenso social de distintos sectores. Incluso los mismo graduados fueron sujetos contestatarios, que ingresaron al mundo de las letras a través de revistas y otras publicaciones, al mundo de la política o al de los estudios superiores. Fueron también productores de cultura, y presionaron al Estado para que les habilitara nuevos ámbitos de formación."14
Según Roberto Marengo'1, la aparición de la revista "El Monitor de la Educación Común", como órgano del Consejo Nacional de Educación, fue significativa en tanto emitió la voz oficial, dominante en la organización educativa de la época. Este autor reconoce el sentido parcial del relato en tanto se trata de una perspectiva que parte de un lugar específico como es el del gobierno nacional, aunque incorpora otras voces disonantes, voces que identifica como del disenso, de la resistencia, de lo diferente, y justamente entre esas voces alternas incluye la de Maximio Victoria, al lado de las de Carlos Vergara, José Zubiaur, Ángel Bassi, Ernesto y Rosendo Bavio, etc.Ya mencionamos al primero como director de Los Anales de Santiago, en cuyos números colaboraron los restantes, o bien fueron seleccionados fragmentos de sus obras en las páginas de la revista.
La prensa en nuestra provincia
Según Luis Alen Lascano, en el año 1898, en Santiago del Estero nacía el diario "El Liberal" "apadrinado por el doctor Napoleón Taboada, Pablo Lascano, Mariano Paz y Juan A. Figueroa, el viejo núcleo mitrista que se formara alrededor del desaparecido órgano "El País" de don Manuel Gorostiaga"16. Al año siguiente en confrontación y para contrarrestar la prédica opositora de "El Liberal" apareció "La Reforma" como diario oficialista redactado por Jaime Agüero, Genaro Martínez Pita, Baltasar Olaechea y Alcorta y Andrés A. Figueroa. El gobierno de Palacio, caracterizado como de gestión austera, se extendió entre 1898-1901, con Remigio Carol como Vice Gobernador. Entre sus iniciativas Alen Lascano destaca la reforma de la ley de educación y de la ley de renta escolar, la sanción de un nuevo Reglamento General de Escuelas y el Plan de estudios primarios. "El impulso educacional era estimulado por el Consejo de Educación bajo la presidencia del profesor Maximio S. Victoria"17. Ajuicio del citado autor la cuestión educativa estaba imbuida por el positivismo liberal.
Por otra parte Luis Ledesma Medina, afirma que la publicación de folletos, algunos de los cuales eran las impresiones de las conferencias públicas dictadas en el Colegio Nacional, antecedió a la de revistas y libros, y precisa su inicio, en la década del ochenta. En el plano o campo de la educación menciona que en 1886, en el gobierno de don Absalón Rojas" se publicó una hoja de gran formato con interesantes datos estadísticos referentes al estado de la instrucción pública y privada en la provincia"'8.Tanto José Castiglione'' como Luis Ledesma Medina señalan a Los Anales de la Educación como la primera publicación en su género en la provincia, tal como lo afirmaron los propios redactores de la misma.
Los anales de la educación de Santiago del Estero
Con visible optimismo el Director Maximio Victoria enunciaba, entre los "Propósitos" de la publicación, el trabajo en pos de "coordenar los elementos sociológicos de este Estado: religión, gobierno, educación, familia, territorio, lengua, industrias y comercio",y lanzaba una convocatoria a los hombres de buena voluntad para que a través de este medio difundan: "la ciencia úti I, la virtud real, las ocupaciones honestas, el arte excelso."
La revista tenía como destinatario al personal docente. En el contexto finisecular la provincia, si bien ya había iniciado el proceso de formación docente profesional mediante la creación de escuelas normales nacionales (una de varones y una de mujeres), solo contaba con cerca de la mitad de maestros/as con "diploma" en ejercicio. Por lo tanto, una de las estrategias para resolver el problema de la falta de maestros ¡dóneos fueron las Conferencias Pedagógicas y la publicación de Los Anales. Ambas pretendían fundamentarse en la ciencia pedagógica.
En su edición número uno enunciaba como programación siete
secciones fijas:
1. Redacción y colaboraciones.
2. Traducciones, transcripciones, resúmenes de trabajos de carácter científico, industrial o artístico,...
3. Revista de revistas de su género.
4. Sección oficiaK documentos, informes, estadística escolar, memorias, resoluciones,...)
5. Bibliografía.
6. Sección Práctica (lecciones, modelos , observaciones, experimentaciones, etc..)
7. Sección noticiosa e informativa.
La redacción estuvo a cargo de inspectores, en un primer momento del Secretario Ramón Carrillo2" y luego, en la mayoría de los números publicados, de Medardo Moreno Saravia '. En los que no se menciona al redactor, solo se consigna Director General de Educación y Secretario, Maximio S. Victoria y Santiago Lugo-nes, respectivamente. En cuanto a los traductores solo se mencionan a Demetrio Méndez y Rita Latallada de Victoria. En ocasión de la publicación de la biografía de Amadeo Jacques, se afirma la superioridad de la traducción de Excursión al Río Salado realizada por Los Anales, con respecto a la de la edición de La Biblioteca bajo la dirección de Paul Groussac, debido a que existía la probabilidad de que se tratara del original. Cabe recordar que la hija de Jacques, Francisca, fue integrante del Consejo General de Educación en ese momento.
Si bien se trata de un texto múltiple, la sección oficial ocupa la mayor proporción del contenido en el conjunto de los números publicados, y es el eje alrededor del cual se articulan las restantes secciones. Está compuesta por una sección administrativa en la que se incluyen Actas de las reuniones del Consejo, informes, estadística escolar, memorias, resoluciones.... y la correspondiente a la Dirección General con notas, telegramas, Circulares, Programas de las Conferencias Pedagógicas. Reglamentos, etc., emitidas por ese órgano del gobierno de la educación.
En las páginas iniciales de cada número de Los Anales que generalmente llevan la firma de su Director, se desarrollan una serie de cuestiones que identificamos como los lineamientos de la política educacional del gobierno de Dámaso Palacio( algunos de cuyos discursos se publican), a cargo de un equipo de normalistas bajo la dirección de Maximio S. Victoria. En su discurso pedagógico convoca al personal docente a la acción civilizadora, al trabajo en pos de la instrucción pública, cuestión privilegiada en el período que analizamos. La paz, la administración, el orden y el progreso son los conceptos claves que difunde, en coincidencia con el lema de quienes regían el orden conservador a nivel nacional. Esos ideales solo podían hacerse posible mediante la institución escuela. Esta es definida "casa del pueblo, línea neutral adonde converjan los nobles propósitos de cada vecindario, casa de alegría, de paz y de amor para los educandos, gabinetes de observación adonde ellos vayan a observar, clasificar, experimentar los fenómenos de la naturaleza,...centros de estudio.. Jugares públicos..."" Su interpretación del mundo como el de un organismo que evoluciona regido por leyes positivas, la consideración de los hechos como fenómenos que pueden ser explicados por la ciencia, la fe en el progreso indefinido, etc.. nos muestran la influencia de los principios de Comte y del evolucionismo spenceriano.
En el marco del surgimiento y consolidación de políticas públicas de educación que en el discurso se expresaban como de Instrucción Pública, la gestión 1898-1901, llevó a cabo un proceso de reforma normativo, del currículo, de jerarquización de las escuelas, de profesionalización del personal docente, de edificación escolar, que significaron cambios en el largo proceso de escolarización, iniciado unas décadas antes. Desde una perspectiva crítica podemos considerar Los Anales de la Educación como difusora del "orden normalizador"2' propiciado por el Estado, con una función homogeneizadora y de disciplinamiento de quienes se transformarían en agentes de un Estado que modelaba de esta forma a los servidores públicos.
La publicación del conjunto de iniciativas promovidas, tales como: el inicio de exposiciones anuales que los propios actores reconocen como manifestación de la tendencia práctica y regional de la que eran partidarios y en las que participaban las escuelas de la ciudad capital y "varias" de la campaña; la realización de excursiones; la creación de la oficina de Estadística Escolar; la propuesta de creación de escuelas ambulantes y de escuelas de Artes y Oficios para niños y niñas, de una escuela de agricultura, de escuelas para obreros, y/ o dominicales, de telegrafía, el proyecto de Fiestas Mayas, la propuesta de creación de jardines de infantes, el fomento de la formación de sociedades protectoras de la educación y de bibliotecas, chacras y museos escolares...convierten a la revista en fuente valiosísima de conocimiento del saber pedagógico de los sujetos que intervenían en la gestión educativa, asícomo de la cultura de la sociedad de su época.
Los informes
Los informes de los inspectores constituyen uno de los aspectos o dimensiones de mayor relevancia para la comprensión de la cultura letrada que éstos actores del sistema transmitían a través de la publicación, en sus visitas y mediante su propio rol de modelos del personal docente. La mayoría de los informes de inspección se organizan del siguiente modo: referencias a edificación, mobiliario y descripción del lugar y condiciones en que relato difundido por la referida revista, afirma: "Existen elementos suficientes como para postular la existencia de una tendencia democrática radicalizada" que si bien no lograron organizarse como corriente formal, ni que prosperara una alternativa pedagógica hegemónica, bregaron por la participación de la comunidad educativa y se opusieron a las arbitrariedades de una burocracia educacional en gestación, entre otras características que los distinguen de los normalizadores."2' Consideramos entonces que la voz oficial de los Anales en Sgo. del Estero esta compuesta por integrantes de ambas tendencias pero con predominio de la primera.
Através de la sección oficial también identificamos los conflictos que se produjeron en el interior del grupo de redactores y/o de la gestión del gobierno escolar, como entre éstos y la sociedad local. Un ejemplo del primer tipo fue la publicación de la documentación relacionada con la denuncia que el presidente del Consejo General de Educación realizara en contra del secretario Lugones, por la cual acusó a éste de malversación de fondos públicos a raíz de los contratos de edificación escolar, y a su vez como réplica Lugones denunció al Consejo General de Educación por una serie de irregularidades relacionadas con designaciones de personal y las asignaciones salariales correspondientes. Esto motivó la orden de un sumario, que se dio a conocer en la revista. El P. E. nombró una Comisión investigadora integrada por B. Olaechea y Alcorta, Félix Cordero y Juan Anchezar. La que en un extenso informe analizó los veintiocho cargos formulados contra el organismo educacional y declaró a la mayoría "insubsistentes". Lo cual fue confirmado por Vista Fiscal con la firma de G. Martínez Pita. Como corolario de este procedimiento se apercibió al Pte. del Consejo por omisiones observadas en el cumplimiento de su cargo y se produjo la renuncia de Maximio S. Victoria, que no fue aceptada, en ese momento.
Respecto de la reforma normativa, en 1898 se produjeron cambios en la ley de educación vigente, de las que da cuenta la sección destinada a publicación de documentos, referidos a las funciones administrativas y técnicas del Consejo General de Educación y del Cuerpo de Inspectores, asi como en la de renta escolar. Justamente con el título "La Renta Escolar" se reproducen los argumentos que el Sr., Inspector Nacional, J.F. Bessares adujo al oponerse a la reforma de los artículos 4S y 52 de la Ley del 29 de diciembre de 1897 sobre renta escolar, que traspasó la percepción de papel sellado de manos del Consejo al P. E. provincial. Si por un lado, se afectaba la autonomía de la institución del gobierno escolar , por el otro, las acusaciones de supuestos timbrados apócrifos fundamentaban tal medida.
Con relación a la cuestión de la profesionalización docente las Conferencias Pedagógicas se presentaron como una de las estrate-
gias destinadas a la capacitación de la docencia. Si bien éstas ya se dictaban en el ámbito nacional y el Consejo Nacional de Educación las había reglamentado en 1887 e, incluso las había modificado en 1893, en nuestra provincia en 1899, a través de la revista, se dio a conocer su programación y su reglamentación, elaborada por el Consejo General de Educación de Sgo. del Estero, y se informó sobre su práctica. Además se publicaron algunas de las exposiciones, por ejemplo, la crónica de historia de la educación en Sgo. del Estero por B. Olaechea y Alcorta. Este ingeniero, perteneciente a la élite local, fue uno de los que colaboraron en la publicación. Su ascendencia sobre los redactores de la revista se debió probablemente a su condición de profesor y rector del Colegio Nacional, en cuya escuela normal anexa se habían formado la mayoría de los mismo. Otro político y literato, invitado por el inspector Antenor Ferreira, fue Pablo Lascano, para disertar sobre los fundamentos de nuestra sociedad, cuyo agradecimiento de participación se transcribe entre la correspondencia recibida por la revista.
Sus secciones
En realidad el conjunto de secciones que integraban la publicación fue pensado con esa finalidad de construcción de un nuevo sujeto educador/ civilizador, lo que nos conduce a cuestionarnos acerca de la imagen de lector/a que los autores pretendían formar. Al anunciar la participación de los intelectuales nombrados, la Dirección expresa:"convencida de la necesidad de complicar, éste es el término, a los hombres de pensamiento y al pueblo en la tarea social compleja del maestro de escuela..." Lo cual se articula con uno de los proyectos presentados por el Presidente Maximio S. Victoria de creación de una escuela normal provincial, que da a conocer en el Informe de su gestión referida a 1899 y publicada en el NQ12 de la revista, de abril de 1900. Resulta una preocupación constante la de la formación del personal docente: la escasez de "maestros con diploma" denunciada en los informes de los inspectores, la cuestión de la calidad de la educación y de la instrucción planteada por la Dirección Gral. de Escuelas, y la formulación de un nuevo "plan general de educación" para las escuelas primarias aprobado por el Consejo, expuesto a través de la revista, que comprendía los siguientes aspectos: Educación Física, Educación Moral, Educación Científica, Educación Literaria, Educación Industrial, y Educación Estética.
Esta clasificación del currículo denota las concepciones pedagógicas que lo sustentaban. Podemos afirmar que tanto los redactores, como los colaboradores y / o autores cuyos libros se reseñan, adscribían en general, al positivismo pedagógico, al igual que la mayoría de los normalistas de su época aunque, coincidimos con Edgardo Ossana y María del Pilar López2' en sostener que, su ideología no fue homogénea. Esa fue la razón de la existencia de polémicas y hasta duros enfrentamientos. Por otra parte, la reforma curricular provocó un conflicto, que anteriormente señalamos, entre los normalistas y un sector de la sociedad, razón por la que se debió efectuar correcciones al plan original formulado: "... derogar aquellas partes de él que han despertado alarmas en los padres de familia y pueblo católico de esta provincia, considerándolas como enseñanzas contrarias a su credo religioso".27 La publicación no abordó específicamente la polémica, común a la época, entre laicismo y enseñanza de la religión. Pero a raíz del conflicto referido entre los miembros del Consejo, y al reseñarse la labor desarrollada en 1900 por éste, afirmó: "Manos extrañas, los odios de un clero suspicaz y envidioso intervinieron en el asunto, sumando intereses personales, intereses políticos y sectarismos odiosos."28
Entre los temas que se publican podemos mencionar los siguientes: de Víctor Mercante " A los maestros del noventa y ocho"; de Carlos Vergara. "El problema pedagógico"; de Ángel Bassi "Las escuelas ambulantes." (Extraído del folleto La educación en la campaña); de C. Baez Mesa "La naturaleza y las excursiones escolares". El primero, en su discurso a los noveles egresados, reniega del pasado como época de romanticismo o del clasicismo, al que opone con la visión del progreso universal, de la "pedagogía de oro". Los define "buenos soldados del progreso" y los convoca al "apostolado educacionista". A su vez, el discurso de Vergara incorpora como conceptos claves: ciencia/ trabajo/ talleres, cultura moral; a diferencia de Mercante la idea de Dios, está presente en los fundamentos de su concepción. Para Biagini,25 Vergara adhería al krausismo. Las propuestas de Bassi y Baez Mesa intentan solucionar el problema de la prestación del servicio educativo en zonas de escasa población o de migraciones, en el primer caso, y en el segundo, introducir cambios en la didáctica mediante la realización de excursiones.
Por otro lado, hay artículos que se comentan o se reproducen parcialmente, provenientes de "La escuela positiva" o de revistas extranjeras como"L'Enseignement Primaire", dirigida por Cloutier.
En cuanto a la Sección Revista de revistas se incluyen: "Los niños sentados" (fragmento extraído de "El Estudio" revista pedagógica dirigida por Domingo Mantovani);" La Educación en los Estados Unidos considerada como industria"(Extraído de "El Educador Popular") y se comentan de Ernesto Bavio el proyecto del Dr. Avellaneda de supresión de escuelas; de Manuel Baney "]uan jacobo Rosseau y su discípula la princesa Estefanía Luisa Borbón Conti"(del Boletín de Educación de la Provincia de Santa Fé, dirigido por Carlos Vergara); el artículo "El sordomudo argenti-
no" (extraído de la revista Sarmiento, fundada por jóvenes alumnos y profesores de la Escuela Normal de Paraná); el discurso pronunciado por el Dr. J. Alfredo Ferreira, Ministro de Hacienda e Instrucción Pública (de la revista "La escuela positiva", fundada en Corrientes por Pedro Scalabrini ); un informe extraído de "El Monitor de la Educación" acerca de la propuesta de un Congreso Pedagógico a realizarse en Buenos Aires en 1900, se transcriben las bases de organización y se menciona a los miembros del congreso.
Estos artículos y/o discursos perseguían la formación teórica de los/as maestros/as, mientras que la sección práctica intentará difundir las ponencias didácticas que egresadas de la Escuela Normal de Santiago, en ejercicio de la docencia en escuelas de educación común, habían expuesto y sometido a crítica en las conferencias pedagógicas. Bajo el subtítulo de Ensayos de Maestros, Los Anales publicó por vez primera escrituras de mujeres docentes. Con el calificativo de "trabajitos que sirvan de estímulo para otros de mayor aliento" y bajo el universal genérico de "maestros", publicaron: Aurora Encalada "Método para la enseñanza de la aritmética"; María Luisa L. de Ibarra "Enseñanza de la Moral"; Auristela Bravo "Enseñanza práctica de la geometría en la escuela primaria"; Crescencia Calvan "Enseñanza de la moral"; Rosa I. Fernández "Modo como enseño la botánica"; Aurora S. Vital "Enseñanza de la Historia"; y Nieva Taboada "Educación Literaria". La mujer santiagueña iniciaba, a través de la escritura y de sus saberes docentes, un nuevo camino en el espacio público provincial.
La sección noticiosa contenía información relativa a la creación de nuevas escuelas, refacción de edificios escolares, a talleres de trabajo manual, al proyecto de construcción de un gimnasio, a las exposiciones de fin de año, el listado o cantidad de maestros egresados en el curso anual, a exámenes, recomendaciones de lecturas de los textos incluidos en la revista para los docentes, informe sobre el presupuesto escolar, etc...
Un aspecto que fue común a la prensa contemporánea, tanto periódicos como revistas educativas, es la inclusión de una sección literaria. Los Anales publicaron en serie, fragmentos y/o capítulos de los siguientes autores y obras: Edmundo D'Amicis, "Páginas Sueltas"; Pedro B. Palacios, "Plebeyas"; Víctor Hugo, "El Sultán Murad"; Atilano Fernández, "La vidalita"; Amadeo jacques, "Excursión al interior de la República Argentina" y , en castellano y en quichua, "Ollantay" el célebre poema incaico que el padre Mossi recolectara de la tradición oral santiagueña con su correspondiente traducción, y que mas tarde fuera transformado en obra teatral por Ricardo Rojas. A través de estos textos se persiguen no solo el incentivo de la lectura, sino modelos de virtud, de valores, etc... e incluso en algunos el reconocimiento de manifestaciones culturales musicales y literarias nativas.
La sección Bibliografía, no fue fija como las ya enunciadas, en ella se hace referencia a las siguientes obras: de Raúl Vede( según el redactor se trata de un seudónimo que interpretaba pertenecía al Inspector de San Juan, Modesto Leites) "Las Escuelas Normales. Apuntes para su defensa escritos al correr de la pluma"; de P. Félix Thomas "La sugestión. Su papel en la educación."; de Juan Enrique Lagarrigue (chileno) "Carta a Emilio Zola".
Una de las dimensiones que el plan de la gestión incluyó en la reforma, que propagó la publicación, no en una sección especial, sino que se revela a través de los discursos de las editoriales, en las informaciones o en documentos de la sección oficial, fue la que enunciáramos como jerarquización de las escuelas. En forma similar a la organización de las escuelas primarias, llevada a cabo por otras provincias argentinas, y que tiene sus orígenes en la política implementada por Sarmiento en la provincia de Buenos Aires en 1876'", el Consejo General de Educación de nuestra provincia distinguió entre escuelas infantiles( 1e y 2S grado), elementales(1s a 4Q) y graduadas o superiores(1B a 7Q). Esta diferenciación así como la creación de escuelas ambulantes, de obreros, nocturnas, de Artes y Oficios, profesionales de mujeres, etc.. significó una diversidad de ofertas institucionales que ha sido calificada por Federico Ferrero como "indicios del ajuste entre el origen social de los alumnos y su "elección escolar" y que hizo que Daniel Pinkasz cuestionara ¿Cuánto de común tiene la Educación Común?, al analizar ambos la historia de la educación de provincia de Buenos Aires31. Julia Várela y Fernando Alvarez Uría sostienen "La arqueología de los modos de educación escolares permite probar que, bajo una obligatoriedad común, existen instituciones^que abarcan un amplio espectro: desde los colegios de élite y las academias de barrio, hasta las mas ¡nfradotadas escuelas públicas urbanas o rurales"32. Desde la perspectiva de la sociología de la educación, los autores relacionan los diferentes modos e instituciones de la educación con la jerarquización de clases y grupos sociales. En Santiago del Estero, en 1900 las estadísticas registraron la existencia de 113 escuelas infanti les, y solo 4 y 3 elementales y graduadas, respectivamente, éstas últimas urbanas, sobre un total de 120 escuelas fiscales.33 Como consecuencia, el Plan de Estudios propuesto, según las categorías de escuelas mencionadas, reproducía las diferencias sociales existentes.
Una de las innovaciones en materia de institución escolar fue la creación de la Escuela de Agricultura de Estación Fernández. La revista, en su número quince, dio a conocer tanto los discursos pronunciados en la inauguración (del gobernador y del Presidente del Consejo), como el Acta de inauguración del edificio. Dámaso Palacio inició con el planteo de uno de los problemas que fueron
tema de debate en el ámbito nacional, a saber: "La inauguración de esta escuela nos ofrece un contraste: una ¡dea, doctrina o tendencia educacional vencida en el Parlamento de la Nación hace apenas dos meses, triunfa en el hecho en este acto y en esta región."14 El mandatario provincial hacía referencia a la cuestión que había dividido a estadistas como Pizarra y Sarmiento, quienes ya en 1881 habían polemizado a favor de las Escuelas de Artes y Oficios, el primero y de Agricultura y de Minería, el segundo y que continuaron a través de distintos proyectos ministeriales en la década del noventa, con la intención de diversificar la oferta educacional, la mayoría de los cuales no tuvo aceptación.35
Fue Juan Carlos Tedesco* quien interpretó como preeminencia de los fines políticos por sobre los económicos, las razones por las que este tipo de instituciones de carácter práctico no encontró apoyo en la élite dirigente ni en los sectores productivos, lo que trajo con consecuencia la desvinculación histórica entre educación y economía, en la política nacional. En trabajos recientes se ha intentado explicar de otro modo el porque los actores sociales se inclinan hacia propuestas alternativas a las ya existentes, y se han orientado a la búsqueda en modelos extranjeros. Verónica Oelsner37 sostiene al respecto que ciertas circunstancias locales de cambios significativos incentivan el interés por modelos foráneos pero que también juegan su rol las representaciones dominantes, la imagen que dichos actores tienen acerca de sociedades específicas y de su propio contexto y situación. Mientras la opción entre el modelo francés de Escuelas de Artes y Oficios, y el modelo de Escuelas Agrícolas de Estado Unidos se había formulado como disyuntiva en el ámbito del parlamento, en Los Anales de la Educación de Santiago del Estero, la propuesta oficial contemplaba ambas instituciones como ofertas requeridas para la provincia.
Alberto Tasso38 localiza, a partir de 1870, transformaciones en la economía provincial, su complejización y diversificación. Entre los cambios menciona la expansión agrícola, de tipo intensivo y regadío sistemático. El autor se refiere a una transición desde la estancia y la comunidad campesina hacia un mercado de trabajo basado en el salario, y sostiene que las condiciones de posibilidad de la misma se dieron en función de la integración de nuestra provincia al mercado nacional, a la tecnología e ¡deas de la época, asi como el rol fundamental de una burguesía agraria con mentalidad empresarial y con vinculaciones con la élite dirigente. Señala además como de suma importancia la abundancia de mano de obra y el bajo costo de la misma y de la tierra. De modo que encontramos coherente los criterios expuestos por Oelsner en cuanto a la percepción de la coyuntura y de los problemas socio económicos que orientaron las decisiones institucionales de los sujetos normalistas.
Si bien los redactores expusieron como causa de finalización de la publicación, cuestiones de orden económicas como la supresión del presupuesto destinado a la impresión de la revista, no nos parece convincente que haya sido la única causal. Mas bien consideramos que los conflictos aludidos, y que fueron de conocimiento del público lector, no solo del personal docente, influyeron en la decisión del Ejecutivo provincial de suspender las partidas presupuestarias correspondientes. Una vez más, y como en otras provincias argentinas, las banderas del laicismo, del positivismo, las ideas republicanas de la difusión o publicidad de los actos de gobierno, sustentadas por los normalistas se enfrentaban con barreras difíciles de superar.
Se había concretado en la provincia un plan de reforma educativo como desarrollo de políticas públicas de educación, si la revista que lo propagó llegó a su término en los umbrales del nuevo siglo, no corrieron igual suerte la mayoría de los cambios normativos. Será objeto de nuevas investigaciones determinar las continuidades o permanencias en el proceso de escolarización, de divulgación del alfabeto, y de la letra impresa, en sus múltiples variantes. Recientemente Daniel Cuzmán, abordó el análisis de las revistas culturales, entre 1900 y 1918, en Santiago del Estero y demostró que la semilla sembrada por este grupo de normalistas generó, en diversas asociaciones, iniciativas editoriales.39
Conclusión
El campo constituido por la expansión del alfabeto y la letra impresa, en el que el libro y las revistas fueron el dispositivo de expresión de las políticas públicas y de la cultura de la sociedad argentina, posibilitó el surgimiento y el accionar de los sujetos de la educación que la historiografía designa con el concepto de normalistas. En la mayoría de las provincias en la segunda mitad del siglo XIX , tuvo su origen la prensa educativa a partir de la iniciativa oficial o privada, ligada a la difusión de diferentes corrientes de pensamiento. En ese contexto, la iniciativa del grupo que acompañó la gestión de Maximio Victoria al frente del Consejo de Educación, y que se plasmó en la revista que analizamos, incorporó a Santiago del Estero a un movimiento de reforma de la educación que se extendía por otras provincias.
Los redactores se consideraban reformadores, y concuerdan en sus discursos en la necesidad de transformar una realidad educativa que oponía grandes obstáculos a sus proyectos. Si por un lado otorgaron preeminencia a la sección oficial con su voluminosa documentación, que trasunta la voluntad de formar un cuerpo técnico, con conocimiento de las leyes, reglamentaciones y resoluciones, por otro lado, la publicidad de los actos de gobierno se relacionan con el ideal republicano de conformar ciudadanos
partícipes de la cosa pública.
Su definición de la tarea de enseñar como "compleja" los llevó a imaginar maestros y maestras con conocimiento de los deberes que como agentes del sistema educativo debían cumplir, el objetivo de "civilizar" estuvo sin embargo matizado por concepciones provenientes de los democrático- radicalizados, y difundieron la necesidad de conformar asociaciones de protección a la infancia, de participación de la sociedad civi I a través de comisiones escolares, así como abrieron las puertas de la publicación a las ¡deas tanto de Mercante como de Vergara, del positivismo como del krausismo; del oficialista B. Olaechea y Alcorta como del opositor, P. Lascano; seleccionaron textos literarios de diversidad de autores foráneos, de preferencia franceses, aunque en las obras pedagógicas optaran por los de Estados Unidos, especialmente las relacionadas con la enseñanza agrícola, industrial, del trabajo manual. Dieron cabida también a autores locales cuyas propuestas abordaban la realidad de Santiago del Estero en el plano histórico geográfico, o bien la traducción de las tradiciones literarias de origen oral quechua, y la reflexión sobre la vidalita. Si en el ámbito nacional los normalistas fueron partícipes de la construcción de la identidad nacional, cabe aún investigar en el de la provincia su rol como constructores de la identidad provincial, y la articulación entre ambas. La revista Los Anales de la Educación fue una producción cultural breve en el tiempo de su publicación, pero no cabe duda que las propuestas en ella contenidas, y a través de ella divulgadas, fueron de larga duración.
Notas bibliográficas
1) Cucuzza, Héctor Rubén (comp.) "Historia de la educación en debate". Bs. As. Miño y Dávila, 1996.
2) Sarlo, Beatriz. "Reflexiones sobre el lugar de la educación en el campo de la cultura". En Birgin y otras. 1.a formación docente. Cultura, escuela y política". Bs. As. Troquel, 1998.
3) República Argentina. "La Formación Docente". Ministerio de Cultura y Educación. Buenos Aires, 1999.
4) Marengo, Roberto. Estructuración y consolidación del poder normali-zador: El Consejo Nacional de Educación en Puiggrós Adriana (Dir.) Sociedad civil y Estado en los orígenes del sistema educativo argentino. Tomo II. Historia de la Educación Argentina. Galerna, Bs. As., 1991.
5) Bracchi, Claudia.y otros. La Revista de Educación: cuando la historia se hizo revista. Ponencia presentada en las XJV Jornadas Argentinas de Historia de la Educación. Sociedad Argentina de Historia de la Educación, La Plata, 2006.
6) Nacido en Tucumán en 1871, egresó con el título de maestro en la Escuela Normal de Tucumán y mediante una beca obtuvo el de profesor en la E. N. de Paraná. Ocupó diferentes cargí >s en las distintas provincias en las que ejerció su profesión: Tucumán, Sgo., Catamarca, Sta. Fé, Entre Ríos, Corrientes y Bs. As. En nuestra provincia fue designado director general de escuelas, al frente del Consejo General de Educación en 1898, luego de haberse desempeñado en la de
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